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Las mujeres y sus parejas, creciendo o menguando como la vida misma

“A las mujeres de cualquier edad simplemente hay que escucharlas con mucha atención, más aún cuando te hablan de sus sentimientos. Y por eso siempre digo que la experiencia en ginecología no es un grado, sino un máster en vidas femeninas”, anota en su currículo la doctora Carmen Sala Salmerón

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Ginecóloga, obstetra y especialista en suelo pélvico de la Clínica Gine-3 de Barcelona, la doctora Sala nos ofrece en este videoblog algunas pinceladas que bosquejan las relaciones de las mujeres con sus parejas masculinas a lo largo del tiempo; una historia de afectos y desapegos que colorean o emborronan sus diferentes etapas vitales.

Chicas, mujeres jóvenes, adultas, maduras, mayores y viejecitas

“En la adolescencia, uno de mis caballos de batalla porque es una etapa complicada, difícil de tratar, las chicas se apoyan en el concepto de pareja fija: ‘salgo con el mismo chico desde hace dos meses’… Consideran a esa edad que una relación de pocas semanas puede ser una posibilidad cierta de estabilidad emocional”, dice.

Cabe recordar que l@s adolescentes forman parte de un grupo social que se puede definir por su modo de actuar frente a las reglas establecidas por los adultos. Su conducta ante las relaciones sexuales no es una excepción y es determinante en su desarrollo físico y psicológico.

En cambio, las mujeres jóvenes suelen buscar relaciones esporádicas con diferentes parejas. Reflejan en su actitud el concepto de promiscuidad: ¿encontrar a su media naranja o solamente disfrutar del placer por el placer… o quizá ambas?

“No entiendo suficientemente bien a este grupo de mujeres, puesto que tampoco comprendo claramente el criterio de promiscuidad… ¿A cuántas parejas hace referencia la promiscuidad, a tres, diez o veinticinco cada año? Quizá el secreto está en la búsqueda del hombre adecuado para sus intereses”, destaca.

En el caso de las mujeres embarazadas sí se produce una gran complicidad con sus parejas. Hablamos del hombre que podrá estar a su lado el resto de la vida.

“Ellos se desviven por ellas. Las acompañan en todas la visitas ginecológicas y están realmente implicados antes, durante y después de la gestación. Tanto es así que desean admirar a su futuro hij@ en las pruebas ecográficas o entrar en la sala de partos, incluso durante las cesáreas, para acompañar a la madre y hacer también el piel con piel a su bebé recién nacido”, expone.

Para la doctora Sala, una prueba de este salto cualitativo en las relaciones de pareja a estas edades maternales podría enmarcarse en el permiso de paternidad: “¡Cuatro meses en España desde enero de 2021!… Enhorabuena y felicidades, así estaréis con vuestra mujer y vuestro bebé todo el tiempo”.

Las mujeres que llevan casadas o emparejadas 20 ó 25 años con el mismo señor conviven razonablemente bien con ellos.

“Hay una buena relación de pareja, pero ambos están muy preocupados por sus hij@s, ya sea por las dificultades en su adolescencia, por sus estudios o por el futuro laboral. Quizá, la mujer da un poco más de prioridad a los hijos que al marido”, subraya.

En esta misma franja de edad, entre los 40 y los 50, hay un porcentaje cada vez más alto de mujeres separadas.

“Contrariamente a lo que se suele pensar, estas mujeres no quieren relaciones de pareja de una noche y no suelen buscar hombres a través de las redes sociales o webs de contactos”, opina.

“Son mujeres educadas en el concepto de pareja única: no les gusta la idea de conocer a un hombre, mantener una relación de un día y decir… bueno, ya hablaremos para quedar otro día. No, no es lo más frecuente”, apunta la doctora Sala.

Doctora Carmen Sala SalmerónMenopausia

Una mujer tiene su primera regla -menarquia- hacia los doce años y tiene la última hacia los cincuenta. Convive con la función estrogénica alrededor de 38 años. Esa mujer, sin producción de estrógenos, vivirá, de media, hasta los 85 ó 90 años. Las mujeres permanecerán más tiempo en periodo menopáusico que en periodo hormonal.

“Las mujeres de esta etapa vital reflejan problemas muy centrados en torno a la inapetencia sexual, por eso las suelo derivar a la sexóloga”, sostiene.

“Ellas esgrimen posibles problemas hormonales, pero no, solo un pequeño porcentaje de casos es debido a las hormonas. Yo considero que la causa es intrínseca, que no depende otras circunstancias como el dolor durante las relaciones sexuales”.

El 65% de todas las mujeres menopáusicas tienen molestias vulvovaginales, pero solo el 4% sabe que se deben a la atrofia. Solo un 2% consulta a su ginecólog@, entre otras cosas porque el 82% de las mujeres consideran que son cosas de la edad.

“Los tratamiento estrogénicos, cuando las cremas hidratantes no son suficiente, aportan una solución muy eficaz. Son estrógenos locales que no ocasionan efectos secundarios en el organismo”, aclara.

Durante la vejez, las relaciones de pareja están muy deterioradas.

“Las ‘viejitas’, que no señoras mayores, están más preocupadas por sus enfermedades que por sus parejas: cansancio, fibromialgia, depresión, dolores de rodilla o sus múltiples problemas osteoarticulares”, atestigua.

Con su mirada estarán repasando los últimos detalles del cuadro antes de firmarlos para la posteridad“, concluye Carmen Sala, experta en calidad de vida de las mujeres.

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