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Las claves de la fragilidad ósea: la osteoporosis

Mientras leías este titular, un hueso se rompía en el mundo. La fragilidad ósea, la osteoporosis, debilita la estructura humana en la tercera edad, a partir de los 65 años. Prevenirla y detectarla de forma precoz ahorra dolor, tiempo y dinero. Dieta equilibrada, productos lácteos y mover el esqueleto son las recomendaciones en el Día Mundial de esta enfermedad

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Las claves de la fragilidad ósea: la osteoporosis
La osteoporosis se puede prevenir desde edades tempranas con dieta enriquecida en lácteos y ejercicio físico. EFE/Raúl Caro

Según la Asociación Española contra la Osteoporosis (AECOS), tres millones de personas padecen esta dolencia en España. De ellas, más de dos millones son mujeres.

En su Día Mundial, 20 de octubre, el doctor Luis Arboleya, reumatólogo del Hospital Universitario Central de Asturias, reivindica “que la salud ósea se tenga en cuenta al mismo nivel que la salud cardiovascular”.

Qué es y a quién afecta

La osteoporosis, define el doctor Arboleya, es la enfermedad que explica la fragilidad ósea por la que, ante traumas mínimos o incluso en ausencia de ellos, el paciente se fractura vértebras, muñecas o cadera, entre otros.

A nivel molecular, el hueso está en constante “formación y destrucción”. La osteoporosis se produce cuando este equilibrio se pierde en favor de la destrucción ósea.

El reumatólogo explica que existe una osteoporosis involutiva, asociada al paso inevitable de la vida y la edad, en la que se encuentran dos perfiles fundamentales:

  • Mujeres a partir de los 65 años a las que el déficit de estrógenos de la menopausia les provoca osteoporosis. Según el doctor Marcos J. Cuerva, ginecólogo del Hospital Quirón San José, estudios basados en densitometrías estiman que más del 40% de las mujeres españolas entre los 70 y los 79 años padecen ya osteoporosis.
  • Hombres y mujeres en edades muy avanzadas, osteoporosis dentro de un cuadro general de envejecimiento. El doctor Arboleya insiste en que las mujeres prestan más atención a esta enfermedad y toman más medidas preventivas que los hombres, “que también tienen osteoporosis, pero no conciben esa idea y no se cuidan”.
Existe también un grupo de pacientes en riesgo de osteoporosis, como son los trasplantados, los medicados con corticoides o los que padecen algunos cánceres como el de próstata.

Las fracturas más comunes se producen en vértebras dorsales y lumbares, cadera, cúbito, radio, húmero y en muñeca (fractura de Colles).

Por otra parte, una zona del cuerpo planta cara a la osteoporosis y no se rinde ante ella: el cráneo. “Hay una especie de sabiduría biológica y curiosamente los huesos del macizo cráneofacial no se vuelven frágiles”, destaca el especialista Arboleya.

Prevención, detección precoz y tratamiento

El doctor Cuerva hace especial énfasis en la prevención: “Desafortunadamente, seguimos observando mujeres que acuden a urgencias por fracturas osteoporóticas que no habían recibido ningún tratamiento previo y desconocían su situación”.

Seguir una dieta equilibrada, aumentar la ingesta de productos lácteos y practicar ejercicio a diario, tanto para los huesos como para los músculos, son algunas de las claves para retrasar esta enfermedad, describe el doctor Arboleya.

“Si conseguimos que todos hagan las medidas preventivas, conseguiríamos reducir el nivel de fracturas en el 50% y tendría una importancia sociosanitaria tremenda”, añade.

Tres millones de personas en España sufren osteoporosis. EFE/Alberto Estévez/sr‚

Por parte del personal sanitario, el reumatólogo advierte de un fallo en la detección de la osteoporosis, pues se estudia “a la población equivocada”. Las medidas preventivas y las pruebas diagnósticas se aplican a la franja de edad de 50 a 65 años, cuando en realidad el grupo diana está a partir de los 65.

Las pruebas diagnósticas deberán realizarse analizando la historia individual y atendiendo a distintos parámetros: “La densitometría mineral ósea aporta datos objetivos para un mejor diagnóstico y un seguimiento posterior, pero también son relevantes los marcadores analíticos de los niveles de Vitamina D, los de remodelado óseo y un largo etcétera”, refiere el doctor Cuerva.

Recordando el proceso molecular de la osteoporosis, el doctor Arboleya señala que existen dos tipos de tratamiento: antiresortivos, que frenan la pérdida ósea cuando la osteoporosis no está muy avanzada, y osteoformadores, para casos más avanzados que favorecen la formación ósea. Estos últimos son los “ideales”, aunque son más caros y requieren la aplicación de una inyección subcutánea a diario.

Carmen Sánchez, tesorera de la Asociación Española contra la Osteoporosis, traslada a EFEsalud que una de las demandas principales de la enfermedad es la de “una historia clínica completa” e individualizada a cada paciente.

Cada vez vivimos más, pero no sirve de nada sin aquello que nos mantiene en pie, el esqueleto, está debilitado. Dieta saludable, lácteos y ejercicio son fundamentales para unos huesos de hierro a prueba de fracturas.

 

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