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Las pastillas milagrosas no existen

Los especialistas desaconsejan los fármacos para luchar contra la obesidad y recomiendan el control alimenticio

Las pastillas milagrosas no existen
FOTO EFE/ Rolex de la Peña

Son recomendaciones del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) —un consorcio de investigación de titularidad pública adscrito al Instituto de Salud Carlos III— que advierte sobre los riesgos de centrar la lucha contra esta enfermedad en la terapia con fármacos.

Advertencias lanzadas una vez que la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizara, en poco tiempo, dos medicamentos antiobesidad (QSYMIA y BELVIQ).

Los investigadores de CIBERobn insisten en que para combatir el sobrepeso es necesario reducir la ingesta calórica, practicar ejercicio físico y modificar los hábitos alimentarios, recurriendo únicamente al tratamiento farmacológico cuando las demás opciones hayan fallado o como complemento de éstas.

Aunque probar la eficacia de fármacos para perder peso ha sido en los últimos años un atractivo campo de experimentación para la comunidad médico-científica lo cierto es que los efectos secundarios sobre la salud, en especial sobre determinados grupos de población como embarazadas o ancianos, amenazan su uso clínico.

Según el doctor José López Miranda, del comité de dirección del CIBERobn, a la luz de la evidencia actual, la modificación del estilo de vida es el enfoque más adecuado para el tratamiento de la obesidad en todos los grupos de edad.

La comunidad médico-científica continúa trabajando en la creación de nuevos fármacos más eficaces y sin efectos secundarios para poder mejorar el tratamiento disponible en la actualidad contra la obesidad.

Estos son algunos de los fármacos antiobesidad que están en fase experimental:

  • Fármacos termogénicos: son medicamentos que incrementan el potencial de oxidación de los ácidos grasos en el músculo.
  • Efedrina: una hierba que actúa como estimulante natural.
  • Hormonas tiroideas: producen una pérdida de peso inicial pero a medio/largo plazo inducen pérdida ósea, con la consiguiente aparición de osteoporosis y reducción de la masa muscular.
  • Leptina: involucrada de manera determinante en la regulación del peso corporal que, al desencadenar la producción de otra sustancia denominada GLP-1 que interviene en la digestión de los hidratos de carbono en el intestino, pueda llegar a convertirse, en breve, en una sustancia eficaz en tratamientos farmacológicos.
  • La hormona de la delgadez, así como su comportamiento/ relación con otras proteínas reguladoras del apetito, como la grelina, ocupa, hoy en día, buena parte del terreno de análisis del Centro de Investigación Biomédica de Compostela.
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