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Deportistas trasplantados, la adrenalina de una segunda oportunidad

Meses tumbados en camas de hospital, medicamentos hasta el cansancio, diagnósticos poco favorables. Se enfrentaron a todo pero hoy, gracias al trasplante de órganos, su reto es otro: ganar los Juegos Mundiales para Trasplantados Sudáfrica 2013, una competición donde se respira lucha y vida

Deportistas trasplantados, la adrenalina de una segunda oportunidad
Blai (en bicicleta) y Joaquín (corriendo) son dos de los atletas que representan a España en los Juegos Mundiales de Trasplantados 2013. FOTOS: cortesía de Blai Signes y Joaquín Lacon

A Joaquín Lacon Expósito le diagnosticaron Hepatitis B cuando sólo tenía 22 años. Sus opciones eran pocas. El trasplante no era una alternativa para su caso debido a que el virus podía “comerse” al nuevo órgano y al final, los médicos le dijeron que tenía entre cuatro meses y dos años de vida.

La suerte estuvo de su lado y justo cuando entró en etapa terminal, la medicina había avanzado tanto que, tras un tratamiento para impedir que el virus dejara de replicar, fue candidato para el trasplante de hígado.

Hoy tiene 55 años, posee el récord mundial en los 5000 metros de atletismo y es parte del equipo que representa a España en los Juegos Mundiales para Trasplantados Sudáfrica 2013.

“Después del trasplante descubrí que eso de hacer deporte me va muy bien, mi cuerpo responde de maravilla y yo me siento increíble”, nos cuenta unos días de partir a la ciudad sudafricana de Durban donde tendrá lugar la competición del 28 de julio al 4 de agosto.

Su caso es similar al de Blai Signes. A los 23 años fue diagnosticado con aplasia medular y estuvo enfermo dos años y medio, hasta que se le realizó un trasplante de médula ósea.

Durante el tiempo de incertidumbre, Blai, informático hasta ese momento, sólo soñaba con una cosa: “cuando avanzaba la enfermedad, me iban surgiendo las ganas de estudiar Medicina y curar a las personas que estaban como yo”.

Ese deseo se hizo realidad y ya es médico con 31 años. Ahora se prepara para presentarse el examen MIR, especializarse en hematología y así, ayudar a los que estén pasando por lo mismo que él pasó.

El estudio lo combina con su otra pasión: el ciclismo. Y ha competido en varios mundiales y torneos europeos, algo que le llena de orgullo.

“Represento a la sanidad pública, pero también a todas esas personas que ahora están en la lucha contra una enfermedad e intento transmitirles que hay esperanza y vida después de una situación tan dura”, comenta Blai.

Joaquín disfrutando de su medalla de oro en los 5000 metros durante los Europeos del año pasado en Zagreb, Croacia

Competir y agradecer

Los Juegos Mundiales para Trasplantados se realizan desde 1979 y, en parte, fueron organizados para permitir la participación de personas con tratamientos médicos cuyas sustancias están prohibidas en otras competiciones como los Juegos Olímpicos.

“Tomamos supresores de forma continua, algunos toman cortisona y eso entraría como dopaje pero, claro,  son fármacos que se necesitan para cuidar el órgano que nos han puesto”, apunta Mateo Ruiz Jodar, director técnico del equipo y quien venció a la leucemia después de tres trasplantes y una infusión de linfocitos del donante.

Él mismo nos comenta que uno de los propósitos de estos eventos es el de transmitir esperanza a las personas que están enfrentando una situación igual pero, también, se procura enviar un mensaje de agradecimiento a las familias de los donantes.

“La esperanza de muchas personas que están en lista de espera se encuentra en esas familias que, por desgracia, perdieron a alguien, pero que pueden ver que con esos órganos, pueden vivir seis o siete personas más. Es un momento muy duro, y por eso les estamos agradecidos”.

La entrega es tal, que a ninguno de los 23 integrantes que este año representan a España en el Campeonato del Mundo le molesta tener que costearse el viaje o buscar financiación para poder participar en esta aventura. Y las palabras de Joaquín Lacón no podrían ser más claras:

“Yo me gasto mi dinero de vacaciones en ir a estos sitios. Nadie nos paga nada, nadie nos da un duro. Te haces a la idea de que te vas de vacaciones y el dinero de esas vacaciones se lo fastidias a la mujer y te lo fastidias a ti, pero es simplemente por apoyar la donación de órganos”.

Vivir por segunda vez

Blai muestra la medalla de bronce que ganó durante los Juegos Mundiales de 2011, realizados en Göteborg, Suecia

Blai, Joaquín y Mateo coinciden en que su vida no volvió a ser la misma desde sus respectivos trasplantes. Ahora, ven y saborean la vida de una forma en la que no lo habían hecho nunca y eso lo llevan al deporte, en donde sienten toda esa adrenalina de la competición, de la lucha y del triunfo.

“Lo que, entre comillas, agradezco a la enfermedad es que me ha demostrado el poder disfrutar esas pequeñas cosas como son caminar, pasear, soñar, enamorarse y sonreír”, asegura Blai.

Su entrega es total y ni siquiera la necrosis en el fémur de la pierna derecha causada por uno de los medicamentos, ha impedido que cada día a las seis de la mañana se monte en su bicicleta para entrenar.

Por su parte, Joaquín vive al lado de su esposa Nuria y, al igual que Blai, agradece a la enfermedad el abrirle los ojos.

“Yo nunca había saboreado de esa forma la vida, ni había visto toda la riqueza que tenemos hasta después de la enfermedad”.

Fomentar deporte y donación

El equipo quiere seguir creciendo y traer cada vez más triunfos a España para promover con mayor fuerza la donación de órganos. Esa es una de las razones por la que hace tres años crearon Asociación Deporte y Trasplante España, que preside Mateo Ruiz Jodar.

La asociación tiene cuatro objetivos principales: concienciar a la sociedad de la importancia de donar órganos, transmitir un mensaje de esperanza a las personas que están en lista de espera, reunir a deportistas con esa sed de adrenalina y atraer a más trasplantados que quieran competir por la causa.

“El trasplantado está muy mimado en su entorno familiar y le cuesta salir, pero la gente debe ver que somos absolutamente normales. Sí, debes cuidar la alimentación, no fumar, no tomar alcohol, pero eso también lo deben hacer lo que no están trasplantados”, explica Mateo.

Málaga 2017

Como parte del esfuerzo, la asociación está impulsando que los Juegos Mundiales para Trasplantados de 2017 sean en Málaga, ciudad con la que se podría atraer turismo, es decir, miles de oídos a los que poder concienciar del tema.

Hace unos días, Mateo Ruiz se reunió con las autoridades de la ciudad, con las que acordó presentar la candidatura ante la World Transplant Games Federation, organizadora de los juegos y encargada de decidir las sedes.

“Se gasta dinero hasta que nos dan la candidatura y se tienen tres años para preparar todo. El que sea en Málaga va a tener un gran potencial turístico, pero también va a ayudar a los deportistas porque los últimos tres juegos han sido en el hemisferio sur, donde es invierno, y ahora estamos planteando la Costa del Sol como opción”, indica.

La lucha y la ilusión de Mateo, junto a la de Blai y Joaquín, representa la superación y la esperanza. Tres trasplantados en el podio del deporte y de la vida.

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