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Noticiero del Corazón: “Naiara, un milagro del trasplante; ‘triguardarnos’ del ictus; y epidemia cardiovascular”

El doctor Carlos Macaya Miguel, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Clínico San Carlos y catedrático de Medicina en la Universidad Complutense (UCM), comenta tres eventos cardiovasculares en el Noticiero del Corazón: “Naiara, con dos meses de vida, disfruta de su nuevo y audaz trasplante cardíaco; ‘Triguard-3’, un dispositivo que evita ictus cerebrales en intervencionismo hemodinámico; y la insuficiencia cardíaca, un mal sobresaliente del que hay que educar y divulgar con el fin de minimizar su desolador impacto social”

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El caso de Naiara, un “trasplante de corazón milagroso” a sus dos meses de vida

Un equipo médico multidisciplinar del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid llevó a cabo con éxito a mediados del mes de mayo de 2021 el primer trasplante del mundo de un corazón infantil en parada -asistolia-, que fue recibido por una bebé de apenas dos meses.

La corta edad de Naiara, que así se llama, favoreció una operación viable pese a no ser compatible el grupo sanguíneo del donante y el receptor. Naiara se recupera en casa tras abandonar la UCI, primero, y el centro hospitalario, después.

También es un caso “único en el mundo” porque donante y receptor estaban en centros hospitalarios distintos y el trasplante se realizó tras un periodo prolongado de isquemia fría durante el traslado, que tuvo que realizarse por vía aérea, según puso en valor la Comunidad de Madrid en un comunicado.

Naiara en Neonatología del Gregorio Marañón de MadridEl madrileño Hospital Gregorio Marañón comenzó en 2018 un programa, pionero en España, que le permite realizar trasplantes de corazón en niñ@s con grupo de sangre incompatible, a lo que se suma que este es el primer caso en el país en que el injerto cardíaco de donante en asistolia se realiza a una bebé tan pequeña.

En el procedimiento utilizado, el corazón del donante fallecido se recuperó antes de su extracción a través de un sistema de circulación extracorpórea (ECMO), que permite mantener oxigenados los órganos susceptibles de trasplante y valorar el funcionamiento cardíaco.

Este tipo de trasplantes extraordinarios entre personas con grupo sanguíneo incompatible y corazón en parada eran inviables anteriormente, pero ahora, el conocimiento, la investigación, la experiencia y la audacia, que es un grado, ayudan a aumentar significativamente las posibilidades de recuperar un corazón para los bebés de apenas unos meses, para los que hay pocas donaciones.

La complejidad radica en recuperar el latido del corazón, que viene parado, ya que, tras su reactivación, los pasos a seguir son iguales que en una extracción de trasplante tradicional… “Un doble y prodigioso esfuerzo en el caso Naiara”, apunta el Dr. Macaya.

La situación de Naiara previa a la operación era muy compleja porque los problemas de corazón que se le detectaron en la gestación obligaron a adelantar el parto y, a continuación, esperar a que el resto de órganos maduraran lo suficiente para plantearse la posibilidad de que la niña entrara en lista de trasplante cardíaco.

Especialistas del Hospital Gregorio Marañón atienden a Naiara, ya en planta de Neonatología.

“En trasplante de corazón es fundamental la compatibilidad del grupo sanguíneo entre donante y receptor. De no ser así se produciría un rechazo hiperagudo que daría lugar al fallo orgánico”, señala.

“Pero no solo debe haber compatibilidad entre los elementos que conforman la sangre (glóbulos rojos -eritrocitos-, blancos -leucocitos-, etc.), sino también a nivel histológico de los tejidos con el fin de evitar o reducir el rechazo fulminante del órgano trasplantado”, completa.

“Este rechazo se logra reducir, normalmente, con un tratamiento quimioterápico inmunosupresor, incluso con una terapia casi oncológica, muy agresiva. Se consigue así que el rechazo del músculo cardíaco sea inferior al 10% de los casos, sobre todo en la fase aguda o subaguda del trasplante”, apunta.

Naiara, una bebé con trasplante cardíaco a sus dos meses de vida.En el caso de que la paciente sea una bebé, como ha sido recientemente el trasplante cardíaco de Naiara,  será el nivel del desarrollo de su sistema inmunológico la clave del éxito del trasplante. Los recién nacidos no producen isohemaglutininas -anticuerpos- hasta pasados varios meses desde su nacimiento, permaneciendo los niveles bajos hasta los 15 meses de vida aproximadamente.

“Al tener Naiara dos meses, los especialistas del grupo de trasplantes cardíacos del Gregorio Marañón afrontaron el trasplante sin compatibilidad sanguínea ABO entre donante y receptora; además, realizaron la operación con el corazón en asistolia -en parada cardíaca-. Ha sido un doble éxito total que nos ha sorprendido a tod@s”, destaca.

Naiara disfruta ya de su nuevo corazón, que late lleno de vida. El rechazo a medio y largo plazo en este tipo de casos dependerá de la evolución del trasplante y la efectividad de las medidas inmunosupresoras establecidas.

En la actualidad, se practican una media de 500 trasplantes infantiles cada año a nivel mundial, de los que aproximadamente 100 se llevan a cabo en niños o niñas menores de un año (datos de la International Society of Heart and Lung Transplantation).

Según las cifras de la Organización Nacional de Trasplantes en España, en nuestro país  se abordan entre 10 y 20 trasplantes cardíacos infantiles cada año, un 20% en pacientes menores de un año.

Carla, de cinco meses de edad entonces, fue la primera ciudadana española que recibió a principios de 2018 un corazón con incompatibilidad sanguínea. Naiara, felizmente, se suma como segunda bebé a esta registro, que esperemos sea larguísimo en el futuro.

El dispositivo Triguard-3 situado ante el arco aórtico, en un dibujo y en plena acción.

“Triguard-3”, un salvavidas que evita posibles ictus cerebrales durante el intervencionismo cardíaco

A modo de cazamariposas, l@s especialistas de la Unidad de Hemodinámica del Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid han utilizado, por primera vez en España, un nuevo dispositivo para proteger al cerebro y prevenir lesiones cerebrales por embolia, como un ictus, durante la realización de determinados procedimientos cardíacos, como el implante de una válvula aórtica.

“El dispositivo ha sido empleado con éxito en dos pacientes que recibieron sendos implantes de válvula aórtica (TAVI) debido a que presentaban un estrechamiento y calcificación importantes de la válvula aórtica y gracias a este dispositivo, que actúa como un filtro, pudimos protegerles de la migración de restos de calcio evitando que fueran a cualquiera de los tres troncos supraaórticos y vasos cerebrales”, explica a través de un comunicado el doctor y cardiólogo intervencionista Luis Nombela-Franco.

La diferencia del dispositivo Triguard-3 con respecto a otros (Sentinel, Embrella, Embol-X) reside en que, al actuar como un filtro en el arco aórtico, desvía los residuos embólicos como los restos de calcio provenientes de la válvula aórtica y protege la circulación cerebral, evitando así que estos residuos pudieran bloquear las arterias cerebrales, por lo que minimiza o evita el riesgo de sufrir lesiones neurológicas.

El dispositivo está compuesto de un sistema de inserción y un filtro de desviación “que se introduce por vía femoral y se autoexpande en el arco aórtico ofreciendo la posibilidad de reposicionarlo si fuera necesario y, una vez expandido, se mantiene estable durante todo el procedimiento, siendo capaz de resistir posibles interacciones con los accesorios y los sistemas de inserción usados en un TAVI”, explica el jefe de sección de Cardiología, doctor Antonio Fernández Ortiz.

Del arco aórtico (AA), dispuesto entre la aorta ascendente y la aorta descendente, en el lado izquierdo del corazón, la corriente sanguínea fluye hacia la arteria carótida común derecha, la arteria carótida común izquierda y la arteria subclavia izquierda, troncos supraórticos que irrigan el cerebro y resto de la cabeza.

Triguard-3 en el cayado aórtico

“Aplicado recientemente por l@s cardiólog@s del Instituto Cardiovascular del Clínico San Carlos para evitar más y mejor los trombos (2% ó 3% de las intervenciones tradicionales), Triguard-3 impide que los coágulos embolicen el cerebro cumpliendo las funciones de tapón filtrante en el techo del arco aórtico: deja pasar el fluido sanguíneo pero no los coágulos grandes que se puedan desprender durante el procedimiento”, explica el Dr. Carlos Macaya.

“La posibilidad de embolia cerebral será prácticamente nula con este dispositivo. Los avances científicos pretenden evitar secuelas irreversibles secundarias cuando el objetivo primario sea, como en este caso, subsanar un problema cardíaco preexistente mediante cateterismo en el lado izquierdo del corazón”, subraya el cardiólogo jefe del Clínico.

Aún así, los coágulos más pequeños pueden discurrir hacia el sistema vascular de las piernas del paciente, ya que Triguard-3 no es capaz de capturar las partículas trombóticas. En cualquier caso, su uso es más fácil y se adapta mejor que otros dispositivos a la anatomía del paciente. Su repercusión en ictus, mortalidad y calidad de vida es “clara”, concluyen.

Prevenir, diagnosticar y atajar socialmente la insuficiencia del corazón, epidemia cardiovascular

La insuficiencia cardíaca es una auténtica epidemia cardiovascular, ya que su incidencia y prevalencia no han dejado de aumentar en las últimas décadas. Esto se debe a numerosos factores, entre ellos el envejecimiento progresivo de la población y la mayor supervivencia de los pacientes con enfermedades cardiovasculares.

Esta enfermedad afecta, aproximadamente, a un 15% de la población mayor de 75 años en España.

Una mujer y un hombre, que se ayuda de un andador, salen del Hospital Clínico San Carlos tras una consulta con su especialista.Los factores relacionados con su aparición son múltiples, destacando la presencia de los factores de riesgo cardiovascular tradicionales (hipertensión arterial, diabetes mellitus, tabaquismo, obesidad, etc.) y de enfermedades cardiovasculares previas, como la cardiopatía isquémica o las valvulopatías, entre otras.

Sin embargo, prevenir su aparición es posible con el control de los citados factores de riesgo cardiovascular, la prevención de enfermedades cardiovasculares que pueden ocasionar insuficiencia cardíaca y promocionando estilos de vida saludables, como la práctica de ejercicio físico. Todo esto lleva a reducir el riesgo de sufrir insuficiencia cardíaca.

Prevenir su aparición es clave porque, una vez establecida, su pronóstico es malo.

“Peor que el de muchos de los cánceres más habituales. Uno de cada dos pacientes con insuficiencia cardiaca fallece a los cinco años del diagnóstico”, aseguran desde la Fundación Española del Corazón (FEC).

Es uno de los motivos por los que en las últimas décadas se han desarrollado programas específicos en las distintas Comunidades Autónomas españolas para atender a los pacientes con insuficiencia cardíaca crónica.

El seguimiento del paciente estable se realiza en Atención Primaria, mientras que los pacientes con necesidad de más cuidados, o más graves, se atienden en unidades de insuficiencia cardíaca en el entorno hospitalario.

Sin embargo, existen aún necesidades no cubiertas en el cuidado de los pacientes con insuficiencia cardíaca.

Por ejemplo, se tiene que avanzar en el diagnóstico para hacerlo más precoz y específico, y en el tratamiento. En cerca del 50% de l@s pacientes no hay estrategias terapéuticas de eficacia contrastada.

También, hay que ampliar la visión sobre lo que es eficaz, incluyendo la perspectiva de los pacientes, y conseguir su empoderamiento, lo que solo se consigue con educación.

“Es fundamental crear conciencia social sobre el problema, ya que la insuficiencia cardíaca es una enfermedad que repercute intensamente sobre la calidad de vida, la capacidad funcional y el pronóstico de quienes la padecen”, alerta el doctor Macaya.

“Solo de esta manera conseguiremos suficiente impulso para promover más investigación y la creación de circuitos asistenciales específicos para estos pacientes con insuficiencia cardíaca”, reflexionan desde la FEC.

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