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La obsesión paterna por el peso, riesgo de trastorno alimenticio

Los padres suelen ser un modelo para sus hijos y a la hora de comer también. La excesiva preocupación del progenitor por su propia silueta más allá de la salud o comentarios críticos hacia el cuerpo del menor, pueden provocar que su hijo sufra un trastorno alimentario. EFEsalud entrevista al psquiatra Josep Toro i Trallero

La obsesión paterna por el peso, riesgo de trastorno alimenticio
Imagen del psiquiatra Josep Toro en una jornada de la Fundación Alicia Koplovic. Foto: Luis Dalda/Fundación Alicia Koplovic

Josep Toro, profesor emérito de Psiquiatría de la Universidad de Barcelona, ha participado en la VII Jornada Científica sobre prevención y detección precoz de trastornos mentales del niño y del adolescente que la Fundación Alicia Koplowitz ha celebrado recientemente en el hospital madrileño Gregorio Marañón.

El psiquiatra explica que aunque la genética tiene parte importante de culpa en el desarrollo de ciertos trastornos alimenticios como la bulimia o la anorexia, también los factores ambientales como la cultura, la sociedad o la familia pueden influir sustancialmente en su aparición, así como las experiencias perinatales, como lo han demostrado las investigaciones más recientes.

Estas son las palabras del doctor sobre los trastornos de la alimentación en adolescentes.

  •  ¿Cuáles son los trastornos alimentarios más comunes entre los jóvenes españoles? ¿Y en cifras?

Los trastornos del comportamiento alimentario no especificados, que son trastornos parecidos a la anorexia nerviosa o a la bulimia pero que no acaban de tener la gravedad de estos, afectan en torno al 3,5 % de los jóvenes, mientras que en la bulimia podríamos hablar del 1% y en la anorexia nerviosa aproximadamente del 0,4%.

  •  ¿A qué edad pueden comenzar estos desórdenes?

La inmensa mayoría empiezan después de la pubertad, la franja de mayor prevalencia está entre los 14 y 16, en el caso de la anorexia nerviosa y trastornos afines, y entre los 17 y 20 en la bulimia. Los niños de 0 a 3 años que comen mal, que son selectivos, rechazan alimentos o pierden peso tienen riesgo a la larga, en la adolescencia, cuando actúan los factores genéticos ya que hasta la pubertad no se despiertan. En estos casos aumenta el riesgo comparado con los niños que comen con normalidad.

  • ¿Cuál es la diferencia o diferencias entre la anorexia y la bulimia nerviosa?

La anorexia y la bulimia son dos trastornos de la conducta alimenticia. En el primer caso tenemos pérdida de peso voluntaria por restricción alimentaria que se acompaña de cambios corporales por desnutrición y también de cambios emocionales.

En la bulimia nerviosa no hay desnutrición, el peso se mantiene o aumenta por la frecuencia de atracones descontrolados que se acompañan de conductas compensatorias como vómitos o el uso de laxantes.

Ambos se parecen en la preocupación que muestra el paciente por su cuerpo, el deseo de adelgazar, y la distorsión de su propia imagen corporal (se ven gordos aunque no lo estén).

  •  ¿Qué causa estos desórdenes?

Son trastornos multicausales. E l más importante es genético, que sería el 60% de la explicación, pero también los factores ambientales afectan. La cultura y la sociedad, la influencia desde la segunda mitad del siglo veinte de un nuevo canon estético femenino, en el que prima la delgadez, ha influido negativamente en estos problemas. Por otra parte, también se tiene conocimiento de la relación entre los trastornos perinatales y estas enfermedades, como la prematuridad o la anemia materna.

  •  ¿Y la familia qué papel juega?

Sabemos que niños con madres y padres preocupados por el cuerpo de su hijo dispara el riesgo de padecer un trastorno de este tipo porque crean insatisfacción por el cuerpo muy precozmente, pero también madres preocupadas por su propio cuerpo y que practican dietas, ya que los progenitores son los modelos para sus hijos. Una parte de la prevención se tendría que hacer trabajando con las familias en etapa preescolar, puesto que es en la familia donde se puede evitar.

  •  ¿Cuáles son los tratamientos más comunes para este tipo de trastornos?

En la bulimia nerviosa los fármacos son necesarios y los antidepresivos en dosis altas mejoran el problema.

Por su parte la anorexia no tiene tratamiento farmacológico y si se da es porque hay trastornos añadidos. El tratamiento en este caso es biológico, comer.

  •  ¿Cómo un padre puede detectar que su hijo tiene un desorden alimenticio?

En la anorexia es relativamente fácil sospechar, por la pérdida de peso no justificada acompañada de cambios de humor, irritabilidad y con frecuencia la tendencia a aislarse socialmente.

En la bulimia es más difícil saberlo. Si no se sorprende al afectado o no lo cuenta no se va a poder diagnosticar porque los atracones o vómitos se mantienen ocultos. He tenido un caso de una mujer de 36 años con bulimia nerviosa desde los 16 años, con atracones diarios, y no lo sabía nadie.

  •  ¿Y qué tienen que hacer los padres en estos casos?

Lo primero es acudir al pediatra porque le pueden ocurrir otras cosas y no ser un trastorno grave. A partir de aquí si el médico sospecha, tendrá que derivar al joven a un centro de salud mental infantil donde se trabajará con el niño y con la familia.

 

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