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Mal aliento, más allá del cepillado de dientes para combatirlo

El mal aliento afecta a un tercio de la población adulta, según los expertos. Merma la autoestima de quien la sufre y afecta a las relaciones sociales y profesionales. Sin embargo, los odontólogos aseguran que la salud bucodental es la clave para evitar y eliminar este problema

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El 90 % de los casos de mal aliento se originan en la boca/EFE/NACHO GALLEGO

;Despertarse y tener la sensación de que “nos canta el aliento”. Esta es una de las diversas situaciones que viven los afectados por halitosis (mal aliento), un problema bucodental que genera rechazo y vergüenza, explica la doctora Silvia Roldán, profesora de Periodoncia en la Universidad Complutense de Madrid.

Es el conjunto de olores desagradables u ofensivos que emanan de la cavidad bucal independientemente de cuál sea su origen“, detalla la doctora Roldán.

“Al menos -añade- un tercio de la población adulta ha tenido o tiene halitosis“.

No obstante, la halitosis tiene solución.

¿A qué se debe?

El mal aliento, comenta la doctora, vinculada a la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA), tiene su origen en la boca.

El 90 % de los casos de halitosis que se pueden percibir provienen de la boca y el otro 10 % de problemas otorrinolaringológicos“, esclarece.

La retención de microorganismos y restos de comida en las glándulas de la lengua, aclara la experta, es una de las principales causas que se asocian con esta afección, junto con problemas de encías.

En la halitosis intervienen tres componentes: las bacterias, que en su metabolismo procesan una serie de sustratos proteicos, con cuyos aminoácidos se producen los compuestos volátiles sulfurados que generan el mal olor al volatilizarse“, apunta.

Por lo que, tanto el problema como la solución se hallan en la cavidad bucal.

Halitofobia

Según la doctora Roldán; la halitosis es una condición relativamente frecuente, cuya aparición tiene relevantes consecuencias, no solo en la salud, sino también por las posibles repercusiones a nivel psicológico.

De esta manera, el mal aliento puede llegar a afectar tanto a nivel social y emocional, como profesional.

“Puede afectar a la vida diaria, relaciones sociales, afectivas y profesionales de los individuos que la padecen, ya que la halitosis es todavía considerada un tema tabú en nuestro medio“, recalca.

Uno de los condicionantes que impiden una autoevaluación objetiva, opina la doctora, es “el que uno mismo siempre es el peor evaluador de su propio aliento”.

Tal es la preocupación, precisa, que existe un “breve porcentaje” de casos en los que el mal aliento no existe, pero el paciente cree que lo tiene constantemente.

Esta situación se da en ocasiones cuando el afectado asocia de forma “totalmente errónea” síntomas de la boca con una halitosis inexistente.

Según Roldán, los síntomas pueden ser una sensación de boca seca o mal sabor de boca, además de condicionantes psicológicos o malinterpretar los comportamientos de otras personas.

En este caso estaríamos ante un paciente con una halitosis ‘imaginaria’ o halitofobia, y la responsabilidad de su tratamiento recaería en un profesional de la psicología y/o psiquiatría“, recomienda.

Dentro de la halitosis, asegura Roldán, se da una paradoja: “Muchas personas que tienen mal aliento no son conscientes de su problema y hay otras que viven obsesionados con una halitosis imaginaria que no puede ser objetivada”.

La importancia de la salud bucal

Para tratar el mal aliento, según la doctora, se debe detectar su origen y si existe alguna patología en la boca, dientes y/o encías.

Una vez que el problema es localizado, contamos con recursos terapéuticos suficientes para mantener controlada esta condición“, explica la asociada de la SEPA.

El mal aliento, no es una patología en sí misma, pero puede desembocar en “complicaciones” según las condiciones de la causa.

Es el caso de la patología periodontal (gingivitis y/o periodontitis), que en sí mismas son un problema de salud que debe ser tratado para evitar sus consecuencias tanto en la boca como en el resto del organismo”.

Aliento mañanero y alimentación

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Si no se tratan los problemas de encías o dientes, pueden darse complicaciones, según los expertos/EFE/Mario Ruiz

Si se padece halitosis, explica la doctora Roldán, no es recomendable consumir una dieta alta en proteínas ya que; se estaría aumentando el aporte de sustratos proteicos para el metabolismo de las bacterias productoras de bacterias malolientes.

De igual manera, algunos alimentos como el ajo, la cebolla o las plantas crucíferas fomentan el mal aliento; que al ingerirlos, producen unos compuestos volátiles malolientes parecidos a los sulfurados.

Más que avivar, estarían modificando/empeorando la calidad de nuestro aliento. Como ocurre con el tabaco“.

Pero, ¿por qué el mal aliento es más intenso por las mañanas?

Silvia Roldán; señala que se debe a que el flujo de saliva disminuye durante la noche, dando vía libre a las bacterias para multiplicarse libremente y hacerse más perceptibles.

Lo mismo ocurre tras varias horas de ayuno, durante situaciones de mucho estrés o tras hablar durante un tiempo prolongado“, resalta.

Prevención y control bucodental

La doctora Silvia Roldán; garantiza que el cepillado de dientes después de cada comida ayuda a reducir la cantidad de bacterias productoras de mal olor y previene de enfermedades de la boca como caries y enfermedades periodontales.

El cepillado adecuado requiere de, al menos, 2 minutos para poder llegar a todos los dientes, y cepillar desde la encía hacia el diente, además de las caras de masticar“, recuerda.

Sin embargo, para evitar situaciones “desagradables” que puede llegar a generar mal aliento, Roldán recomienda ir más allá del cepillado de dientes; y procurar que, además de la boca, se mantengan sanas “especialmente” las encías.

También se debe incluir la limpieza interdental; mediante seda dental o cepillos interdentales una vez al día, colutorios y, muy importante, incluir medidas de higiene lingual“.

En esta ocasión, indica la doctora, el papel de los profesionales debe dirigirse a instruir e incentivar la instauración de estas medidas en los pacientes.

En el caso de tener halitosis, se debe mantener una adecuada higiene; limitar el consumo excesivo de proteínas y evitar que la boca esté seca para mantenerla bajo control, explica la especialista.

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