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Noticiero del Corazón: “Resucitar, en tus manos, con RCP; no mueras de infarto por miedo al coronavirus; y el sedentarismo solo beneficia a tu diabetes”

El doctor Carlos Macaya Miguel, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Clínico San Carlos y catedrático de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), comenta tres eventos cardiovasculares en el Noticiero del Corazón: “Educar a la población en técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP) ha favorecido que un 25% de las personas que se desploman súbitamente, ya sea en la calle o en sus domicilios, no fallezcan o padezcan secuelas neuronales; morir de infarto e ictus, o sufrir sus consecuencias crónicas, tiene menos sentido, si cabe, cuando no se llama o acude a Urgencias debido al miedo a contagiarse de coronavirus; y la diabetes se controla mucho mejor con la prevención de todos sus factores de riesgo, como hacer ejercicio físico diario; no solo con dieta alimenticia saludable y pruebas de glucemia en sangre”, resume

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La educación y la divulgación de las técnicas de resucitación, claves ciudadanas contra la parada cardíaca repentina

Investigadores del Hospital Universitario La Paz (Madrid) presentaron en el Congreso SEC de este año un análisis retrospectivo de las características y pronóstico neurológico de los supervivientes que han sufrido una parada cardiorrespiratoria (PCR) de 2006 a 2020, confirmando que la supervivencia sin secuelas en estos pacientes ha aumentado un 25% en este periodo.

Para el análisis, se incluyeron 510 pacientes separados en tres grupos: grupo 1, de 2006 a 2010; grupo 2, de 2011 a 2015; y grupo 3, de 2016 a 2020, coincidiendo, cada grupo, con los cambios realizados en los protocolos de las guías de práctica clínica, de modo que pudiera valorarse su impacto en el pronóstico de los pacientes tras sufrir una parada cardiorrespiratoria.

Los pacientes que recuperan el latido tras una parada cardíaca prolongada suelen quedar en coma y con secuelas cerebrales.

Técnico en Emergencias realizando una maniobra de Reanimación Cardiorrespiratoria o RCPLa técnica de reanimación cardiopulmonar (RCP) debe ser suficientemente buena para perfundir el cerebro durante la parada cardíaca, ya que el objetivo es, además de salvarle la vida, vuelva a su vida con normalidad, sin secuelas.

En las guías de 2005 se recomendaba para las compresiones una frecuencia aproximada de 100 compresiones por minuto y una profundidad de 4-5 centímetros. Sin embargo, las de 2010 cambiaron la recomendación a una frecuencia de “al menos 100 compresiones por minuto” y una profundidad de “al menos 5 centímetros”, marcando un límite inferior pero no superior, por lo que el resultado son compresiones de mayor profundidad y a mayor frecuencia.

Las guías de 2015 sí que establecieron un límite superior, recomendando una frecuencia entre 100-120 compresiones por minuto y una profundidad de 5 centímetros, pero no más de seis.

Además, las guías han hecho cada vez más hincapié en optimizar la implicación de los testigos no sanitarios, simplificando los algoritmos para que la población general pueda aplicarlos, fomentando la educación y el acceso a desfibriladores semiautomáticos, que desde hace unos años pueden encontrarse en cada vez más centros deportivos y comerciales, estaciones de tren y metro, aeropuertos, supermercados, etc.

La supervivencia de los pacientes que llegan al hospital con buen pronóstico neurológico fue de 41,5% en el primer grupo, de 46,1% en el segundo y de 52% en el tercero. La supervivencia global en el total de la muestra fue de 56%, incluyendo buen y mal pronóstico neurológico.

Si nos comparamos con Estados Unidos, las cifras de España son mejores (hay series americanas con supervivencias de 10-20%).

Nuestras tasas son similares a las europeas. Sin embargo, en la supervivencia tras una parada cardiorrespiratoria todavía hay mucho margen de mejora y debemos invertir nuestros esfuerzos en continuar mejorándola: es esencial formar a la población para que sepan qué pasos tomar en caso de presenciar una parada y aumentar la disponibilidad de desfibriladores.

“Es fundamental concienciar a la población de que la supervivencia de las personas que caen al suelo repentinamente por un infarto dependen, sin lugar a la duda, de las maniobras de reanimación cardiopulmonar que se ejercen hasta que lleguen los sanitarios de Emergencias”, subraya el Dr. Carlos Macaya.

Una UVI móvil en la puerta de acceso de Urgencias de un centro hospitalario.La enfermedad cardiovascular es más terrible que el coronavirus

Según los últimos datos publicados en Instituto Nacional de Estadística (INE), la enfermedad cardiovascular continúa siendo la primera causa de muerte en España con 120.859 fallecimientos registrados solo en el año 2018. Una mortalidad altamente significativa si se compara con las 43.131 muertes que ha causado la COVID-19 a día de hoy en 2020.

Lamentablemente, el futuro a corto plazo no augura una reducción de estas muertes, sino todo lo contrario.

Un estudio de la Asociación de Cardiología Intervencionista de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) ha confirmado que la covid-19 ha tenido un tremendo impacto sobre la letalidad debida al infarto agudo de miocardio, multiplicándose por dos los fallecimientos intrahospitalarios durante la pandemia frente al periodo previo.

En otro trabajo, llevado a cabo en los hospitales universitarios de San Juan de Alicante, General y Clínico de Valencia, Santiago de Compostela de A Coruña y HM de Madrid, donde se ha analizado el diagnóstico de 378.043 pacientes infectados por coronavirus, se demuestra que l@s pacientes con enfermedad cardiovascular presentan un riesgo de muerte hasta cinco veces superior.

También se asociaron al doble de mortalidad factores de riesgo cardiovascular clásicos, como son la diabetes y la hipertensión arterial.

“Por lo tanto -insiste el Dr. Macaya- no merece la pena aguantar el dolor de pecho o un principio de ictus en el sillón de casa, viendo la televisión. Al mínimo síntoma de un posible accidente cardiovascular o cerebrovascular tenemos que llamar a Emergencias o acudir rápidamente al hospital más cercano y especializado en Código Infarto”.

¿Y cómo afecta esta covid al sistema cardiovascular?

L@s pacientes infectados por el virus SARS-CoV-2, aunque no sufran enfermedad cardiovascular previa, pueden desarrollar afecciones cardiovasculares como miocarditis, vasculitis, trombosis y arritmias malignas.

  • Miocarditis: La infección por coronavirus puede producir un daño directo inflamatorio sobre el músculo cardiaco. Dependiendo de la afectación, la miocarditis puede perjudicar la función motora de la bomba cardíaca y empeorar el pronóstico del paciente. “Aún así, la mayoría de los casos han sido de grado leve”, destaca el doctor Carlos Macaya.
  • Vasculitis: Esa inflamación puede también alterar las capas del endotelio de las arterias, provocando una inestabilidad de las placas de ateroma, que se desprenden y pueden causar infarto al taponar la circulación sanguínea.
  • Trombosis: La infección coronavírica lleva asociada una tendencia a producir trastornos en la coagulación, concretamente embolismos pulmonares o trombosis venosas. “La utilización de anticoagulantes para evitar la trombosis es una pauta prácticamente común en casi todos los protocolos, a menos que el paciente lo tenga contraindicado”, explica.
  • Arritmias malignas: Para detener el avance patológico del virus en pacientes infectados se están usando la hidroxicloroquina y la azitromicina, un antipalúdico y un antibacteriano, que pueden producir trastornos, induciendo al desarrollo de arritmias malignas en algunos pacientes.

Prueba de glucemia sanguínea con dispositivo externoEl control de la diabetes no solo debe cimentarse en la dieta: “El ejercicio físico diario es fundamental”

La preocupación entre los pacientes con diabetes tipo 2 por desarrollar un evento cardiovascular aumenta en un 10% respecto al año 2016, a pesar de que casi el 86% de ellos y ellas no asocia su enfermedad con problemas cardiovasculares.

Es una de las principales conclusiones que se extraen de la segunda ola de la “Encuesta Creencias y Actitudes sobre la Diabetes” realizada por la alianza de las farmacéuticas Boehringer Ingelheim y Lilly con entrevistas (70% en línea) a  2.408 personas mayores de 45 años no diagnosticadas de DM2 y a otras 404 diagnosticadas con dicha enfermedad .

Estos datos cobran especial relevancia en el contexto actual de la pandemia de la covid:

Tener la enfermedad bajo control y realizar un seguimiento periódico es esencial para evitar las complicaciones asociadas. Estas recomendaciones son ahora más importantes que nunca ante esta segunda ola de coronavirus.

  • Aunque los pacientes encuestados no lo asocian de manera clara, las personas con diabetes tipo 2 tienen entre 2 y 4 veces más posibilidades de padecer una enfermedad cardiovascular que las personas sin diabetes.
  • Además, entre el 50% y el 80% de las muertes de personas con diabetes tipo 2 en todo el mundo se deben a enfermedades cardiovasculares, principalmente cardiopatía y accidente cerebrovascular.

Diabetes: enfermedad grave que afecta a un@ de cada once adult@s en el mundo

L@s pacientes encuestados califican su enfermedad de grave y afirman que son conscientes de que está asociada al sedentarismo. El sobrepeso, la tensión arterial alta y el colesterol, por este orden, son las enfermedades cotidianas más conocidas por la población general, siendo la diabetes tipo 2 una de las menos conocidas. De hecho, solo un 26,2% afirma conocer esta patología.

Existe un gran desconocimiento sobre los riesgos cardiovasculares que supone la diabetes, seguramente porque desde el entorno sanitario se ha insistido mucho más en otra serie de complicaciones crónicas derivadas de la diabetes, como pueden ser problemas oculares o renales y no tanto en el riesgo cardiovascular, inherente a un mal control de la glucosa y también a la evolución de la diabetes.

La diabetes tipo 2 afecta actualmente a 1 de cada 11 adultos en todo el mundo –463 millones de personas, aproximadamente-, y se prevé que aumente hasta los 700 millones en 2045, suponiendo un incremento global de un 51 por ciento.

En España, se estima que cerca de 400.000 personas desarrollan DM2 cada año, con una incidencia en la población de 11,6 casos por cada 1.000 personas adultas. De ahí la necesidad de informar y concienciar a los ciudadanos sobre la enfermedad, su vinculación con el riesgo cardiovascular y su prevención.

La encuesta también indica que 9 de cada 10 pacientes encuestados ha incorporado algún hábito saludable para controlar su enfermedad, observándose un incremento del 15% respecto al año 2016.

Entre las medidas para prevenir la diabetes y sus complicaciones, el 82% de est@s pacientes afirmaron adoptar una alimentación saludable, aunque la mayoría aún suspenden en la práctica del ejercicio físico (medida que solo adoptan el 48,8%).

Los pacientes siguen destacando a su médico de atención primaria como la figura clave en el control de la DM2 y, de manera diferencial con la primera ola de la encuesta, aumenta significativamente el papel de amigos y familiares como figuras clave en el desempeño de actividades para el control de la enfermedad.

El doctor Carlos Macaya Miguel-efe
Para concluir, el doctor Carlos Macaya, también presidente de la Fundación Española del Corazón, nos emplaza a cuidar la salud aportando a nuestro metabolismo suficiente hierro, elemento químico esencial, entre otras muchas cosas, para prevenir la insuficiencia cardíaca o para que nuestro cuerpo “No Se Ponga Feo” con irritabilidad, frío, dolor de cabeza, pérdida de cabello, fatiga, uñas quebradizas, palidez, pérdida de memoria o piernas inquietas. Fotografía de Antonio Herrera.
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