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La evolución de la persona autista depende de su nivel intelectual

La evolución en el tratamiento de los trastornos del espectro autista, aquellos que limitan la capacidad de desarrollo del individuo, dependerá del nivel intelectual de los afectados y, por tanto, de su respuesta ante las terapias

La evolución de la persona autista depende de su nivel intelectual
EFE/Hugo Ortuño

El 25 % de los casos de autismo presenta un buen nivel intelectual frente al 75 % con retraso mental, explica el jefe de la Unidad de Psiquiatría de Niños y Adolescentes del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, Javier San Sebastián, con motivo del Día Mundial de Concienciación del Autismo. 

“En el caso de los que presentan retraso mental, el 75 % de los autismos clásicos, el pronóstico es mucho peor”, apunta el especialista.

Así, hacer psicopedagogía con un joven que presente retraso mental y dificultad en el lenguaje es más complicado que si existiera desarrollo del lenguaje, algo que mejora el pronóstico, según el doctor. Incide en la necesidad de “hacer una implantación del lenguaje; enseñarle a hablar y motivarle para ello”.

Este trastorno, que puede afectar a unas 350.000 personas en España y más a los varones, es muy variado y va desde el autismo completo, de Kanner, hasta el trastorno de Asperger o autismo leve. Uno de cada 150 niños están afectados.

“Un grupo de trastornos donde el individuo está limitado para su capacidad social; tiene intereses muy limitados y también incide en el desarrollo madurativo general”, asegura el facultativo del hospital madrileño.

Los trastornos del espectro autista tienen una base biológica y orgánica, por lo que no están originados ni por el entorno, ni el estilo educativo, y, según afirma el psiquiatra, “se produce a raíz de un desajuste en el que la genética tiene mucho que ver a nivel cerebral”.

Lo más llamativo es la ausencia de lenguaje en la época en la que se debe iniciar. “Es un indicio importante, pero no es suficiente”, aclara Javier San Sebastián.

También hay que tener en cuenta para el diagnóstico el hecho de que “sean chicos muy rígidos, que no toleren bien los cambios, que no tengan amigos, ni les interese tenerlos. Tampoco intercambian afectos ni en el colegio, ni en su propia familia. Pero sí tienen rutinas, les suele interesar una cosa concreta como, por ejemplo, los trenes o la vida de un personaje”.

La recomendación, según el doctor, es que acudan a colegios específicos para trastornos del espectro autista. “Pero hay muy pocos, al menos en España, y tienen listas de espera de muchos años”.

Es fundamental motivar las habilidades del afectado: “Hay que detectar dónde son hábiles y potenciarles. Por ejemplo, con la informática”.

El psiquiatra tiene que manejar aspectos de la conducta: “hay muchos que cuando llegan a la adolescencia se descontrolan con toda la eclosión hormonal y hay que tratarles a nivel farmacológico para evitar que desarrollen conductas agresivas. Entrar en el mundo de la sexualidad de un autista es un enigma”, indica el facultativo del Hospital Ramón y Cajal.

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