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Doctor Pedro Gargantilla: “Veremos una nueva pandemia en las próximas décadas”

Las nuevas variantes, la posibilidad de una sexta ola y la llegada de una nueva pandemia en pocos años son preocupaciones que nacen de la situación actual. A esto hay que añadir el “agotamiento social” y la “enorme decepción” de los sanitarios, según el doctor Pedro Gargantilla quien así lo refleja en su libro “El año sin abrazos”

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Personas con mascarilla haciendo cola .EFE/Sebastiao Moreira/Archivo

El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud, elevó a la categoría de pandemia el coronavirus. Desde entonces nuestra forma de ser, apreciar el mundo y relacionarse ha cambiado. Nuestra felicidad deriva de ciertas costumbres, como la necesidad de abrazar. Ese acto genera en nuestro hipotálamo la sustancia de la felicidad, la oxitocina, una molécula clave en la confianza y el amor entre los seres humanos.

Doctor Pedro Gargantilla
El doctor Pedro Gargantilla/Foto cedida

“Hemos conocido cuáles son los trabajos básicos y que nos ayudan a vivir mejor, el compromiso de la sociedad para cumplir las normas que evitan la propagación de la enfermedad”, expone el doctor Pedro Gargantilla, jefe de Medicina Interna Hospital de El Escorial, profesor de la Universidad Francisco de Vitoria, divulgador científico y autor del libro ‘El año sin abrazos’.

Sin poder oponer resistencia la covid llegó a nuestra vidas como un tsunami que arrasaba todo a su paso: la vida, la gente y la normalidad.

Gargantilla recoge en su monografía seis capítulos que abarcan desde la historia, la cultura y la sociedad, hasta la ciencia, religión, filosofía y política durante este año y medio.

En EFESalud hemos hablado con el doctor y profesor para conocer más acerca de su visión sobre esta crisis sanitaria.

¿La pandemia nos ha hecho mejores o peores?

La pandemia ha sacado lo mejor de nosotros, no olvidemos las muestras de solidaridad que llegaron desde diferentes sectores durante la primera ola, pero también lo peor de nosotros, por ejemplo, algunos políticos que se saltaron la normativa y se vacunaron cuando no les correspondía.

¿Esta nueva forma de vivir nos hará más infelices?

Simplemente, nos hará diferentes. El homo sapiens ha demostrado a lo largo de la historia que es capaz de adaptarse a situaciones extremas y la covid-19 no va a ser una excepción.

Seguramente la pandemia nos va a dejar formas de trabajar diferentes a las que había al principio, el teletrabajo ha llegado para quedarse, posiblemente de una forma híbrida, la mascarilla será un adminículo que formará parte de nuestro “traje laboral” en los hospitales, deberemos plantearnos nuestro contacto con animales, etc.

Si echamos la mirada hacia atrás todas las pandemias han tenido un inicio o un final o, al menos, un punto de control, la covid-19 no será una excepción, y cuando esté controlada volveremos a tener el contacto físico que tanto necesitamos.

¿Estamos destinados a repetir nuestros errores?

Los errores se están perpetuando, eso es lo que hace que tras una ola venga otra y otra más. Estamos confiando en las vacunas, es cierto que hay que confiar en ellas, pero las vacunas no producen una seguridad plena.

Todos sabemos que cuando nos vacunamos frente a la gripe eso no significa que el riesgo de enfermar por esta enfermedad sea cero. En la covid pasa exactamente igual, tenemos que seguir aplicando los criterios de las tres “M” (mascarillas, metros de seguridad y lavado de manos) junto a la vacuna.

¿Es lógico que con un porcentaje elevado de población vacunada haya tanto contagio?

Hay que tener en cuenta varios factores que a veces no se analizan en profundidad.

El primero, el virus está mutando, la variante delta ya es la mayoritaria y no está cubierta por la vacuna; por otra parte, los que están enfermando, fundamentalmente, son los grupos no vacunados que, además, coincide con aquellos que no están respetando las normas.

Asímismo, hay que precisar que la vacuna frente a la covid nos protege frente a las formas más graves y disminuye la mortalidad, pero no de las formas leves o moderadas.

En tercer lugar no hay que olvidar que los modelos matemáticos nos hablan de “inmunidad de rebaño” cuando el porcentaje de vacunación está en torno al 85% de la población, cifra a la cual no hemos llegado.

¿Se sienten los sanitarios decepcionados?

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El personal sanitario al frente de la pandemia de COVID-19 sufre cansancio emocional. EFE/Gustavo Amador

Los sanitarios hemos soportado unas situaciones excepcionalmente duras a lo largo de la pandemia, la jornada laboral se ha prolongado, hemos tenido que luchar contra una enfermedad desconocida y hemos sufrido unos niveles de estrés psíquico muy elevado, no sólo a nivel laboral sino también por el riesgo de infectarnos a nosotros y a nuestros seres queridos.

En la primera oleada, la sociedad nos reconoció una heroicidad que no nos correspondía, ya que un héroe es que el que realiza una acción excepcional en un momento dado y un profesional, que es lo que realmente somos, es el que realiza su trabajo todo lo mejor que sabe en todo momento.

La falta de compromiso social, tanto a nivel individual como a nivel político, nos ha decepcionado enormemente. Por una parte, algunos grupos de la sociedad se han saltado las normativas sanitarias para evitar la propagación de la enfermedad, lo cual ha provocado nuevas tensiones sanitarias.

Por otra, los políticos han sido incapaces de llegar a acuerdos políticos o a establecer medidas de ámbito nacional. Ni siquiera una pandemia ha sido capaz de unir a la izquierda y la derecha.

¿Cómo estará la situación a finales de año?

El escenario que, a mi juicio, nos espera dentro de unos meses me hace sentirme optimista. Tendremos a más del 80% de la población vacunada antes de final de año lo cual ayudará a evitar la tensión de los servicios sanitarios, a tratar con mayor eficacia los casos más severos y a disponer de camas de uci libre.

Sin embargo, seguramente aparecerán nuevas mutaciones que no estén cubiertas y habrá que comenzar a revacunar a los grupos que se vacunaron a comienzos del año.

Se estima que cada dos meses disminuye en torno a un 6% la cantidad de anticuerpos de nuestro organismo, siendo preciso la administración de una dosis de recuerdo.

A esto hay que añadir el agotamiento social que estamos experimentado con el paso del tiempo, que provoca una relajación de las medidas para evitar la propagación de la enfermedad, lo cual juega a favor del virus.

Todo esto significa que es muy probable que hacia final de año tengamos una sexta oleada, más leve que las anteriores, con menor mortalidad y con menor número de ingresos hospitalarios.

¿La próxima pandemia está cerca?

Si echamos la vista a tras las últimas grandes pandemias han sido la de la mal llamada gripe española y el sida. Es cierto que los sanitarios teníamos bastante claro que una pandemia estaba por llegar y que lo haría con un virus como agente etiológico.

Confiábamos en el papel de la ciencia para el control de la enfermedad y, en ningún caso, nos imaginamos algo con la fuerza y la duración de la COVID-19. Desgraciadamente, pienso que los profesionales que estamos ahora mismo en activo veremos una nueva pandemia en las próximas décadas con otro virus como protagonista.

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