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Lactancia materna y COVID: sin motivos para no amamantar

Hoy por hoy no se ha detectado el virus de la COVID en la leche humana y no se han descrito casos en ninguna madre con sospecha o confirmación de infección. Por lo tanto, parece poco probable que la enfermedad pueda transmitirse a través de la leche materna. Celebramos la Semana Mundial de la Lactancia Materna

lactancia materna COVID
FOTO EFE/Antonio Lacerda

Por ello, no existen motivos “para evitar la lactancia materna” por causa de la COVID, siempre que se lleven a cabo las máximas precauciones.

Así lo ha afirmado a EFEsalud, la doctora Susana Ares, pediatra del Hospital La Paz , con ocasión de la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra bajo el  lema: “Apoyar la lactancia materna contribuye a un planeta más saludable”.

Coordinadora del comité de nutrición y lactancia materna de la Asociación Española de Pediatria (AEP), Ares explica que en el caso de que la madre tenga sospecha o infección confirmada por COVID-19, se recomienda el amamantamiento con medidas de aislamiento de contacto estrictas.

Lactancia materna y COVID

Para facilitar la práctica a las madres infectadas por COVID-19 que deseen dar el pecho, la AEP ha publicado un decálogo con lo siguientes consejos:

Lavarse las manos con frecuencia, especialmente antes de tocar al bebé:

Hazlo con agua y jabón durante al menos 30 segundos. Si no fuera posible, utiliza un gel hidroalcohólico.

Pide a aquellos que te ayudan que también lo hagan.

Utiliza una mascarilla médica mientras amamantas al bebé.

Cuando estés cerca del bebé, cúbrete la boca y la nariz con un pañuelo al estornudar o toser.

Desecha el pañuelo inmediatamente y vuelve a lavarte las manos.

Si por cualquier circunstancia no puedes ofrecer el pecho al bebé  directamente, puedes extraer la leche manualmente a través de un extractor o sacaleches.

Limpia y desinfecta regularmente todas las superficies que utilices.

Los extractores o sacaleches, los recipientes utilizados para almacenar la leche o los utensilios para dar la leche al bebé, también  deben limpiarse adecuadamente después de cada uso.

Esta es una buena práctica aún en ausencia de COVID-19.

Todas las madres deberían recibir apoyo práctico para permitirles iniciar, establecer, mantener y manejar dificultades comunes de la lactancia materna. Acude al pediatra o a tu matrona siempre que tengas dudas o necesites apoyo.

La lactancia materna protege contra las enfermedades infecciosas durante toda la infancia y la niñez. Además, ha demostrado que proporciona beneficios al bebé no solo inmediatos sino para toda a la vida.

Estas recomendaciones tienen en cuenta la probabilidad de que los lactantes contraigan la COVID-19 y los posibles riesgos asociados.

El contacto piel con piel

No tengas miedo de coger a tu bebé.

El contacto piel con piel inmediato y continuado, incluyendo la técnica de la «madre canguro», se asocia a una mayor supervivencia neonatal.

Este contacto, refiere la especialista, se asocia a una mayor supervivencia neonatal, y colocar al recién nacido junto a la madre permite una iniciación temprana de la lactancia materna.

Ares recuerda además que la leche materna protege, entre otros, de las frecuentes infecciones de las vías respiratorias, otitis medias y diarreas que suelen aparecer en la infancia.

leche materna COVID
Cada bebé prematuro necesita la leche materna correspondiente a su edad gestacional. EFE/Claudia Böesser

Semana Mundial:un planeta más saludable

Este año, la semana mundial se celebra bajo el  lema: “Apoyar la lactancia materna contribuye a un planeta más saludable”,  y se centrará en el impacto de la alimentación infantil en el medio ambiente y el cambio climático.

Con este lema se quiere resaltar el hecho de que la lactancia materna es un acto natural y que la leche materna es un recurso renovable, que no contamina no genera deshechos.

Tal y como comenta María José Rodríguez Lagunas, profesora colaboradora del máster universitario de Nutrición y Salud de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC en la página web de este centro es que el pecho de la madre es el mejor envase que existe: estéril, capaz de dosificar la cantidad exacta que requiere el bebé y a la temperatura óptima.

“Sustituir esto por una leche de fórmula implica el uso de recursos adicionales: por un lado, el empleo de envases procedentes de la propia fórmula infantil, pero también el consumo de agua, el uso de los biberones y las tetinas, los productos para esterilizarlos, los calentadores…”.

La página web de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya) se hace eco de un estudio  del Imperial College de Londres (Reino Unido), que publicada en el British Medical Journal y que arroja datos interesantes al respecto.

Así refiere que dar el pecho durante seis meses supone un ahorro de entre 95 y 154 kg de emisiones de CO2 por bebé en comparación con la leche de fórmula.

Otro dato aportado por este estudio es que la cantidad de agua necesaria para calentar los biberones de la leche de fórmula implica un gasto anual de energía equivalente al de cargar 200 millones de teléfonos móviles.

La Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra todos los años del 1 al 7 de agosto conmemora la Declaración de Innocenti, firmada en agosto de 1990 por los gobiernos, la Organización Mundial de la Salud (OMS),  UNICEF y otras organizaciones para proteger, promover y apoyar la lactancia materna.

Algunos datos

Según la OMS, el aumento de la lactancia materna a niveles casi universales podría salvar más de 800 000 vidas al año, la mayoría de ellas de menores de 6 meses.

La lactancia materna disminuye el riesgo de que las madres padezcan cáncer de mama y ovario, diabetes de tipo 2 y enfermedades cardíacas.

Se estima que el aumento de la lactancia materna podría evitar 20 000 muertes maternas al año por cáncer de mama.

La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva desde una hora después del nacimiento hasta los 6 meses de edad.

Luego se deben agregar alimentos complementarios nutritivos mientras se continúa amamantando hasta los 2 años o más.

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