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MSF: Conclusiones y recomendaciones para controlar en las residencias a la COVID-19

Médicos sin Fronteras alerta de la necesidad de implantar medidas urgentes en las residencias de mayores para controlar la COVID-19 y evitar contagios y muertes en este grupo vulnerable como ocurrió durante los meses de confinamiento. Informe de la ONG tras dar apoyo a más de 500 centros durante los meses álgidos de la pandemia

MSF residencias
Intervención de MSF en una residencia el pasado mes de abril. MSF/Olmo Calvo

Este informe de MSF, denominado “Poco, tarde y mal. El inaceptable desamparo de los mayores en las residencias durante la COVID-19 en España” revela “graves problemas tanto del modelo de gestión de residencias como de coordinación entre administraciones, cuyo resultado es el abandono de las personas más vulnerables a la pandemia y la desprotección del personal que las cuida”.

MSF recuerda que, según datos oficiales, entre abril y junio murieron 27.359 personas mayores en residencias, que representan el 69 % de las personas fallecidas por COVID-19 en toda España.

Estos centros de mayores “mostraron un déficit estructural de recursos y de supervisión sanitaria, y ningún plan de contingencia”.

“Esta combinación hizo inviable responder a la epidemia. Al ser residencias, es decir, hogares para los mayores, no disponían de recursos sanitarios y asistenciales, lo que tuvo un impacto directo en los residentes”, ha explicado en un comunicado Ximena Di Lollo, responsable de la respuesta en residencias de MSF.

Conclusiones de MSF sobre las residencias

Perfil de las personas residentes: ponerlas en el centro de la atención

1. Debido a la gran concentración de mayores frágiles, con pluripatologías, en lugares cerrados y con cercanía física, mantener a personas enfermas y críticas en las residencias sin atención médica adecuada multiplicó los contagios, aceleró la mortalidad y produjo situaciones indignas e inhumanas. No se priorizaron derivaciones o circuitos preferentes para que las personas contagiadas fueran trasladadas a otros centros u hospitales.

Atención médica: mejorar la respuesta desde atención primaria y hospitalaria

2. Las residencias, en su mayoría, son lugares para la convivencia y el cuidado, no para curas o tratamientos medicalizados; su objetivo es la atención social a las personas que allí viven. Carecen por tanto de recursos,  infraestructura, formación o responsabilidad para la atención médica.
3. No hubo una respuesta inmediata, adecuada y orientada a salvar vidas, coordinada con los servicios asistenciales y de salud, en particular durante el pico epidémico.
4. Ante el criterio restrictivo aplicado a la derivación hospitalaria en las comunidades autónomas con mayor mortalidad de personas mayores, no se propuso alternativa viable y dotada de recursos para atenderlas.

Prevención y control de infecciones: formar y protocolizar

5. La capacidad en la prevención y control de infecciones (incluido el aislamiento de contactos y casos sospechosos) fue deficiente, así como el manejo de los casos para evitar su agravamiento, fueran o no casos de COVID-19. Las residencias contaban con escasa cultura de PCI y tampoco tenían a personal encargado de formar y supervisar este
aspecto.
6. La restricción o denegación de despedidas, visitas o movilidad generada por el aislamiento tuvo también consecuencias físicas y psicosociales.

Protección y formación de los recursos humanos: adaptar y formar

7. Los perfiles profesionales están poco desarrollados en términos de competencias y capacitación y las condiciones laborales son muy precarias. Las bajas laborales no eran sustituidas al ritmo y en ratio adecuados.
8. Faltaron medidas y medios de protección, y formación adaptada, oportuna y con protocolos de uso claros que protegieran a personal y residentes.

Descoordinación y falta de estrategias: más liderazgo y coordinación

9. Mostrando descoordinación institucional y falta de liderazgo, las Administraciones priorizaron la respuesta asistencial en hospitales, lo que dejó atrás a las personas mayores en las residencias, a pesar de ser el colectivo más vulnerable y con mayor mortalidad.
10. Es necesario desarrollar un sistema de indicadores de calidad y éticos orientado hacia el impacto en el bienestar y la calidad de vida de las personas mayores en residencias.

MSF residencias
Intervención de MSF en una residencia el pasado mes de abril. MSF/Olmo Calvo

Recomendaciones

Tras la experiencia obtenida durante los meses de confinamiento, MSF aporta las siguientes recomendaciones:

1. Elaborar planes de contingencia fácilmente adaptables a cada residencia

El gobierno central y los autonómicos deberán proponer y garantizar los recursos para un plan de contingencia, el marco que deberá desarrollar cada residencia, siempre guiadas, acompañadas y supervisadas a nivel territorial, asegurando que las personas mayores y sus necesidades de cuidados y salud se pongan en el centro de atención.

El plan deberá incluir una dotación de recursos (financieros, humanos y materiales) por parte de las CC. AA. para el fortalecimiento de los sistemas de salud, tanto de atención primaria como hospitalaria.

Fundaciones, empresas, grupos corporativos, patronal, entidades privadas o de participación pública, que gestionan directamente, subcontratan o son propietarias de residencias de mayores: Cada centro de mayores, con independencia de su modelo de gestión o titularidad, tendrá que elaborar su plan de contingencia con especial
énfasis en esto dos elementos claves: recursos humanos y materiales y asistencia sanitaria de calidad incluido cuidados paliativos o de confort.

2.- Mecanismos para la detección, vigilancia y control de la infección

Gobierno central y autonómicos:
• Consultar con las entidades del sector para conocer los retos prácticos para el control del contagio, prestando especial atención las necesidades existentes (materiales, formaciones, personal, etc.).
• Identificar y formar una figura de supervisión de prevención y control de infecciones (PCI).
• Mayor atención presupuestaria y formativa en la detección, vigilancia y control, dotando a los centros de atención primaria de medios y presupuesto.
• Garantizar la calidad y cantidad adecuada de material de protección y una formación adecuada sobre su uso.

Fundaciones, empresas, grupos corporativos, patronal, entidades privadas o de participación pública,
en coordinación con el centro de atención primara:
• Identificar y formar en cada centro a una persona o personas referentes en prevención, higiene y control de infección. Debe prestarse especial atención a formar al personal de limpieza y lavandería.
• Asegurar que, en el desempeño de esta labor, cuentan con todos los medios y medidas de protección necesarios, así como de los recursos diagnósticos y terapéuticos requeridos.
• Establecer un stock preposicionado de materiales de protección e higiene.

3. Asegurar la capacidad de sectorización en las residencias respetando la dignidad y cuidado de los mayores

Debe establecerse un principio de equilibrio entre aislamiento, cuarentena y convivencia, asegurando que las medidas de sectorización responden asimismo a las necesidades de socialización, tanto psicosociales como físicas, de la población residente, y priorizando en todo momento la salud íntegra de los residentes.

Gobierno central y autonómicos:
• Asegurar cierta flexibilidad en la ocupación de los centros. En los casos que no sea viable tener habitaciones individuales, debe identificarse un espacio preventivo que esté al menos disponible para los periodos de riesgo.
• Velar por que el aislamiento físico no conlleve aislamiento social.

Fundaciones, empresas o entidades públicas o privadas, o patronal, que gestionan o son propietarias de las residencias de mayores:
• Incorporar las medidas de seguridad, de manera que la sectorización no signifique limitar a la habitación el espacio vital de la persona y así preservar sus rutinas de movilidad y convivencia.
• Mantener los servicios destinados al cuidado y bienestar de los residentes, como las actividades educativas, de trabajo social, peluquería o fisioterapia. Crear un espacio físico y un calendario de visitas de familiares, regidas por un protocolo.
• Se implementará un protocolo de despedidas de final de vida.

4. Establecer mecanismos de apoyo psicosocial

Gobierno central y autonómicos:
• Asegurar que las residencias tengan acceso a servicios de apoyo a la salud mental y emocional, estableciendo un paquete mínimo de medidas.
• Garantizar que los planes de contingencia y respuesta a epidemias y otras catástrofes incluyan las necesidades de salud mental de los residentes, familiares y personal de las residencias

Fundaciones, empresas o entidades públicas o privadas que gestionan o son propietarias de las residencias de mayores:
• Asegurar el acceso de residentes y personal a servicios de atención a la salud mental.

5. Recopilar, sistematizar, publicar y analizar datos

• Mejorar los sistemas de recogida y análisis de datos, para que sirvan como mecanismo de alerta y respuesta adecuada (preventiva y proactiva) armonizado entre CCAA y Gobierno central.

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