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Médico y militar, con valor y corazón

El general médico Manuel José Guiote Linares, jefe de la Brigada de Sanidad del Ejército de Tierra, destaca en el nuevo vídeoblog de sanidad militar que ha estrenado EFEsalud que su Unidad es la vanguardia sanitaria de la Defensa Nacional porque tiene como objetivo prioritario e irrenunciable “salvar la vida de todos y cada uno de los soldados que entran en combate y caen heridos por España”

El general Guiote es el médico militar español en activo con más misiones internacionales a sus espaldas, por las que ha sido condecorado en dieciséis ocasiones, entre las que destacan sus siete Cruces al Mérito Militar con Distintivo Blanco, su Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, su Cruz al Mérito Policial, la Medalla de Naciones Unidas o sus méritos operacionales en Bosnia, Albania, Kosovo, Irak y Pakistán.

“He estado en casi todas las que ha participado el Ejército español desde 1992. Cuando ascendí a coronel ya no me quisieron llevar más al frente porque era un empleo quizá demasiado alto… y mi misión tenía más importancia en la retaguardia. Uno tiene que asumir su situación y envejecer con dignidad“, dice con una sonrisa.

No en vano, las unidades de la Sanidad Militar que él ha comandado en estas misiones fueron capaces de “salvar la vida” a más de 56 de compañeros y 174 civiles, incluso la de 43 prisioneros de guerra en Irak; aunque el número de atenciones médicas leves o moderadas se dispara por miles sumando las 11.647 curaciones a militares, las 23.986 a civiles o las 3.012 a prisioneros de guerra.

Para este militar doblemente vocacional “los lunes no han sido un castigo divino”, más bien todo lo contrario. Su profesión es su pasión y la disfruta con honor cada día como “un soldado con empleo de general“. Y no solo porque haya viajado a la Patagonia o a la Antártida, y la montaña sea su segunda casa, o porque sea buceador y paracaidista, de lo que se siente especialmente orgulloso, sino porque ha tenido la suerte, buscada con ahínco, de ser un médico especialista en Medicina Intensiva y Unidades Coronarias.

Militar médico y no… militar o médico

Un soldado español, con casco y uniforme de camuflaje, vigila con su fusil un acceso a una carretera desde el puesto protegido con sacos terreros.
Soldado español en un puesto de vigilancia. Fotografía cedida por la Brisan

Para ser médico militar tienes que ser “un profesional imprescindible, como dicen los americanos”, pero ante todo tienes que tener vocación, como la tuvo él desde niño, ya que “nadie puede ingresar en las Fuerzas Armadas si no le gustan las Fuerzas Armadas“, indica el general.

La misión de un militar médico es preparase para prestar el mejor y más fiable apoyo sanitario a una fuerza de combate en territorio hostil.

“Tenemos que tener un magnífico conocimiento técnico y un buen entrenamiento militar para poder llevar a cabo nuestra misión. Como médicos militares no pretendemos ser los mejores en nada sino ser buenos en todo“, asegura.

Un cirujano militar necesita estar muy cualificado en cirugía de guerra, en cirugía traumatológica y en cirugía de control de daños.

“Debe ser capaz de abrir cualquiera de las tres cavidades, cráneo, tórax o abdomen, para controlar una hemorragia copiosa; debe ser capaz de conservar los miembros, si puede, y de conservar la función si fuera posible. Por ese orden: primero salvar la vida, luego el miembro y luego su función”.

El objetivo es estabilizar al herido, manteniendo abiertas sus vías aéreas; que no se muera desangrado para poder enviarlo a un centro médico donde le practiquen el tratamiento definitivo y el soldado consiga su total recuperación.

El mejor cirujano no opera muertos. Hay que llevar al soldado vivo desde el frente. Y para eso hace falta instrucción, para que cada soldado sepa lo que tiene que hacer; adiestramiento, para que sepa hacerlo en equipo; y conocimiento, que es la formación técnica de todos los componentes de la cadena para que la operativa funcione convenientemente”, explica.

“En Sanidad Militar -continúa- cada uno de sus miembros hace su trabajo en pos del beneficio del conjunto, que no tiene otro fin que la asistencia en combate, el cumplimiento de las misiones del Ejército y todo aquello que nos encomiende España, quien en definitiva nos manda lo que tenemos que hacer”.

El general Guiote recuerda que Sanidad Militar es una parte de las Fuerzas Armadas “y no una ONG o la Cruz Roja”, a pesar de que realicen durísimas labores de ayuda humanitaria.

“Tenemos la misión de promover la salud con calidad, lo más parecido a lo que se pueda hacer dentro del territorio nacional; con oportunidad, en el sitio donde haya que hacerlo, casi siempre en medio de una lucha; y con eficacia, sin contar el número de intervenciones, sino valorando la vida de cada soldado”, sostiene.

General de Brigada Manuel Guiote. EFE / GRB

Hay que salvaguardar, a cualquier precio, la vida de quien compromete la suya al servicio de España. La Brigada de Sanidad siempre se empeñará en salvar la vida de nuestros soldados incluso a costa de nuestra propia vida“.

Y nos cuenta el ejemplo del desastre de la campaña de Annual (Marruecos), la derrota militar en julio de 1921 ante los rifeños liderados por Abd El-Krim. Fallecieron más de 10.000 soldados españoles y supuso un cambio en la política colonial española en la Guerra del Rif.

Murieron en acción el 35% de los tenientes médicos destinados en la guarnición de Melilla; entre tenientes y capitanes, el 18%… cuatro de ellos consiguieron la Cruz Laureada de San Fernando”, rememora.

Y casi siempre ganando la laureada, y muriendo, cuando se va perdiendo, porque es cuando nuestras fuerzas de combate más nos necesitan. Tenemos que resistir en el puesto, sin abandonar a los heridos. Son situaciones que suponen una entereza de ánimo importante”, mantiene el general Guiote.

Un grupo de soldados españoles luchan en Marruecos durante la Guerra de África en 1921
Soldados españoles luchan en el frente de Marruecos durante la Guerra de África en 1921. EFE

Un poco de historia médico-militar

El antecedente de la Sanidad Militar Española se puede situar en la organización sanitaria de los ejércitos romanos establecidos en la Península Ibérica, quienes desarrollaron un sistema eficaz de recogida, evacuación y tratamiento de los heridos.

Pero no fue hasta 1476, en la Batalla de Toro, cuando realmente nace la Sanidad Militar Española. Los historiadores indican que la Reina Isabel I de Castilla dispuso la instalación de seis tiendas de campaña, dotadas de cama y ropas para la acogida y la curación de los soldados heridos o enfermos. Estaban atendidas por médicos, cirujanos y boticarios de los Reyes, y las damas que cuidaban a los pacientes eran las mujeres de caballeros y sargentos de la mesnada real.

Este “Hospital de Toro” marca el punto de partida de una estructura sanitaria propia de los Reales Ejércitos, la cual se adelanta en más de 100 años a cualquier otro ejército europeo de la época. Luego llegarían los Tercios… pero eso lo contaremos en otro vídeoblog.

Un blindado con el símbolo del ejército español con el símbolo de la Cruz Roja Internacional
Blindado de Sanidad Militar. Fotografía cedida por la Brisan.

En la actualidad, la Brisan es una unidad que forma parte de la Fuerza Logística Operativa del Ejército de Tierra y está compuesta por 680 efectivos, 420 de tropa y 260 de mando, la mayoría pertenecientes al Cuerpo Militar de Sanidad. Son médicos, farmacéuticos, veterinarios, psicólogos, odontólogos o diplomados universitarios en enfermería.

“La sanidad militar siempre es un referente en medicina de emergencia y ha contribuido a salvar muchas vidas, pero también ha contribuido al avance de la ciencia, de la cultura y la formación en España, incluso al cambio de hábitos en nuestra sociedad”, señala el general.

  • La anestesia epidural fue descrita y utilizada por el médico militar Fidel Pagés Miravé (1886-1923). Hoy en día es una anestesia habitual para asistir a las mujeres en el parto o en los quirófanos de traumatología.
  • Durante la Guerra Civil Española se realizaron numerosos ensayos sobre transfusión y se logra, por primera vez en la historia, transportar sangre a los heridos del frente, y no al revés.
  • La enseñanza reglada de cirugía parte del seno de las Fuerzas Armadas a través de los Reales Colegios de Cirugía.
  • La unión de la medicina y la cirugía se hace en las Fuerzas Armadas, al igual que las especialidades médicas.
  • El 1895 se reguló, a través de una Real Orden Ministerial, el consumo del café como “bebida alimenticia y tónico para el estómago” en lugar del “aguardiente y demás bebidas alcohólicas”.
  • La Sanidad Militar de la época difundió las bondades del café recomendando que “se mojara en él una cuarta parte de la ración de galleta o pan“, aprovechando sus discretas propiedades estimulantes, para que el soldado se hallara bien predispuesto para las marchas, despejada su parte intelectual y apto para la ofensiva y la defensiva.

No hay nada que no hagamos en beneficio de salvar la vida de nuestros compañeros. Siempre espoleados por la necesidad. Sanidad militar avanza porque se enfrenta a situaciones difíciles que hace que tengamos que estar evolucionando permanentemente en nuestra profesión”, manifiesta.

El valor añadido de ser médico y militar

La Sanidad Militar es una fuerza que puede actuar en cualquier territorio y por cualquier causa, tanto en misiones de paz como en misiones donde prime el apoyo a la población debido a una catástrofe, como sucedió en las inundaciones de Mozambique, el tsunami de Indonesia o el seísmo de Haití.

También presta su apoyo a la población civil en el territorio nacional, como sucedió tras el terremoto de Lorca el 11 de mayo de 2011 donde atendieron a 1.056 heridos. Tiempo después de disputó un partido de fútbol entre el Real Madrid y una selección de Murcia con el objetivo de recaudar fondos para los damnificados.

“Cuando aparecimos de uniforme fue tanto el agradecimiento que el campo casi se viene abajo… eso hace que uno se sienta, como indican las ordenanzas militares, con la íntima satisfacción del deber cumplido”, comenta emocionado el general.

el general Guiote Linares en su despacho con la bandera española al fondo y el retrato del rey en la pared
General y médico Manuel Guiote Linares. EFE / GRB

Por todo esto soy médico militar y me siento orgulloso de ser médico militar -expresa-. Al fin y al cabo todos los componentes de la Sanidad Militar servimos a una institución que lo tiene casi todo estudiado y, dentro de eso, ya sabemos que nos tenemos que consolar con poco. Nos contentemos con poco”, concluye el general Guiote para despedirse hasta el próximo capítulo.

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