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Niños confinados, ¿que supondrá para ellos poder salir de casa?

Tras más de un mes del confinamiento a causa de la crisis del coronavirus, el Gobierno ha decidido aliviar a los más pequeños permitiendo a los menores de 14 años salir a pasear a partir del próximo domingo, 26 de abril. El Bisturí ha hablado con una psicóloga para saber cómo viven los niños no poder salir de casa y cómo les beneficiará la nueva medida

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A partir del lunes 27 de abril los menores de catorce años podrán salir a pasear o acompañar a un adulto en las actividades que ya permite el estado de alarma, como ir al supermercado, a la farmacia o al banco. EFE/Salas

Los niños podrán dar paseos controlados y se permitirá que acompañen a los adultos en las salidas autorizadas. Es una de las modificaciones principales de la nueva prórroga del estado de alarma, la tercera, que durará del 26 de abril al 9 de mayo, tal y como ha aprobado el Congreso y hoy ratifica el Consejo de Ministros.

Una medida que ha puesto el foco en los niños y jóvenes y ha abierto el debate sobre cómo afecta a los más pequeños el confinamiento prolongado y qué ventajas tiene este levantamiento del encierro estricto.

El Bisturí ha consultado a la psicóloga Silvia Álava, directora del Área Infantil del centro de psicología Álava Reyes, quien explica que estar metidos en casa tanto tiempo -ya son 5 semanas- sin poder salir al aire libre tiene un impacto muy importante para ellos, aunque, hasta ahora, ha sido lo más seguro.

“Evidentemente tiene unos efectos muy negativos para la salud mental de los niños, pero dejarles en casa ha sido lo más acertado en esta primera fase para evitar la propagación del virus; siempre hay que mirar cuál es el mal menor”, asegura.

Las salidas no serán como antes, importante concienciarles

“Ahora que la situación está algo más controlada es bueno que puedan salir, aunque es muy importante concienciarles de que no va a ser como antes. No podemos permitir que los parques vuelvan a llenarse o que estén todos jugando uno al lado del otro, tocando las cosas, y que vuelvan otra vez a ser vectores de transmisión”, advierte la psicóloga.

Como expone Álava, es fundamental que los pequeños entiendan que no van a encontrar la normalidad que están buscando y hay que recordárselo antes de cada salida para evitar que se frustren si no se cumplen sus expectativas.

“Deben comprender que salimos a dar un paseo, no hace falta que lleven muchos juguetes que habrá que desinfectar después y no van a poder quedar con sus amigos;  si nos los encontramos, les vemos en la distancia, les decimos hola y seguimos con nuestro paseo”, apunta la experta.

Así se enfrentan los más pequeños al confinamiento

Los niños, como expone la psicóloga, van a afrontar el encierro en función de cómo lo estén haciendo sus padres, sus adultos de referencia.

Por eso es importante que estos transmitan calma y serenidad y les expliquen bien la situación para que la entiendan, poniendo el foco en lo que podemos hacer en casa y no en las limitaciones. Y sobre todo, advierte que es fundamental validar las emociones y permitir que los niños las expresen.

“Los niños pueden tener ansiedad y sentir miedo o tristeza. Por eso es fundamental dejar un espacio para las emociones, crear un clima de confianza en el que podamos compartir como nos sentimos”, explica.

Y es que, como subraya la experta en psicología infantil, “quizás en este confinamiento sea más importante atender a sus necesidades emocionales que preocuparnos por si han hecho los deberes”.

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María, acompañada por sus familia en el día de su cumpleaños, saluda a la Policía Nacional que le ha felicitado durante el confinamiento en Logroño. EFE/Raquel Manzanares

¿Cómo entender lo que sienten nuestros hijos?

En el caso de los niños a los que les cueste más expresarse y hablar de sus sentimientos, deben ser los adultos quienes den el primer paso y hablen de ello para “romper el hielo”.

Aunque, como señala la psicóloga, eso no significa transmitirle tus preocupaciones de adulto, sino decirles si estás más alegre, más triste, más enfadado, etc.

Si eso no funciona, podemos dejar que lo hagan, por ejemplo, a través de los dibujos o prestando atención a los diálogos que tienen cuando juegan con sus muñecos. La clave está, explica Álava, “en observar muy bien lo que hacen, lo que dicen o lo que dejan de decir”.

En el caso de los adolescentes también es muy importante cuidar este aspecto, ya que aunque nos puede parecer que son muy mayores y rechazan al adulto, la realidad es que te siguen necesitando.

“Es verdad que no hay que estar tan encima como con los niños pequeños, pero sí supervisando y acompañando, aunque sea de reojo”, asegura.

“No podemos permitir que nuestro hijo esté todo el día metido en su habitación haciendo su vida al margen de los demás. Debemos encontrar momentos para estar juntos en familia-por ejemplo en las comidas- y dejar un poco aparte las pantallas para poder hablar”, aconseja la psicóloga.

Aunque esas conversaciones, por supuesto, deben enfocarse desde un punto de vista distinto al que se tiene con un niño, y no forzarlas, sino buscarlas. “Si forzamos lo que vamos a encontrarnos es que se cierran en banda; por eso hay que esperar a que esté receptivo y no hacerlo cuando a nosotros como adultos nos viene bien”, matiza Álava.

Estudiar desde casa

Desde el 16 de marzo, 10 millones de niños y adolescentes en España no van al colegio y están siguiendo sus clases de manera online.

La psicóloga explica que el nivel de exigencia depende mucho del colegio o instituto y el auténtico problema reside en que el acceso que tienen a las tecnologías no es el mismo en todos los casos, algo que habría que considerar para evitar la brecha entre los alumnos.

“Hay familias que no tienen un ordenador o una tablet para cada uno, porque muchos padres además están teletrabajando y necesitan esas herramientas; no todos tienen tantos dispositivos en casa”, advierte Álava.

Asegura que lo primero que habría que ver es con qué medios cuenta cada uno y, ante todo, ser realista y poner el foco donde de verdad es importante.

“Quizá no es el momento de avanzar contenido y seguir almacenando datos en el cerebro, sino de trabajar otro tipo de habilidades o competencias de la inteligencia emocional que son necesarias ahora, pero también para el futuro; el 85 % de las competencias de los líderes de las empresas son emocionales, puede ser un buen momento para trabajarlas”, sugiere.

Y, sobre todo, no centrarnos en si están hechos los deberes, sino en qué dificultades ha tenido para hacerlos. “A lo mejor no dispone de una herramienta electrónica, no lo entiende o no está motivado. No es tanto la cantidad, sino la calidad”, indica la psicóloga.

¿Cómo afectará esto a sus relaciones?

“Muchos adolescentes me dicen que quieren recuperar su vida, ir al instituto y ver a sus amigos, es normal. Lo que deben hacer, en la medida de lo posible, es mantener el contacto con ellos; es importante que sigan teniendo esa sensación de pertenencia al grupo”, explica Álava.

Sin embargo, a los más pequeños no debemos animarles a tener ese contacto ni forzarles si no les apetece porque sus necesidades son muy diferentes.  “A veces con verse o saludarse y decir lo que están haciendo en ese momento es suficiente para ellos y está bien”. ‘

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