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Ictus, las señales de alarma que nos pueden salvar la vida

Saber que el tiempo es oro es una premisa fundamental para tratar un ictus, una enfermedad que en España afecta a unas 120.000 personas al año. Es la primera causa de muerte en la mujer y la segunda en el varón, y es la principal causa de dependencia en el adulto. Los especialistas del blog “Salud y prevención” abordan el ictus en este post, en el marco de su Día Mundial, 29 de octubre

Ictus, las señales de alarma que nos pueden salvar la vida
Infografía sobre el ictus/Quirónsalud

El próximo 29 de octubre, domingo, es el Día Mundial del Ictus, una enfermedad que afecta a 120.000 personas al año sólo en España y de las cuales cerca del 70 % sufre alguna discapacidad o incluso fallece. Se trata de la primera causa de mortalidad entre las mujeres y la segunda entre los hombres y los factores de riesgo, muy similares a los del infarto cardíaco o de miocardio, aparecen cada vez más en gente más joven.

Para tratar un ictus con éxito es fundamental reconocer las señales de alarma a tiempo y actuar con rapidez, de ello dependerá no sólo la supervivencia sino también nuestro grado de recuperación.

¿Cuáles son las señales de alarma?

Si repentinamente notamos de forma brusca una pérdida de fuerza en un brazo, en una pierna o en la mitad del cuerpo, dificultad en el lenguaje para expresarnos o articular las palabras correctamente, alteración de la sensibilidad brusca de una parte del cuerpo, un intenso y repentino dolor de cabeza con alteración de la conciencia o una sensación de inestabilidad intensa de inicio brusco, podemos sospechar de un ictus.

De todas maneras, detectar un ictus uno mismo es bastante complicado, de modo que hay una serie de pautas que podemos aplicar en el caso de que pensemos que podemos estar sufriéndolo o estar sufriéndolo alguien allegado:

  • Levantar los dos brazos o, sentados, intentar levantar las dos piernas. Si no se puede levantar uno u otro es un síntoma probable.

  • Sonreír. Si la comisura de los labios se tuerce hacia uno de los lados, dejando el otro prácticamente inmóvil, puede ser un síntoma de parálisis facial, y suele venir acompañada de la sensación de acorchamiento u hormigueo que comentábamos anteriormente.

  • Preguntar cosas concretas. Por ejemplo, señalando un objeto (un libro, teléfono, revista…) y preguntando qué es. Si se cambia el orden de las sílabas, se pronuncia mal el nombre o, directamente, se es incapaz de responder, algo no funciona bien.

En este caso, es muy importante contactar con servicios de emergencia sanitaria que activarán el Código Ictus con el fin de evitar daños irreparables como severas dificultades en la movilización, trastornos del lenguaje, sensitivos o alteraciones cognitivas. El tiempo de reacción es otro factor clave, de actuar en las primeras horas dependerá salvar la vida y reducir al máximo las secuelas. Cada minuto cuenta en la fase aguda del ictus. Sabemos que por cada 15 minutos que se adelanta la primera intervención en caso de ictus, disminuye un 4 % el riesgo de discapacidad y también en un 4 % la mortalidad.

El control de los factores de riesgo, clave en la prevención

Como en casi todos los casos, prevenir siempre suele ser mejor que curar. Hay que tener en cuenta que, haciendo una dieta saludable, practicando ejercicio periódicamente, evitando el consumo de alcohol y tabaco, y controlando el peso, el colesterol, la presión arterial y la glucosa sería posible evitar casi el 80% de los casos de ictus

Este artículo ha sido elaborado con la colaboración del Dr. Javier Pardo, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Rey Juan Carlos, el Dr. Rafael Arroyo, jefe del Departamento de Neurología del complejo hospitalario Ruber Juan Bravo-Grupo Quirónsalud y del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, y el Dr. Roberto Belvís, jefe Clínico del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Quirónsalud Dexeus – Grupo Quirónsalud.

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