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Informativo SEOM: la mujer frente a sus tumores

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Las neoplasias malignas que afectan al sistema reproductor femenino interno y externo son lacerantes y afligen a las mujeres con un plus de padecimiento: tumores de útero, el más prevalente, sobre todo en el endometrio; de ovarios y trompas de Falopio, peligrosos debido a la ausencia de diagnóstico precoz; de cérvix, 100% acarreado por el infeccioso virus del papiloma; de vagina y vulva, inusuales, un 1%, pero engorrosos.

Desde que una joven tiene su primera menstruación hasta que una mujer adulta la pierde, y entra en fase de menopausia, la capacidad de sus órganos reproductivos, vulva, vagina, útero, trompas y ovarios, trabajan a destajo para dar lo mejor del ser humano, la vida; una recompensa que las deja físicamente agotadas, incluso con un posible cáncer que más bien parece un castigo biológico.

La médica oncóloga, Aitana Calvo Ferrándiz , y el médico oncólogo, Guillermo de Velasco Oria, secretarios científicos de la SEOM, tratan de explicar esta gran diferencia con el varón con el fin de insistir en la prevención, con vacunas y programas de cribado de detección precoz, en la investigación, con avances que eliminen las neoplasias, y en la divulgación, un arma de independencia para ellas… y ellos.

Si hablamos de cifras en España, para 2019 se espera la siguiente estimación de casos:  1.987 de cérvix; 3.548 de ovario y trompas de Falopio;  6.682 de cuerpo uterino; muy pocos de vulva y vagina, sobre todo a edades muy avanzadas… pero las mujeres también sentirán la tiranía del cáncer de mama con alrededor de 32.536 diagnósticos, de los cuales apenas un 1% sorprendería a los varones.

Tumores de cérvix o cuello de útero

Una afectación tumoral a tener muy en cuenta en el sistema de reproducción es el cáncer de cuello uterino o de cérvix, parte inferior y más estrecha de la matriz que comunica con el fondo de la vagina.

Estos tumores están claramente relacionados con el Virus del Papiloma Humano (VPH) y, tanto es así, que este carcinoma también se considera como una Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS): casi el cien por cien de los casos de cáncer de cuello de útero son causados por el virus del papiloma.

“Se podría erradicar con la vacunación sistemática de los jóvenes, tanto chicas como chicos, sobre todo entre los 9 y los 14 años, la mejor prevención primaria que existe junto al preservativo y la higiene personal. También, sería necesario que las mujeres vacunadas se practicaran pruebas de detección precoz. No hay que bajar la guardia”, subraya la oncóloga médica del Hospital Universitario Gregorio Marañón.

El cáncer de cérvix tiene altas tasas de prevalencia en países subdesarrollados o en vías de desarrollo, donde registra índices de mortalidad muy elevados. De hecho, miles de vidas se podrían salvar antes de 2030 si aumentara la financiación en diagnóstico y prevención.

En los países desarrollados económicamente, como los europeos, se anotan bastantes menos fallecimientos, a pesar de su notable frecuencia, debido a que las mujeres disponen de programas de cribado y control.

El cáncer de cuello de útero se da mayoritariamente entre los 45 y 50 años, a pesar de que la mayor prevalencia del VPH se dé en mujeres de 18 a 25 años de edad.

La acción maligna de este virus, especialmente serotipos 16 y 18, es capaz de socavar la salud del cérvix durante un periodo de 15 a 30 años a partir de la infección.

Por lo tanto, las citologías (toma de una muestra de tejido del cuello del útero) y los análisis mediante técnicas de biología molecular de la presencia del VPH en las células que recubren el cérvix revelarán el virus en estadios que no se consideran neoplásicos.

La clínica de este tipo de tumores, cuando no se diagnostica de forma precoz durante la visita reglada al ginecólogo, se define por un sangrado espontáneo o por un sangrado que aparece después del coito. En ocasiones, la mujer puede sentir dolor, molestias locales, malestar en la zona de la espalda o en la pelvis.

El tratamiento de estos carcinomas, cuando el diagnóstico es temprano, se efectúa de manera local. A veces, el ginecólogo puede erradicar el tumor con una simple biopsia y una cirugía simple. En estadios avanzados, cuando la neoplasia daña al útero, la cirugía es mayor y se complementa con radioterapia y ciclos de quimioterapia para favorecer el efecto sanador.

En estadios muy avanzados nos encontramos tumores de alta agresividad que necesitan fármacos como los antiangiogénicos, que aumentan la supervivencia de las mujeres con cáncer de cérvix.

Tumor de ovarios y trompas de Falopio

Conocido por “el enemigo silencioso” de la mujer, puesto que el 75% de los diagnósticos se dan en estados avanzados, el de ovario es el segundo tumor más frecuente del aparato reproductor en los países desarrollados social y económicamente.

El cáncer de ovario afecta principalmente a mujeres en la menopausia y el 80% de ellas sufre una recaída después de la quimioterapia, según la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO).

El ovario, al estar en la cavidad abdominal y no mostrar síntomas durante años, produce tumores muy dañinos. Es la séptima causa de muerte por cáncer entre mujeres de todo el mundo.

“Este cáncer es realmente puñetero. Solo ciertos signos de alarma, como puedan ser hinchazón abdominal, aumento del peso corporal, desarrollo de grasa en el abdomen, sensación de dolor local, molestias urinarias, desazón general, incluso náuseas o vómitos, pueden ofrecer algunas pistas fiables”, relaciona el oncólogo médico Guillermo de Velasco, del Hospital Universitario 12 de Octubre.

Los factores de riesgo asociados a los carcinomas de ovario, al igual que pasa con los de endometrio, suelen estar relacionados con la persistente ovulación, con mujeres nulíparas o de pocos embarazos que hayan llegado a término. Aún así, la prevención no es nada fácil.

Es muy importante que la mujer, cuando siente dolor o molestias en la zona abdominal, pesadez o hinchazón, acuda a su centro de salud o al ginecólogo para que le realicen una ecografía, ya que el tumor ovárico “no da la cara hasta estadios avanzados y apenas existen pruebas de diagnóstico precoz“, señala.

El tratamiento de este tipo de neoplasias es básicamente con cirugía y quimioterapia.

“La cirugía consiste en la extirpación del útero, las trompas y los ovarios, una revisión de la cavidad abdominal, retirada de todos los recubrimientos de las asas intestinales -sujeciones-, del apéndice y de cualquier elemento orgánico dentro del abdomen que el cirujano considere sospechoso”, expone.

La quimioterapia actúa de complemento preventivo para favorecer el tiempo de curación de las pacientes.

En esta fase de la enfermedad destaca la medicación con antiangiogénicos, sustancias químicas o biológicas que dificultan el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos y que impiden, así, el suministro energético a las células tumorales.

Los inhibidores que intervienen sobre los mecanismos reparadores de ADN para eliminar estas células son otro de los grandes avances contra la enfermedad.

Trompas de Falopio

Tumores ginecológicos excepcionales o de muy baja prevalencia que “se pueden asemejar en toda su clínica y en toda su evolución al cáncer de ovario.

Se han descrito sarcomas que se forman en su músculo liso y carcinomas en sus células, aunque son los cánceres secundarios por metástasis procedentes de ovarios, endometrio, aparato digestivo y mama los más habituales.

Y al igual que en el cáncer de ovario, la clínica es inespecífica. las mujeres con cáncer de trompas de Falopio se encuentran asintomáticas o manifiestan síntomas vagos. Es muy difícil de diagnosticar y resulta esencial una evaluación de un especialista.

“Las mujeres tienen sensación progresiva de hinchazón abdominal, molestias locales, pesadez, ganancia de peso, lo que las debe llevar a una revisión urgente con ecografía para valorar la salud de las trompas y de los ovarios“, aconseja el doctor De Velasco.

Esta neoplasia maligna puede generar un flujo vaginal inusual; normalmente es blanco, espeso e inodoro. Sería un posible indicio si no se está ovulando o padeciendo alguna infección bacteriana.

Tumores de útero, en el endometrio

El tumor endometrial atormenta algo más a las mujeres con sobrepeso y obesas, a las que padecen diabetes y a las que tienen alguna perturbación genética, como el síndrome de Lynch (cáncer colorrectal hereditario); o con antecedentes familiares de cáncer de mama, de endometrio o de colon por una alteración en la capacidad de reparar los daños en el ADN.

La clínica de este tipo de tumor es un sangrado muy parecido al que se produce durante la menopausia: “Si una mujer que ya no tiene la regla observa este tipo de sangrado tiene que alarmarse y acudir de forma urgente al médico de atención primaria o a su especialista, apunta la doctora Aitana Calvo.

A pesar de ser un tumor muy frecuente en el sistema de reproducción femenina, ostenta un rango bajo de mortalidad debido a que el diagnóstico, en la mayoría de las ocasiones, se realiza en estadios tempranos de la enfermedad. Algo que no sucede en zonas deprimidas económicamente, donde fallecen cerca del 70% de las afectadas.

El tratamiento ideal es la cirugía. Se basa en la retirada del útero, de las trompas y de los ovarios; además, durante el acto quirúrgico, se efectúan análisis completos de toda la cavidad abdominal y de los gánglios de la cavidad peritoneal para un posterior y detallado estudio anatomopatológico.

Una vez eliminado el aparato reproductor interno, el tratamiento se complementa con radioterapia y hormonoterapia para contrarrestar la acción vital de las hormonas femeninas (estrógenos y progesterona).

En estadios muy avanzados se emplea quimioterapia estándar o de uso cotidiano, con una toxicidad bastante aceptable y que entraña una alta tasa de respuesta sanadora.

Tumores de vulva y vagina

En la parte más externa del sistema de reproducción, en la vagina y en la vulva, los tumores no son tan habituales como en la zona interna de la mujer. El 70% de los tumores vulvares son asintomáticos, aunque se hagan patentes en los labios menores.

“Son de tipo ulceroso. Las lesiones, o bultos que no acaban de curarse en dos o tres semanas, se pueden apreciar en los genitales. Además, son dolorosos, de olor desagradable y ocasionan escozor durante la micción”, reseña.
“Si los carcinomas son vaginales, la mujer puede sentir molestias durante los juegos sexuales o durante el coito, y sufre sangrados“, especifica el doctor Guillermo de Velasco.

Cualquier llaga en la vulva o en la vagina que no se cure es un signo de alarma para acudir de forma inmediata al médico con el fin de que obtenga una muestra de la úlcera y se analice en el laboratorio.

Estos tumores de los genitales externos son muy agresivos a nivel local, con lo que “una cirugía urgente se convertirá en el tratamiento recomendado para estas pacientes -asegura-. Si el tumor está en fase avanzada se empleará radioterapia, ya que la quimioterapia es poco eficaz en estos casos”.

Píldoras de mujer en el Informativo SEOM

Con motivo del Día Internacional de la Mujer que se celebra el 8 de marzo, la Agencia EFE ha entrevistado a una de las mejores oncólogas médicas de España, Ana Lluch, catedrática de Medicina en la Universitat de València y jefa del servicio de Hematología y Oncología del Hospital Clínico de Valencia.

En opinión de la doctora Lluch, “a la igualdad real entre hombre y mujer le queda un largo camino por recorrer”, y por este motivo “pide la implicación de los hombres” porque considera que, como sociedad, tenemos que ser conscientes de que “se trata de una lucha en la que nos necesitamos todos y todas“.

Como “defensora radical de la igualdad” reclama que no solo que a igual trabajo se tenga derecho a igual salario sino quelos horarios laborales para hombres y mujeres busquen y encuentren la conciliación familiar “no a costa de una de las partes, en concreto de las mujeres”.

De hecho, “para que una mujer llegue a altos cargos o a dirigir un grupo de personas a un nivel determinado, le hace falta un esfuerzo tres veces mayor que a un hombre. Necesitamos demostrarlo claramente, mucho más que un hombre necesita demostrar su valía o su capacidad para poder acceder a estos trabajos de responsabilidad”, dice.

(izq-der) La exministra de Sanidad Carmen Montón; la directora de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Pilar Aparicio; la doctora Ana Lluch; y la doctora Ruth Vera, oncóloga médica y presidenta de la SEOM.
(izq-der): La exministra de Sanidad Carmen Montón; la directora de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Pilar Aparicio; la doctora Ana Lluch; y la doctora Ruth Vera, oncóloga médica y presidenta de la SEOM. Fotografía cedida por su gabinete de Comunicación.
  • Precisamente, la doctora Ana Lluch ha recibido el Premio Sanitarias 2019 en la categoría de Medicina que otorgan el diario digital “Redacción Médica” y la compañía editorial “Sanitaria 2000”, mientras que la doctora Ruth Vera García, jefa de Servicio de Oncología del Complejo Hospitalario de Navarra de Pamplona, ha sido galardonada con este reconocimiento a la mejor Sociedad Científica.

Quizá esta distinción , “que llena de orgullo” a l@s secretari@s científic@s de la SEOM, tenga algo que ver con la reciente creación del grupo de trabajo “Mujeres por la Oncología”; equipo coordinado por la expresidenta de SEOM, Pilar Garrido, para mejorar el desarrollo profesional, independientemente del género, en la línea establecida por otras sociedades como la europea y la americana, ESMO Y ASCO.

Grupo de trabajo Mujeres por la Oncología de la SEOMNo en vano, la doctora Aitana Calvo pone su voz delante de la cámara para decir alto, claro y en color: “Somos 1.008 las mujeres médicas oncólogas en España frente a nuestros 717 colegas varones, unas cifras que no guardan correspondencia con las 80 jefaturas de servicio a cargo de médicos oncólogos por las 25 femeninas en los diferentes centros hospitalarios; algo que también sucede a nivel de jefes de sección”.

Probeta de anécdotas en el Informativo SEOM

Estrenamos con este reportaje la nueva sección de “Curiosidades de Guillermo”, como la ha bautizado la doctora Aitana Calvo en homenaje a su compañero de plató, el “médicoperiodista” doctor De Velasco Oria, quien para esta ocasión ha seleccionado un tema verdaderamente asombroso: la genética antineoplásica de los elefantes.

Los animales grandes y longevos como los elefantes han desarrollado mecanismos robustos para suprimir o eliminar las células cancerosas a fin de vivir tanto tiempo como lo hacen y alcanzar su tamaño adulto.

Un 17% de l@s human@s fallecen por algún tipo de cáncer, mientras que solo lo hacen un 5% de estos paquidermos, que viven alrededor de 70 años y tienen aproximadamente 100 veces más células potencialmente cancerígenas que l@s homo sapiens.

La clave se encuentra en el gen supresor p53: las personas tienen una copia en su organismo por 20 de estos mamíferos de grandes orejas, con trompa multiusos y pestañas que más de uno quisiéramos para nuestros ojos.

“Mientras los investigadores estudiaban el p53 en elefantes, descubrieron un gen, conocido como factor inhibidor de la leucemia 6 (LIF6), que ha evolucionado con el paso del tiempo y se ha convertido en un valioso gen funcional para la supresión del cáncer. Su función, cuando es activada por p53, es responder al ADN dañado y matar la célula cancerígena. El gen LIF6 produce una proteína que ataca a las mitocondrias de las células con cáncer, provocando su muerte”, resume el doctor Guillermo de Velasco.

Dos viejos elefantes tailandeses usan sus trompas para acariciarse en el Centro de Rehabilitación de Elefantes de Pang La en la provincia de Lampang, norte de Tailandia. El centro de cuidados de elefantes de Pang La es el primero de sus características que existe en Tailandia y que se ocupa de 26 elefantes de edad avanzada y con minusvalías hasta su fallecimiento.
Dos viejos elefantes tailandeses usan sus trompas para acariciarse en el Centro de Rehabilitación de Elefantes de Pang La en la provincia de Lampang, norte de Tailandia. El centro de cuidados de elefantes de Pang La es el primero de sus características que existe en Tailandia y que se ocupa de 26 elefantes de edad avanzada y con minusvalías hasta su fallecimiento. EFE/Pongmanat Tasiri
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