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Los cimientos de la salud

La OMS define la salud como un estado completo de bienestar y no solo la ausencia de la enfermedad. Pero el concepto de salud abarca mucho más. Es un entramado complejo que aglutina desde lo más intrínseco del ser humano, su biología y su mundo interior, hasta las instituciones que la sostienen. Con motivo del Día Mundial de la Salud, domingo 7 de abril, EFEsalud se adentra en cuatro de los cimientos que sustentan la salud: conocimiento, prevención, atención sanitaria y salud mental

Los cimientos de la salud

El Día Mundial de la Salud se celebra cada 7 de abril desde 1950 con el objetivo de crear conciencia sobre un tema de salud específico. Este año la Organización Mundial de la Salud (OMS) pondrá el foco de atención en reivindicar la salud universal.

El acceso a un médico de familia o a un servicio de Urgencias es un derecho que muchos pueden dar por hecho. Pero, para otros, es una utopía. Según datos de la OMS, a día de hoy, alrededor de 400 millones de personas no tienen acceso a servicios sanitarios esenciales y cerca de 100 millones de personas se ven abocadas a la pobreza extrema (es decir, viven con 1 euros y 69 céntimos al mes, o menos) por tener que pagar los servicios de salud de su propio bolsillo.

Garantizar una cobertura sanitaria universal (CSU) para que “todas las personas y comunidades reciban los servicios de salud que necesitan sin tener que pasar penurias financieras para pagarlos” es el objetivo prioritario de la OMS y uno de los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas  para el 2030. Es, también, uno de los cuatro cimientos de la salud que tratamos en este artículo.

Para ello, hemos contado con la ayuda del doctor Miguel Ángel Martínez González, catedrático de la Universidad de Navarra y Director del grupo de investigación del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER) de Obesidad y Nutrición, y de Pedro Gargantilla, médico, escritor, divulgador científico y actual jefe en medicina interna del Hospital de El Escorial (Madrid).

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Infografía de la Organización Panamericana de la Salud

Atención sanitaria

Como no podía ser de otra forma, empezamos desglosando los cimientos de la salud partiendo de la base: el acceso a la atención primaria de salud, definida por la OMS, como la asistencia sanitaria esencial y el núcleo del sistema de salud de cada país.

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Foto cedida por Pedro Gargantilla, actual jefe en medicina interna del Hospital de El Escorial

“Cuando los políticos hablan del famoso ‘estado de bienestar’ tienen que tener en cuenta que la base de ese bienestar es la salud. Y esta tiene que comprender dos pilares: que sea una sanidad equitativa y universal” expresa el doctor Pedro Gargantilla.

“Para hablar de desigualdades en la sanidad no hace falta poner la mirada en África o en Asia” añade. “La sanidad en España tampoco es equitativa. Tenemos desigualdades sanitarias entre comunidades autónomas, tanto en listas de espera como en gasto sanitario”.

Aunque este año España ha sido designado como ‘el país más sano del planeta’, según el índice Bloomberg, donde se ha destacado la alta esperanza de vida, los hábitos alimentarios y el sistema de salud público de nuestro país, aún nos queda mucho camino por recorrer.

“En España los médicos de familia son unos profesionales muy comprometidos con su trabajo. Hacen un trabajo excelente y gratuito para el ciudadano”, destaca el doctor Miguel Ángel Martínez, quien considera que es fundamental apostar por la “atención primaria universal y gratuita”.

“Lo que ocurre es que muchas veces la gestión es ineficiente: los médicos no tienen suficiente tiempo para atender a los pacientes, no están bien dotados, no hay sustituciones adecuadas… La sanidad está excesivamente politizada y esto afecta gravemente a su gestión”, agrega.

Conocimiento

Al hablar de conocimiento los expertos consultados han abordado el tema desde tres perspectivas:

‘Empoderamiento’ del paciente

Esta noción de conocimiento alude a la asunción de un rol activo del ciudadano respecto de la gestión de su propia salud.

“Antes veníamos de un modelo tradicional paternalista: el paciente llegaba a consulta, el médico le decía lo que tenía que hacer y, a veces, ni le daba explicaciones. Ahora el rol del paciente ha cambiado, se ha empoderado“,” expone Pedro Gargantilla.

Miguel Ángel Martínez cree que para que la transición del paciente pasivo al paciente activo sea posible, éste debe responsabilizarse de su propia salud: “El paciente tiene que ser señor de sí mismo. Es muy necesario que los ciudadanos asuman la autoría de su propia salud y no piensen que es algo esotérico que únicamente está en manos de los profesionales”.

“Para que el paciente sea partícipe, primero tiene que tener conocimientos”, añade Gargantilla. “Y para conseguir que los pacientes tengan conocimientos, se requiere de una divulgación eficaz.”

Divulgación

“El papel de la divulgación es clave. Creo que en nuestro país faltan políticas de innovación, estrategias de marketing que fomenten la inversión y educación para la salud”, considera Gargantilla quien sostiene firmemente que para que esto funcione, “es necesario hacer partícipes a los sanitarios, conseguir motivarlos y que se comprometan. La divulgación es un proyecto a largo plazo.”

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El investigador y catedrático Miguel Ángel Martínez-González. Foto: Universidad de Navarra

Investigación

Al hablar de investigación hay un tema recurrente: la falta de recursos.

Entre 2008 y 2015, según indicadores de la OCDE, España experimentó una de las mayores reducciones en financiación gubernamental para I+D, con una caída en torno al 30 por ciento.

Esta falta de inversión pública hace que muchas investigaciones médicas recurran a la financiación privada. El doctor Miguel Ángel Martínez explica que esto genera dudas sobre el conflicto de intereses, por eso él aboga por “una investigación pública e independiente. Sobre todo en dos campos: la investigación sobre fármacos y la investigación sobre alimentación”.

“Hoy en día, la investigación sobre fármacos está fundamentalmente financiada por las ‘Big Pharma’. Muchos ensayos se diseñan para promocionar un nuevo fármaco, pero no para responder a las preguntas reales que el médico clínico se hace. Y esto acaba perjudicando a los pacientes”, señala el doctor Martínez. “Cuando las investigaciones están controlados por autores financiados por la industria alimentaria, el riesgo es incluso mayor, porque afecta a millones de personas”, subraya.

Prevención

Hay algo en lo que ambos médicos están irrefutablemente de acuerdo: es mejor prevenir que curar.

Subrayan dos cuestiones en concreto: la necesidad de estrategias sanitarias de prevención y la vital importancia de los hábitos de vida saludables.

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EFE/Guillaume Horcajuelo.

Estrategias sanitarias de prevención

“En el siglo XX las estrategias de los países occidentales iban dirigidas al enfermo, mientras que las estrategias del siglo XXI van encaminadas al sujeto sano”, evalúa Gargantilla, convencido de que “la estrategia más eficiente no es desarrollar nuevos fármacos sino mantener durante el mayor tiempo a una persona sana”

Este médico estima que las estrategias de prevención en España son muy eficientes, sobre todo, las dirigidas al cáncer de mama y colon. No obstante, piensa que “también necesitamos más proyectos de prevención dirigidos, por ejemplo, al suicidio. Un problema del que apenas se habla en los medios de comunicación a pesar de su elevada mortalidad”.

Hábitos saludables

“Muchas de las enfermedades que padecemos están determinadas por estilos de vida libremente elegidos. O modificamos la conducta de nuestros ciudadanos o vamos a tener una insostenibilidad en los sistemas sanitarios”, avisa Miguel Ángel Martínez.

Pone de ejemplo la obesidad, a la cual se refiere como ‘pandemia’: “Ha pasado de haber unos 100 millones de obesos en el mundo en 1975 a haber ahora unos 650 millones. En España, el 70% de la población adulta o tiene obesidad o tiene sobrepeso.”

El doctor incide, por tanto, en que los ciudadanos deben cambian su conducta y cuidar su alimentación. Apuesta por la dieta mediterránea, considerada por la UNESCO como patrimonio inmaterial de la humanidad. Pero hace un matiz: “La dieta mediterránea que defiendo no es la que se come ahora mismo en los países mediterráneos. Es la que se comía en 1950-1960, la de nuestros abuelos.”

Salud mental

Tanto en la sociedad, como en la medicina, la salud mental suele quedar relegada al último plano.

“Los principales problemas de salud mental que tenemos ahora mismo son tres: la ansiedad, el insomnio y la depresión”, enumera Pedro Gargantilla. “En España hay alrededor de 400 mil personas que padecen desórdenes mentales. De todos estos, debido a las demoras que tenemos en el sistema sanitario, al menos un tercio recibe un retraso en asistencia sanitaria y además reciben un tratamiento inadecuado. Como no hay psicólogos clínicos el tratamiento se centra en farmacoterapia, es decir, pastillas”, indica. 

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A falta de psicólogos clínicos, los tratamientos se centran en la farmacoterapia. EFE/Paco Torrente

Según datos proporcionados por el Consejo General de Psicología en 2016: la sanidad española tiene un ratio de 4,3 psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes, frente a los 18 por cada 100.000 que tiene como media la Unión Europea. Esto es, España tiene 4 veces menos psicólogos por habitante que el resto de Europa.

Además de la necesidad de un mayor número de psicólogos clínicos en la atención primaria, el doctor Gargantilla subraya otra cuestión que considera imperante: romper con el estigma.

“Muchos pacientes toman pastillas para dormir y pastillas para la ansiedad y no le  dan la mayor importancia. Pero si les dices que les quieres derivar al psiquiatra se quedan pálidos”, informa.

“Sigue existiendo el estigma de ver psiquiatra como ‘el loquero’. Hay que romper con esto. Creo que esto podría cambiar si, en lugar de al psiquiatra, primero se derivara a los pacientes al psicólogo clínico”, concluye.

 

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