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Cuando un luchador necesita a tu médico

Un padre con esguince que no puede jugar al fútbol con sus hijos, una empresaria con lumbalgia o un boxeador con una mano lesionada… todos podemos “estar fuera” por un tiempo más o menos indefinido, y contra esa baja sociolaboral nació TuMédico.es, un sistema sanitario alternativo a los seguros privados al que recurrió ‘Lobo Solitario’, un personaje de ficción que no se resignó a soportar los ganchos al mentón que da la vida

Cuando un luchador necesita a tu médico
Combate de boxeo celebrado en Las Vegas, Estados Unidos. EFE/Jack Smith

¡… Cinco, seis, siete…! El “lobo solitario” escuchaba desde la lona la cuenta atrás del árbitro. Sonó la campana. El combate había finalizado… y el lobo perdía de nuevo por K.O. De nada le valían ya sus ochenta veladas.

En el vestuario, le zumbaban los oídos. El pabellón se desgañitaba por el flamante campeón y su mano derecha no dejaba de temblar. Los golpes se revolvían en su cabeza. El médico y su mánager susurraban en la penumbra de un rincón. Un corte en una ceja, el tabique roto y un ojo hinchado. Su amigo y representante fue directo como un crochet de izquierda: “Esa mano no da más de sí, cúrate o estás acabado”.

Al llegar a casa, su mujer cerró los ojos después de abrir la puerta. Solo le dijo lo de siempre: “Tienes algo para comer en la cocina”. Dos huevos duros, un poco de arroz y un plátano. El lobo pasó de largo y se refugió en su guarida. Puso la aguja sobre el vinilo de Joe Cocker y se sentó en su sofá con el ordenador sobre las rodillas.

Primer round, en busca de otra oportunidad

Imagen de la página principal del portal TuMédico.es.
Imagen de la página principal del portal TuMédico.es /EFE

Ni siquiera el vendaje contenía el temblor de su mano. Escribió “doctor” en Google, encontró la web tuMédico. Entró. Se presentaba como un sistema sanitario, complementario a la salud pública y alternativo a los seguros privados.

De la ficción a la realidad

El lobo se fijó en los precios. Todas las consultas costaban lo mismo, 38 euros. Tenía a su disposición 5.000 profesionales en 55 especialidades, repartidos en un centenar de ciudades de toda España. Pero a Ramón sólo le interesaba una: traumatología.

 

En una entrevista a efesalud, la directora y CEO de tuMédico, Beatriz Amilibia, subraya que “la idea es que la reducción de los márgenes de intermediación permita al profesional aumentar sus honorarios al menos un 20% y al paciente pagar un 50% menos que el precio privado”.

El 70% de los usuarios que atiende TuMédico son personas entre 27 y 46 años. El lobo ya era veterano, sin embargo, una de las bases de este sistema sanitario supone atender a todas las personas “sin exclusiones”.

Su mujer abrió la puerta de repente y le pidió la ropa sucia. Al sacarla de la bolsa, María estrujó el calzón y le dijo: “Ramón, ya es hora”. El lobo la miró herido. “Sabes que tengo que retirarme en el ring, es mi vida. No puedo tirar la toalla y salir por la puerta de atrás”. Ella rebosó ternura y suspiró desdichas antes de apagar la luz.

Segundo round, una especialidad para cada patología

Un hilillo de sangre bordeaba la cuenca de su ojo izquierdo. Su mano derecha seguía temblando. Joe Cocker le recordaba que “todo el mundo sufre”.

Le dolían las costillas. Su respiración era entrecortada. Durante unos segundos regresó al combate. Fue en el quinto asalto. Los huesos de su mano crujieron al impactar contra el costado del púgil ucraniano. Los colores centelleantes del ordenador le trajeron de vuelta al mundo virtual.

El diagnóstico por imagen es una de las especialidades más demandadas en tuMédico. Lobo necesitaba ver hasta el último detalle de sus huesos. Saber cuánto faltaba para poder volver al gimnasio y entrenar… entrenar… entrenar.

El portal web incorpora el 98% de las pruebas o actos médicos, donde predominan los diagnósticos en enfermedades crónicas, seguidas de ginecología y radiología.

Cada área de salud en tuMédico oferta entre cuatro y siete opciones a elegir dentro de su cuadro médico. Garantiza atención sanitaria en un plazo inferior a 5 días laborables. Amilibia detalla que los especialistas “tienen que destinar al portal un mínimo de tres citas semanales”.

Ramón, aliviado, no pudo evitar fijarse en las fotografías colgadas en la pared. Su primer combate o la que su mano derecha alzaba el cinturón de los pesos medios de la EBU. “Lobo, lobo, lobo“… su nombre volvía a retumbar en el cuadrilátero. De repente, su mujer le cogió la mano: ¿Te duele? El lobo apretó los dientes: “No -dijo mostrando el puño- la venda me sujeta la rabia: y aunque sé que jamás volveré a ser el de antes, quiero curarme”.

Tercer round, cita con el destino

Performance "The fight", del panameño Humberto Vélez, en la Tate Modern de Londres. Efesalud.com
Performance “The fight”, del panameño Humberto Vélez, en la Tate Modern de Londres. EFE/Len Grant

Nombre: Ramón. Apellido: Jiménez. Motivo de la consulta… El lobo abrió el parte médico del combate: fractura del quinto metacarpiano de la mano derecha. Se sumó así a las 4.323 personas que ya se habían registrado antes que él. Más de mil son usuarios activos y, de todos ellos, el 13% retornaba al portal para otra cita sanitaria.

“En cuanto a nuestros profesionales, para nosotros es más importante la calidad que la cantidad, por lo que creemos que la oferta de tres, cuatro o cinco médicos por especialidad es suficiente”, remarca Beatriz Amilibia.

De hecho, los usuarios pueden valorar la consulta, el diagnóstico, el tratamiento o la intervención quirúrgica a través de Facebook o mediante un sistema de puntuación con estrellas. Una es la puntuación más baja y cinco la más alta.

El puntero del ratón vibraba, parecía indeciso. Ramón aceptó las condiciones con un clic. Tenía su cita con el traumatólogo. Una más de las 2.184 que se habían adquirido en la página desde mayo de 2014, fecha en la que tuMédico comenzó su andadura.

¡…Siete, ocho, nueve…! La cuenta atrás reverberaba en la garganta de los hinchas más incondicionales. El aspirante, que besaba la lona con el protector fuera de la boca, intentaba aferrarse a las cuerdas del cuadrilátero con un guante asustado. El lobo gritaba y saltaba de alegría con los brazos en alto. Victoria en su último combate. Y el árbitro elevó hasta los focos su mano de hierro. Todo el mundo gritaba su nombre… lobo, lobo, pero él solo buscaba una mirada. María aplaudía en primera fila. Nunca supo si reía o lloraba.

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