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Dieta personalizada en función de los genes

Algunos dicen que somos lo que comemos o, incluso, lo que absorbemos. Pero ¿y si además nuestra genética nos predispone a sufrir, por ejemplo, obesidad? ¿Podemos hacer algo? ¿Cómo influye lo que comemos en nuestros genes? Una dieta personalizada en función de la genética resolvería estas cuestiones.

Dieta personalizada en función de los genes
EFE/David Aguilar

Ya lo cantaban Don Hilarión y Don Sebastián en ‘La verbena de la Paloma’: “Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad”; la Zarzuela no se equivocó.

Podemos situar los inicios de la dieta personalizada, conocida como nutrigenética-nutrigenómica, a finales de los años 90, principios de 2000. Esta disciplina surge como consecuencia del descubrimiento de la secuenciación del genoma humano.

“Una vez conocida, no solamente nos podemos quedar con un análisis informativo sobre qué predisposición tenemos a una enfermedad, podría ser, en principio, algo más leve como obesidad o incluso predisposición a sufrir cáncer, problemas cardiovasculares…”, afirma Dolores Corella Piquer, doctora en Farmacia y catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública, Ciencias de la Alimentación, Toxicología y Medicina Legal.

“Surge entonces, como respuesta a estos interrogantes, una línea de investigación de lo que se llama interacciones genambientes: cómo los factores ambientales, todo lo que no es genético, como la dieta, el ejercicio físico, consumo de tabaco… puede modular nuestra susceptabilidad genética. Surge entonces el concepto de nutrigenética – nutrigenómica”, apunta la doctora con quien descubrimos el mundo de la genómica nutricional, el nombre correcto de la disciplina que engloba tanto la nutrigenética como la nutrigenómica.

  • ¿Qué diferencia hay entre ambos conceptos?

Genómica nutricional sería el estudio de cómo el genoma modula la dieta y viceversa; como genómica nutricional son dos palabras y nos cuesta más, preferimos utilizar sólo una palabra y utilizamos nutrigenética o bien nutrigenómica cuando en realidad queremos decir genómica nutricional.

La nutrigenética sería la disciplina que nos dice cómo la variantes genéticas que tenemos en el genoma nos dan una distinta respuesta a la dieta que consumimos.

Pero nosotros a nivel de investigación necesitamos explicarlo, por qué alguien que tienen esta variante genética tiene que tomar leche y otro que lo tiene diferente tiene que tomar otro tipo de productos lácteos.

La nutrigenómica sería la que a nivel molecular nos explica los mecanismos por los cuales nosotros observamos los efectos nutrigenéticos.

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    EFE/Guido Manuilo

    La dieta personalizada, conociendo las características de nuestros genes, nos puede ayudar a tener una vida saludable. 

Dieta personalizada según el genoma

Precisamente lo que hace la dieta personalizada es buscar una nutrición más específica a las características del genoma de cada persona. Hoy en día tenemos herramientas que nos permiten hacer análisis genéticos precisos y, en función de ellos, recomendar una dieta personalizada para prevenir o tratar enfermedades.

Lo que ocurre es que tanto la nutrigenética como la nutrigenómica o, en general, la genómica nutricional, están en una fase de investigación. Desde el punto de vista científico riguroso todavía no tenemos suficientes conocimientos para implantarlo ya; será en unos pocos años.

  • Por definición, todo lo que estudia la genética es personalizado. Entiendo que sacar conclusiones generales puede ayudar pero habrá que ir caso por caso.

Llevamos muchos años, junto con el doctor José María Ordovás en Boston, investigando estas interacciones de las dietas en muchas patologías y con nuestros múltiples años de investigación hemos podido caracterizar muchas variaciones genéticas que son muy importantes determinando riesgos.

Estamos aportando evidencias. Al final, los análisis genéticos no van a ser de un solo gen; sino que serán de múltiples combinaciones de genes y nos hace falta mucha ayuda computacional. Ya no será solo el paciente quien ve el resultado de la analítica sino que todo eso se tiene que introducir en unos programas complejos bioinformáticos que hay que diseñar todavía para tener esa recomendación personalizada.

  • La prevención, con toda la información que tenemos, vuelve a ser la clave.
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EFE/EPA/Andy Rain

La prevención es esencial. Actualmente, las personas no hacen caso a las pautas de vida saludable. Hemos visto que hay susceptibilidades genéticas, concretamente en el gen TCF712 al ictus que nosotros podemos modular por la dieta. Personas que tienen una variante que se llama TT tiene más riesgos con el tiempo de sufrir un ictus pero las personas con esta susceptibilidad si siguen una dieta mediterránea, se revierte ese riesgo de ictus. Este resultado genético puede servir para que los ciudadanos tomen mayor conciencia.

  • La educación desde la edad escolar es fundamental para la prevención. ¿No le damos la suficiente importancia?

Hemos dejado de lado muchas cosas relativas a fomentar estilos de vida saludables porque pensábamos que las enfermedades cuando uno está enfermo se cura y no le hemos dado importancia a la prevención de la enfermedad. Ahora nos encontramos con los sistemas sanitarios colapsados. La gente ha hecho lo que le da la gana hasta ponerse enferma y ahora va a que le curen.

Esto no es lo que aconseja los Organización Mundial de la Salud. Hay que fomentar más la educación en estilos de vida saludables, en nutrición sobre todo, y esto nos va a influir mucho. En este sentido quiero comentar una iniciativa. Existe la llamada Red Española de Universidades Saludables, REUS, realizada con un convenio de los ministerios de Educación y Sanidad; las universidades que se adhieren tienen como obligación fomentar los estilos de vida saludables, concretamente en nutrición.

Hemos observado cómo las personas que más están abandonando la dieta mediterránea son las personas jóvenes. Hemos medido la adherencia a la dieta mediterránea; incluso dentro de la universidad, en estudiantes de primer curso y de último curso hay diferencias. Las nuevas generaciones tienen menos adherencia a dieta mediterránea; nos planteamos cómo algo que tenemos aquí tan bueno, arraigado en las sociedades mediterráneas, lo estamos perdiendo.

.-Efesalud

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