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Cariño, he perdido a los niños

Dada la enorme afluencia de bañistas en las costas españolas, es muy fácil que un niño se pierda en la playa con el más mínimo despiste. ¿Qué tienen que hacer los padres y cómo deben reaccionar ante una situación así? El experto en salvamento marítimo Francisco García Riesco expone una serie de recomendaciones para que un día de vacaciones no se convierta en una auténtica pesadilla

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Cariño, he perdido a los niños
Unos niños disfrutan del mar. EFE/Manuel Lorenzo

En un soleado día de playa, María, la más pequeña de la familia, ha decidido acercarse a jugar a la orilla sin decir nada. En pocos segundos, la corriente la ha desplazado ligeramente del punto de referencia de sus padres y, desorientada, ha caminado hacia el lado contrario para buscarlos.

Francisco García Riesco, responsable de Salvamento Marítimo de Cruz Roja Española, sostiene que un niño necesita una fracción de segundo para extraviarse en la playa, por lo que es algo muy habitual. El menor suele aparecer antes de la media hora y la totalidad de las incidencias se resuelven satisfactoriamente.

“Aunque depende del número de playas, cerramos todas las campañas por encima de las 5.000 o 5.500 intervenciones motivadas por menores extraviados”, ha señalado.

Protocolo

Lo primero que han hecho los padres de María es ponerse en contacto con el Servicio de Vigilancia y Salvamento de la Cruz Roja para que tengan conocimiento de que su hija se ha perdido y activar el protocolo de actuación.

Es importante que un conocido permanezca en el lugar de referencia para el niño (la toalla o la sombrilla) e iniciar la búsqueda alejándonos progresivamente porque no hay que descartar la posibilidad de que regrese por sí solo.

Si la playa cuenta con un servicio de localización de menores extraviados, los familiares deben dirigirse al punto de referencia, que suele ser el puesto de socorro. En estos servicios se puede solicitar una pulsera identificativa para el niño donde se escribe el teléfono de contacto de los familiares, algo que va a reducir muchísimo el tiempo de resolución y, por tanto, de preocupación y congoja, según señala el responsable de la Cruz Roja.

playa niños
Unos niños juegan en la arena. EFE/J.C.Cardenas/jr

Aconseja que, si vamos a planificar las vacaciones, nunca está de más una pulsera resistente al agua con los datos de los padres. De esta manera, cualquier persona que localice al pequeño va a dar aviso de forma inmediata.

Una vez que se ha informado a los servicios de vigilancia y salvamento, en última instancia se puede recurrir también a la megafonía.

“Es bastante habitual que los niños se dirijan hacia la zona de tierra y caminen dejando el sol a su espalda porque les impide ver”, apunta el experto en salvamento marítimo.

Lo mismo ocurre con el viento porque, “aunque en algunos momentos pueda suponerse que la brisa dando de frente puede hacer efecto tranquilizador en el niño, lo cierto es que les resulta más cómodo andar con el viento a la espalda”, precisa.

¿Cómo deben reaccionar los padres?

La familia de María debe saber que su propia hija es la primera damnificada.

“El niño se agobia muchísimo porque entre tanta gente ha perdido el contacto con los suyos y siente que se ha quedado solo en el mundo, por lo tanto hay que partir siempre de esta valoración a la hora de abordar estas situaciones”, informa García Riesco.

La reacción normal de los padres suele ser un sentimiento de culpa por no haber cuidado bien de sus hijos. “Se tiende a regañar al niño haciendo muchos aspavientos, que sirven básicamente para que el adulto descargue su tensión y frustración. Lo cierto es que ni el niño tiene la culpa ni los padres son malos padres, se trata de algo muy habitual”, informa el responsable de la Cruz Roja.

“Es importante -advierte- no regañar al niño, simplemente dar muestras de alegría porque ha aparecido y procurar que preste más atención para que no vuelva a ocurrir”.

Los padres deben supervisar a sus hijos permanentemente, ya no sólo para evitar que se pierdan, sino para prevenir el ahogamiento y cualquier otro incidente.

Los niños son uno de los grupos de mayor riesgo en las playas, sin embargo, no siempre se utilizan las medidas de protección y prevención adecuadas, en muchos casos, por ignorancia.

Los manguitos y colchonetas, según el experto, son juguetes que no dan seguridad en el baño y solo el chaleco salvavidas va a garantizar en todo momento su seguridad y verticalidad en el agua. Una colchoneta puede ser incluso un elemento peligroso porque la más mínima corriente puede apartarlo de sus familiares.

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