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Matesanz: el sistema de trasplantes de momento aguanta, pero está tensionado

El director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Rafael Matesanz, ha asegurado que el sistema “de momento está aguantando” porque “es muy fuerte”, pero ha advertido de que está “muy tensionado” y de que “si la crisis durase mucho más, podría ocurrir cualquier cosa”

Matesanz: el sistema de trasplantes de momento aguanta, pero está tensionado
Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT). en una imagen de 2011 en Santander. EFE/Esteban Cobo.

“La crisis influye en el sistema de trasplantes de muchas maneras y de ninguna buena”, asegura Matesanz en una entrevista con Efe, en la que insiste en que “se está aguantando bien gracias al esfuerzo de todos”.

Profesionales que realizan un trabajo duro y sin horario y que han perdido entre un 20 y un 30 por ciento de poder adquisitivo, reducción de camas hospitalarias o bajas no cubiertas son algunas de las “dificultades” del sistema sanitario en el que se asienta la ONT.

A ello, se une una población “a la que se le pide que done los órganos”, que está “rodeada por una realidad dura”.

No obstante, este nefrólogo que lleva 24 años al frente de la ONT y que ha sobrevivido a doce ministros con la única “receta” de ser “profesional”, es optimista y resalta que, a pesar de la situación económica, el número de donantes y de trasplantes se mantienen estables.

Así, los primeros seis meses del año se han cerrado con unos datos parecidos a los del año anterior.

¿Privatización?

“No ha lugar”. Así de rotundo se expresa Matesanz cuando se le pregunta sobre la posibilidad de que los aires de privatización lleguen a la ONT.

A su juicio, la organización “no es susceptible” de ser privatizada, porque “somos autoridad sanitaria y como tal tenemos que formar parte de la estructura” del Ministerio de Sanidad.

Además, al ser un organismo “muy pequeñito”, con un presupuesto mínimo y con pocos empleados, “los eventuales beneficios que pudiera tener una privatización serían escasos”.

Matesanz no cree que la decisión de la Comunidad de Madrid de privatizar la gestión de seis hospitales vaya a influir en las donaciones y trasplantes que se realizan en ellos, siempre que la Consejería de Sanidad ponga las medidas adecuadas y establezca las reglas del juego.

“Si realmente se adopta una actitud proactiva por parte de las Consejerías no tienen por qué generarse menos donantes en la privada que en la pública, pero hay que hacerlo, porque si no se hace, si puede caer la donación”.

La solidaridad de los inmigrantes

Resalta como uno de los mayores “éxitos” de la ONT haber logrado que la donación “haya pasado a formar parte del paisaje de la gente”, pero también haber incorporado a los extranjeros, que “están donando al mismo nivel que los españoles”.

Inmigrantes, algunos de ellos “sin papeles” que dejaron de tener tarjeta sanitaria el pasado mes de septiembre, pero que no por ello se les ha sacado de las listas de trasplantes.

“A nadie se ha dejado de trasplantar por tener o no tener tarjeta sanitaria; se les ha tratado como pacientes urgentes, no se ha excluido a nadie”, subraya.

Lo que sí están logrando los nuevos requisitos para obtener la tarjeta sanitaria es poner coto a “un problema muy serio”, el turismo de trasplantes. Gente que venía a España específicamente para ello y, que en algunos casos, lo hacían a través de “organizaciones perfectamente estructuradas”.

“Era un problema porque el hecho de entrar en nuestra lista de trasplantes podía suponer en el futuro una menor oportunidad para nuestros propios pacientes de acceder a un órgano”.

Ahora ya no basta con empadronarse, sino que hay que tener la residencia, requisito que se exige también a los ciudadanos de la Unión Europea.

Mirando al futuro

¿Hacia dónde camina el mundo del trasplante?. “A corto o medio plazo no vamos a ver grandes variaciones, salvo en aspectos como la mejor conservación de los órganos. Esto posibilitará aprovecharlos mejor y favorecer el intercambio entre regiones distantes y con otros países.

A más largo plazo, el futuro está en la medicina regenerativa, a través de la creación de órganos bioartificiales y la reparación de los que están dañados.

A pesar de ello, Matesanz no cree que llegue un momento en que no se necesiten donantes. “Tenemos donación para rato”.

Reconoce que es “muy difícil” aumentar la donación de órganos a través del “donante clásico”: fallecidos en accidentes de tráfico o laborales y por episodios cerebrovasculares.

Pero una de vía de expansión “importante” es la donación en parada cardíaca, que el año pasado representó un 10 por ciento del total y, en algunas comunidades como Madrid, hasta un 40 por ciento.

Aunque “técnicamente es muy complicado, porque es gente que muere en la calle, por ejemplo, por un infarto”.

Asegura Matesanz que anuncios de compraventa de riñones “ha habido toda la vida” y no han proliferado con la crisis, lo que pasa es que ahora se hacen a través de internet y tienen más repercusión. La inmensa mayoría de ellos “son intentos de estafa”.

No ve justificado “de ninguna manera” que un español viaje a otro país a comprar un órgano, como ha ocurrido en algunos casos, ya que en España “todo el mundo que tiene indicación médica entra en lista de trasplantes”. “Comprar órganos es volver a la ley de la selva”, asegura.

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