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Mascarillas y geles hidroalcohólicos: Consejos para el verano

Las mascarillas con las que evitamos contagiar el coronavirus ya están causando rozaduras y otros problemas dermatológicos que se acentúan con el calor del verano. Pero también los geles hidroalcohólicos deben usarse correctamente para evitar problemas en la piel. Estos son los consejos de la Academia Española de Dermatología y Venereologia (AEDV)

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Debemos elegir la mascarilla que nos permita transpirar con el calor del verano. EFE/Toni Albir

La nueva normalidad tras los meses de confinamiento nos ha impuesto unas directrices para poder convivir sin riesgos con el coronavirus: además de distancia social de 1,5 metros y limpieza de espacios púbicos, es obligatorio el uso de mascarillas en lugares públicos y privados donde no se pueda guardar la distancia de seguridad y lavado frecuente de manos (que se puede complementar con gel hidroalcohólico).

Las mascarillas y la irritación de la piel

Las mascarillas ya están provocando irritaciones en la piel de la cara y las orejas y que con el calor se potencia aún más, aunque no se considera una alergia.

“Tener la boca y la nariz tapada genera más humedad al respirar y se incrementa la temperatura y esto hace que la piel se irrite más”, señala José Manuel Carrascosa.

Pero también se produce mayor secreción de grasa en la piel y, en aquellas con tendencia al acné, se puede agravar, pero también ocurre con los que padecen rosacea, una enfermedad de la piel con rojeces y vasos sanguíneos visibles, o dermatitis atópica (un tipo de eccema).

La zona más delicada de la piel es la que la está en contacto con las gomas de las mascarillas, detrás y debajo de las orejas.

Estas son las recomendaciones del portavoz de la Academia Española de Dermatología y Venereología:

  • Escoger una mascarilla adecuada para nuestra actividad y que nos permita respirar y evitar rozaduras. Las quirúrgicas nos protegen y permiten mayor transpiración que las tipo FPP2 que deben utilizarse en ámbitos de mayor riesgo, como el sanitario o el laboral.
  • Usar la mascarilla cuando no se pueda mantener la distancia de seguridad de 1,5 metros. Es absurdo ir solo en el coche con ella puesta, por ejemplo.
  • Para calmar las rozaduras: utilizar una crema de tipo barrera sobre la que puede aconsejarnos el farmacéutico o el profesional de atención primaria.
  • Si las rozaduras son en la punta de la nariz o en las mejillas, también en las farmacias hay tiritas hidrocoloides o de silicona que ayudan a reparar esa zona húmeda, sobre todo en los casos en los que se lleva la mascarilla durante varias horas.
  • Darnos descansos para que la piel respire y para que la mascarilla evapore la humedad. Desecharla atendiendo a las indicaciones.
  • Limpieza de la cara con productos suaves, como aguas micelares, e hidratar con cremas reparadoras varias veces al día según nuestro tipo de piel, tanto mujeres como hombres. “Es probable que cosas que antes no hacíamos ahora tengamos que hacer”, apunta el médico.
  • Los niños tienen menos problema de sequedad en la piel, pero debemos poner atención a la zona de roces ya que cuando se quejan es cuando ya existe lesión.

Lavado frecuente, manos irritadas

Desde que el nuevo coronavirus habita entre nosotros hemos aprendido una medida básica de seguridad: lavado frecuente de manos y utilización de geles hidroalcohólicos.

Y tras casi cuatro meses de llevar a cabo esta práctica ya hay personas que sufren en las manos algunas rojeces o lesiones dermatolólogicas leves.

“El lavado de manos no tiene porqué ser constante ni agresivo, se debe hacer con jabones normales”, apunta el doctor José Manuel Carrascosa, portavoz de la AEVD.

Algunos de los estudios llevados a cabo sobre dermatitis (reacciones en la piel) en los profesionales sanitarios durante la pandemia de COVID-19 reflejan, comenta el experto, que existe una relación directa entre el número de lavado de manos y las lesiones.

“Más de 10-20 lavados de manos al día es lesivo para la piel”, apunta el también médico del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario German Trias i Pujol de Badalona (Barcelona) quien recomienda hacerlo en momentos puntuales, sobre todo al llegar de la calle donde hemos podido tener más contacto con el virus.

El experto aconseja, cuando sea posible, combinar el lavado de manos con el gel hidroalcohólico y, tras pasar unos minutos para que se absorba, aplicar en las manos cremas reparadoras, varias veces al día, pero sobre todo por la noche para que la piel se recupere.

Si llevamos encima el hidrogel, también llevar la crema de manos, propone el especialista.

Geles hidroalcohólicos y sol

¿Son peligrosos los geles hidroalcohólicos en esta época de tanto calor y en zonas especialmente intensas como playas y piscinas? Una pregunta que ha ocasionado cierta controversia en los expertos.

El gel hidroalcohólico está formado por un 60-70% de alcohol (normalmente etanol) , un 10% de agua destilada, glicerina o aloe vera para suavizar y otras sustancias que le proporcionan la consistencia de gel.

“Ninguna de estas sustancias tiene, a priori, un efecto fototóxico. Es decir, que cuando expongo mi piel al sol después de aplicarlo no potencia su efecto agresivo”, señala el dermatólogo.

Aunque el uso de estos geles no tiene porqué propiciar las quemaduras, en el caso de que lleven fragancias entre sus componentes podría suponer un riesgo.

“Lo recomendable es aplicar el gel antes de llegar a la playa y cuando haya pasado unos minutos ponernos un protector solar, sin alcohol, de tipo crema o emulsión hidratante para paliar la sequedad que provoca el gel”, manifiesta el experto.

El dermatólogo advierte ante el uso compulsivo de estos geles sin que haya necesidad ya que hay momentos en los que no hace falta repetir si no ha habido contacto de riesgo.

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Una mujer se desinfecta las manos en un dispensador de gel hidroalcohólico. EFE

Piel más delicada por el confinamiento

Aunque los dermatólogos no han observado, de momento, alergias sí es cierto que el alcohol de este tipo de geles puede generar dermatitis irritativa y aquellas personas que tienen dermografismo (piel reactiva) puede que reaccione ante estos productos.

En general, el confinamiento ha provocado que nuestra piel esté más sensible.

“Siempre hay un periodo de adaptación de la piel en primavera y esta primavera nos la hemos perdido. Vamos a salir prácticamente en pleno verano con muchas ganas de aire libre, sin tener preparada la piel. Hay que dosificarse y protegerse especialmente“, aconseja el facultativo, ante el sol de la época estival.

COVID-19 y manifestaciones cutáneas

La COVID-19 también deja algunas manifestaciones en la piel, según algunos estudios.

“Algunas de estas manifestaciones aparecen en el conjunto de un cuadro de síntomas y dentro de un ámbito familiar son más fáciles de detectar”, apunta José Manuel Carrascosa.

“Pero otras -añade- que se han atribuido al coronavirus, es mas difícil saber si lo son. Hay que evitar atribuir al coronavirus todo lo que nos salga en la piel”.

Las más claras son las lesiones que aparecen como sabañones, en especial en los niños, pero luego cuando se les ha hecho pruebas serológicas para ver si han pasado la infección no se ha podido demostrar.

Las lesiones acrales, parecidas a los sabanoñes que salen en las extremidades, son uno de los patrones cutáneos de la Covid-19. En la foto, en el talón de un bebé. Imagen cedida por la Academia Española de Dermatología y Venereología

“No sabemos si es que lo han pasado y no ha dejado marca en la inmunidad o que algunas de estas manifestaciones tengan que ver con otros factores como el mismo confinamiento”, concluye el dermatólogo.

En cualquier caso, con coronavirus o no, el verano es la época en la que más hay que proteger la piel.

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