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Obsesión tras dar a luz

Algunas mujeres que acaban de ser madres tienden a preocuparse demasiado por si el bebé respira o por las condiciones higiénicas que le rodean. Esto ocurre porque tras el parto se intensifican los síntomas de obsesión y compulsión

Obsesión tras dar a luz
Bebé durmiendo boca arriba, según las recomendaciones/EFE/Alex Hofford

Esta es una de la conclusiones de un estudio encabezado por Dana Gossett, profesora de obstetricia y ginecología en la Escuela Feinberg de Medicina de la Universidad Northwestern, de Illinois (EEUU) y publicado hoy en la revista The Journal of Reproductive Medicine.

Los investigadores encontraron que el 11 % de las mujeres entre las dos semanas y las seis semanas después del parto experimentan significativos síntomas obsesivo-compulsivos, en comparación con el 2 a 3 % de la población en general.

Ésta es, según los investigadores, la primera vez que se realiza un estudio a gran escala sobre los síntomas obsesivo-compulsivos en el posparto.

Esos síntomas, que incluyen el temor de lastimar al bebé y las preocupaciones por los gérmenes, y son habitualmente temporales, podrían ser resultado de los cambios hormonales o una respuesta de adaptación al cuidado de una criatura nueva.

Pero si las compulsiones interfieren con el funcionamiento normal de la madre, podrían indicar un trastorno psicológico, advirtieron los investigadores.

“Bien podría ser que ciertos tipos de obsesiones y compulsiones sean una adaptación apropiada para una nueva madre, por ejemplo los que se relacionan con la higiene y la limpieza”, señaló el artículo.

Las mujeres incluidas en el estudio fueron inscritas durante su internamiento para el parto en el hospital Northwestern Memorial, y completaron evaluaciones por ansiedad, depresión y trastorno obsesivo compulsivo dos semanas y seis meses después del parto.

En total, 461 mujeres completaron las evaluaciones a las dos semanas del parto y 329 a los seis meses. Los síntomas se evaluaron según lo informado por las propias mujeres que no recibieron un diagnóstico clínico de un psicólogo.

Aproximadamente el 50 % de las mujeres dio cuenta de una mejoría y una disminución de los síntomas a los seis meses, pero a esa altura otras mujeres que no habían tenido síntomas a las dos semanas los habían desarrollado.

Casi el 70 % de las mujeres que mostraron síntomas de obsesión- compulsión también mostraron síntomas de depresión.

Esta superposición y el conjunto único de obsesiones y compulsiones, señalan los autores, indican que el trastorno obsesivo-compulsivo en el posparto representa una enfermedad mental específica que no está bien clasificada.

Las preocupaciones más comunes de las cuales dieron cuenta las mujeres en el estudio fueron las referidas a la suciedad o los gérmenes, seguidas por la compulsión de verificar una y otra vez que “no cometían un error”.

Las nuevas madres, por ejemplo, pueden revisar una y otra vez que funcionen los monitores del bebé, que la barandilla en la cuna esté sujeta de la manera apropiada, o que las botellas del biberón estén esterilizadas.

Algunas de las mujeres participantes dijeron que les surgían pensamientos inquietantes sobre que ellas mismas lastimarían al bebé.

Una obsesión consiste en pensamientos o imágenes no deseadas que crean ansiedad. Una compulsión es la respuesta a esos pensamientos obsesivos, un comportamiento ritual que alivia temporalmente la ansiedad pero no puede impedir racionalmente que recurra la obsesión.

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