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La menopausia en las relaciones de pareja

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Una noche estrellada, junto al mediterráneo, cenando la doctora Sala con su marido y otras dos parejas a la luz de la luna, con las olas acariciando la arena como si les sobrara el tiempo, se convirtió la menopausia en un ida y vuelta de susurros desesperados entre las sedas del mantel: sofocos ardientes en la oscuridad, ojos de búho, duchas frías, faltas indeseables de libido, kilitos de más y emociones caprichosas, como alocados golpes de mar.

“Los hombres, señores y caballeros, esquivaron nuestras palabras y se refugiaron en la banalidad, donde la lluvia fina oculta significados. Entonces, me pregunté si ellos, nuestras parejas, convivían, entendían, valoraban, nos apoyaban o ayudaban en esta etapa tan desconcertante de nuestra vida”, reflexiona la especialista en calidad de vida de la mujer, pero no “menopausióloga”, Carmen Sala Salmerón.

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“Los hombres no entienden que las mujeres nos levantamos a las tres de la madrugada, con un sofoco tremendo, chorreando, sudadas, con mal humor, y que tengamos que cambiarnos de camisón o incluso darnos una ducha de agua fría mientras ellos siguen roncando a garganta suelta.

Sí, nos disminuye la libido. No tenemos muchas ganas de mantener relaciones sexuales, la verdad, porque se reduce nuestro deseo y, además, el propio acto del coito nos duele… y por eso ponemos excusas y no queremos hacer el amor con la misma intensidad y ganas que antes de que apareciera la menopausia.

Engordamos unos cuantos kilos y estamos malhumoradas. Nos pasamos todo el día diciéndonos a nosotras mismas, y a quien quiera escucharnos, cómo podríamos aligerar ese exceso de grasa de nuestro cuerpo.

Tenemos, también, las emociones alteradas en el trabajo, donde se puede escuchar la típica frase… “déjala, que está menopáusica”… y, para colmo de males, nos agobian los problemas de nuestros hijos e hijas, adolescentes o jóvenes inmaduros, o, posiblemente, nos agota el cariñoso y comprensible turre de nuestros padres, muy mayores”.

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“Verdad que os portasteis muy bien de novios, hicisteis los cursos de preparación al parto junto a vuestra chica, sentisteis el dolor de las contracciones en vuestra mano, aguantasteis el tirón del puerperio, con sus masajes de amor y cariño… pues bien, en la menopausia las mujeres necesitan vuestra comprensión y vuestra ayuda:

Debéis acompañarlas a la consulta de su ginecóloga, para que no se sientan solas contando sus soledades. Es fundamental vuestra participación en el tratamiento menopáusico.

Cuando la mujer esté triste no os pongáis, encima, de mal humor con ella… sentaos a tomar un café, o una copita, y hablad con ella… dale un abrazo… dile que la quieres.

No le hagas notar los kilitos de más… elogia su belleza e imagen personal, ya que les rellena sus arruguitas faciales ¡qué más dan unos kilos de más!… es mucho mejor que les digáis… cariño, me encantan tus curvas porque son más divertidas que las líneas rectas.

Sobre la libido: ¡dejémoslo, no soy sexóloga!… pero tenéis que tener paciencia. Llevadlas a cenar fuera de casa, mejor a un hotelito romántico o a un ‘ressort’ (complejo hotelero de lujo)… recordad que vosotros también podréis tener problemas de impotencia dentro de unos años, si es que ya no os ronda, y os gustará que vuestra compañera os comprenda y ayude a solucionar o bordear ese acantilado sexual…”, expone.

La doctora Carmen Sala-efe
“Es muy cierta esa frase que dice un colega… los médicos envejecemos con nuestros pacientes… y por eso este videoblog se lo dedico a mi amiga Piedad, una mujer que representa a millones y millones de damas que necesitan la comprensión y el amor infinito de sus caballeros”, concluye la doctora Carmen Sala.
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