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Joven para siempre

¿Quién no quiere llegar a la vejez en las mejores condiciones físicas y psíquicas? Las recetas antiedad retrasan los efectos del envejecimiento y reducen el riesgo de contraer enfermedades

Joven para siempre
La cocinera Carme Ruscalleda en el jardín de su restaurante San Pau (Sant Pol de Mar, Barcelona). EFE/ALBERTO ESTÉVEZ

Mientras algunos buscan -y no encuentran- la pócima de la eterna juventud, otros recurren a técnicas más sencillas y efectivas: cuidar la alimentación, hacer deporte, dormir lo suficiente y mantener a raya el estrés. En definitiva, no hay nada más útil para sentirse joven que llevar una vida saludable.

En el libro Recetas antiaging (editorial Salsa Books), el doctor Manuel Sánchez y los chefs Carme Ruscalleda y Raúl Ballam ofrecen el secreto de la gastronomía antiedad con asesoramiento médico. La clave está en “utilizar productos de proximidad y de temporada elaborados según las costumbres de cada región”, afirma el doctor.

Los factores genéticos condicionan cómo nos vamos haciendo mayores, pero no son los únicos. El estilo de vida influye en el ADN y puede ayudarnos a cumplir nuestro objetivo: vivir más y mejor, es decir, morir “jóvenes” pero lo más tarde posible.

La edad cronológica no siempre coincide con la edad biológica. ¿En qué se diferencian? La primera indica el tiempo que transcurre desde que nacemos y nunca se detiene. La segunda determina el desgaste que ha sufrido el organismo a lo largo de la vida y depende de los hábitos saludables o perjudiciales que adquirimos, como los relacionados con la alimentación.

Sabor a salud

Es importante comer sano, pero sin olvidarnos de mimar al paladar. Salud y placer no están reñidos, todo lo contrario. El doctor Julián Bayón Plaza aconseja disfrutar de los alimentos y respetar la base del envejecimiento saludable: estímulo sensorial + aporte nutricional adecuado + experiencia e imaginación en la cocina.

Los cocineros Ruscalleda y Balam proponen:

La chef Carme Ruscalleda en su cocina. EFE/Marta Pérez
  • Elegir alimentos frescos y de calidad.
  • Pensar bien la receta y añadir un toque personal.
  • Atención a la calidad de los útiles de cocina. Ayudan en la conservación de los alimentos y agilizan la tarea culinaria.
  • Cuidado con descuidar la higiene. “La cocina -tanto el espacio físico como la acción de cocinar- requiere orden, organización y pulcritud. Esto se refleja en el resultado final”, asegura Ruscalleda.
  • Envolver y etiquetar los alimentos con la fecha en la que se han guardado. Es la mejor manera de protegerlos y tener un control seguro.
  • Ser meticuloso con los detalles en la mesa: manteles, vasos, copas, platos, cubiertos…Según la cocinera, “la belleza de los alimentos bien presentados también contiene valores antiaging”.
  • Hay un ingrediente básico que no se puede comprar: “la voluntad, las ganas y la ilusión que hay que poner en el acto de cocinar”.

Alimentos de temporada

Carme Ruscalleda defiende la cocina de mercado y de temporada. “Rescataremos esa cultura que se ha olvidado para que las parejas jóvenes vayan al mercado, sepan qué toca comer” y se lo inculquen a sus hijos.

Si comemos una fruta fuera de su estación, estamos tomando un producto importado que ha pasado semanas en cámaras y ha perdido su sabor. Tampoco es recomendable recurrir a los precocinados, porque así ingerimos conservantes y colorantes en exceso.

Pero no siempre tenemos tiempo para cocinar. ¿Excusas? “Lo que tienes es pereza, déjala, pon la alimentación entre las cosas importantes y buenas de la vida”. Ruscalleda está convencida de que las horas que dedicamos a la cocina se traducen en placer, salud y afectividad en la familia.

Pautas básicas

En este libro, los autores ofrecen varias normas para elaborar nuestra dieta antiedad durante todo el año. Estas son algunas de ellas:

  • Cuatro o cinco piezas de fruta fresca, ensalada o verdura al día.
  • Productos crudos y de temporada acompañados de ajo, cebolla, pimiento rojo, aguacates, aceitunas o almendras. “Un plato multicolor es garantía de salud”.
  • Proteínas vegetales: potajes de legumbres, soja fermentada, aceite de oliva… Todos estos alimentos son muy ricos en antioxidantes. La proteína vegetal debe predominar sobre la animal.
  • Tres raciones de pescado azul a la semana. Es muy rico en Omega 3.
  • Hidratos de carbono, los justos y necesarios. Hay que reducir al máximo los que proceden de dulces, pastas y pastelería industrial, sobre todo si se hace una vida sedentaria. En cualquier caso, es preferible consumirlos al mediodía y no en la cena
  • Aceite de oliva virgen extra. Reduce el riesgo cardiovascular, mejora el paso intestinal de los alimentos, combate enfermedades como la diabetes o la hipertensión y aporta antioxidantes.
  • Agua embotellada de mineralización baja, no del grifo. Lo ideal son dos litros al día.
  • Dos copas de vino al día tienen efectos beneficiosos sobre el sistema óseo e inmunitario y actúan como protectores celulares.
  • Frutos secos: nueces, avellanas o almendras. Aportan proteína vegetal, vitaminas y fibra.
La chef Carme Ruscadella tiene claro cómo debe ser el resultado final en la mesa: “atractivo, aromático, sabroso, equilibrado, divertido, placentero y saludable”.


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