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Madre de día

Dicen que madre no hay más que una pero cuando el deber te llama, tras la baja maternal, buscas para tu bebé los mejores cuidados. La guardería suele ser la primera opción pero existe una alternativa: las Madres de Día te ofrecen su hogar, su formación, su experiencia y su cariño; el límite por cada casa es de cuatro niños

Una profesión muy extendida en Europa, sólo en Reino Unido hay más de 80.000 y con una baja presencia en España, las madres de día son una alternativa a las guarderías para bebés y niños entre los cero y los tres años. Inés Gámez, presidenta de la Asociación Madre de Día, ha recibido a EFEsalud en su casa, el entorno en el que cuida de los niños.

Miguel, Darío, Alejandro y Leire son los cuatro niños de Inés durante el día. Tienen entre el año y medio y los tres años. Todos ellos se mueven con naturalidad y confianza por la planta; ya pasaron los primeros días de adaptación. En la casa de la madre de día los padres pueden, si lo desean, acompañar a los niños durante las dos primeras semanas para ayudar a los pequeños en ese primer periodo de familiarización tanto con la vivienda como con su cuidadora.

“El niño no conoce otra cosa desde que ha nacido. Necesitan que cuando se queden solos la madre de día o el sitio no les sea extraño. Se llama pánico al extraño está recogido por los psiquiatras”, asegura la presidenta de la Asociación.

Las casas de las madres de día deben tener unas buenas condiciones de espacio, salubridad, ventilación, medidas de seguridad, protección de enchufes, en definitiva las medidas que tendría cualquier familia si tuviera niños.

“El ambiente es de hogar y los niños tienen una atención individualizada, sin estrés y con tiempo para todo. Los pequeños necesitan mucho espacio para moverse; un parque cercano o un jardín. Es fundamental para su salud que puedan salir a tomar el aire fresco”, asegura Inés.

No más de cuatro

El pequeño Miguel, envuelto con abrigo y verdugo, llega a la casa de la madre de día. EFE/ GRB

Una de las fortalezas que señalan los padres que eligen esta opción es el hecho del número reducido de niños en la casa. Jose es el padre de Miguel. Su mujer Marian y él tuvieron claro qué opción elegir poco antes de que naciera su bebé.

“Son sólo cuatro niños. Es su segunda casa. Es un cuidado muy personal. Si llora, no es que en una guardería no le puedan atender, pero con cuatro niños es mucho más fácil. Es la tranquilidad de que el niño va a estar bien”.

Inés Gámez refuerza esta idea por su propia experiencia:  “Hay educadoras infantiles buenísimas pero si tengo 20 niños de dos años… no nos podemos imaginar.

Esto sólo no es suficiente porque yo puedo tratar mal hasta a un solo niño pero estoy en unas condiciones privilegiadas en las que puedo establecer una relación maternal con el niño. En esta fase el niño es muy de la madre no de la institución”.

Pedagogía Waldorf

Las madres de día están formadas en pedagogía Waldorf ; “no es un requisito para ser una madre de día pero sí para formar parte de nuestra asociación”, señala Inés.

Este método parte de las ideas del pensador austríaco Rudolf Steiner (1861-1925), una pedagogía que respeta cada fase evolutiva del niño y le da una gran importancia al juego libre en lugar del juego dirigido.

“Hay mucha tendencia de adelantar aprendizajes pensando que así el niño va a conseguir más. Esta pedagogía es todo lo contrario. Hasta los siete años hay que dejar al niño ser niño y no empezar con aprendizajes de tipo intelectual”, nos aclara Inés.

Existen los límites lógicos de seguridad para el propio niño y para el resto pero defienden el hecho de que éste descubra el mundo por sí mismo. “Si utilizamos una pedagogía directiva donde le decimos ahora fichas y ahora filas, el aspecto de la voluntad propia del ser humano no se desarrolla y el niño se acostumbra a ser dirigido. Es sólo un detalle de lo que es esta pedagogía: respetar cada fase evolutiva del niño y no adelantar aprendizajes”, afirma Inés.

No hay normativa

“No entiendo por qué razón en España este sistema está tardando tanto en llegar. Va mucho con nuestra cultura”, comenta Inés.

Inés Gámez juega con los niños en el jardín de su chalé. EFE/ GRB

En Reino Unido, Bélgica, Francia, Holanda, Austria o Suiza es una profesión instaurada y normalizada. Inés trabajó como madre de día durante tres años en Berlín. “Allí hay una normativa. Las comunidades financian un porcentaje importante; hay inspecciones y formación específica para las cuidadoras”, explica.

Aunque no haya una norma oficial sobre quién puede ejercer este papel la propuesta de la Asociación es para profesionales: técnico superior en educación infantil, educadora infantiles, psicólogas. Además de una formación oficial relacionada con esta etapa, la Asociación Madre de Día aconseja que se haga un curso de primeros auxilios y manipulación de alimentos.

“No es para cualquier mamá que tenga mucha experiencia. Este trabajo requiere formación específica. Esperamos que pronto salga una normativa en la Comunidad de Madrid. No hay normativa oficial. La Consejería de Familia de la Comunidad de Madrid está interesadísima en el proyecto”, indica Inés.

Navarra, pionera

La Asociación Madre de Día está formada por 25 cuidadoras, 24 de ellas están en Madrid y una en Galicia. El resto de España cuenta con algunas cuidadoras que optan por este modelo pero la primera comunidad en organizarse en este sentido fue Navarra.

En 2003 se creó un servicio de cuidado de niños menores de 3 años en el domicilio de la cuidadora. En Pamplona y la comarca se denominó “Casas Amigas” y en las zonas rurales “Manos Próximas”.

El pasado 31 de julio acabó la subvención que les había concedido el Gobierno de Navarra y que cubría un buen porcentaje, la mitad del precio; algunas de las trabajadoras volvieron a organizarse y ahora existen allí tres asociaciones: “Creciendo juntos”, “Madres de día de Pamplona” y “Cuidándote”.

Patricia Valle es la coordinadora de ésta última, “Cuidándote”; llaman a sus casas tipis, como las casas de los indios con las que tanto nos ha gustado jugar de pequeños. Por ahora, son 5 los tipis que forman parte de su asociación (en breve se unirán dos más) y el pasado verano tomaron una decisión valiente: mantener los precios que ofrecían antes de perder la subvención.

Les avala su trayectoria como asesoras de lactancia, de masaje infantil, de crianza natural, de educación infantil y psicomotricidad.

“También miramos mucho la calidad humana de las cuidadoras, cómo son personalmente y que compartan esta manera de entender la infancia”,  asegura Patricia Valle.

En “Cuidándote” apuestan, al igual que las Madres de Día, por la educación con apego dentro de una estructura familiar; inciden en “la importancia de acompañar a los niños durante los primeros años de su vida para potenciar el crecimiento personal y en el derecho de los menores a ser queridos, respetados y educados respondiendo a sus necesidades básicas con sensibilidad y premura”.

La formación continua de las cuidadoras es otro de los objetivos de esta asociación que ofrece a su vez charlas y talleres destinados a los padres que quieran participar y compartir la filosofía que guía el cuidado de sus bebés.

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