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Ictus: conocerlo es curarlo

Es la segunda causa de muerte en nuestro país, la primera entre las mujeres. Actualmente 300.000 personas sufren alguna limitación en sus funciones a causa de un ictus. La buena noticia: la mortalidad o los trastornos que provoca se pueden erradicar o paliar si actuamos rápido

Ictus: conocerlo es curarlo
EFE/SEN/ Símbolo del Día del Ictus

El ictus afecta cada año a 130.000 españoles. El lazo naranja quiere convertirse, en el Día Mundial del Ictus que se celebra el 29 de octubre, en el nuevo símbolo que llame nuestra atención sobre una enfermedad tan desconocida como común. El doctor Jaime Masjuan Vallejo, coordinador del grupo de estudio de enfermedades cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología, nos explica en qué consiste, sus síntomas y cómo actuar.

El ictus es una enfermedad del cerebro producida por un trastorno de la circulación de la sangre. Existen dos tipos:

  • Infarto cerebral: una arteria de nuestro cerebro queda ocluida por un trombo y una zona del mismo se queda sin riego sanguíneo. Corresponde al 80% de los ictus. Si no se desobstruye esa arteria entre 3 y 8 horas, se producirá una lesión cerebral.
  • Derrame cerebral: una arteria dentro de nuestro cerebro se rompe dejando salir gran cantidad de sangre y dañando al cerebro. Corresponde al 20% de los ictus. La recuperación depende del tamaño de la lesión, la zona en la que se haya producido y de la velocidad de acción con que el neurólogo pueda tratar al paciente.

Factores de riesgo y síntomas

Los factores de riesgo son muy parecidos a los del infarto de corazón y aparecen, cada vez más, en gente más joven. “Los casos por debajo de los 55 eran la excepción y sólo relacionados con enfermedades congénitas, pero han aumentado los casos en la franja de 35 a 55 años por la obesidad, el tabaco, el colesterol alto, el sedentarismo, el stress o la hipertensión” asegura Masjuan.

Saber reconocer los síntomas de un ataque cerebral, cuando ocurre, es crucial para paliar sus daños. “Sensación de que se te duerme la cara, dejar de hablar, farfullar, se te caen los objetos de la mano… si esto ocurre de modo repentino, es muy problable que estemos sufriendo un ataque cerebral y necesitamos atención médica urgente”, afirma el doctor.

Unidades de ictus

El avance del tratamiento con unidades específicas de ictus, ha conseguido que tanto la mortalidad como las secuelas hayan disminuido.

Se trata de unidades especializadas de cuidados intermedios, dirigidas por neurólogos, donde los pacientes con cualquier tipo de ictus ingresan durante los primeros tres días. Ahí comienza la rehabilitación y pasa a planta para investigar por qué se ha producido el ictus.

La mortalidad ha bajado en cifras globales un 10% en los últimos años tanto por una mejor prevención como por un mejor tratamiento pero “es también la segunda causa de demencia después del alzhéimer y primera causa de dependencia en los adultos por lo que es una enfermedad con un impacto socio-sanitario muy grande”, asegura Masjuan.

Un paciente que llega a un hospital donde no hay un neurólogo de guardia tiene un 70% de probabilidades de quedarse en una silla de ruedas a los tres meses. Con una unidad de ictus las cifras son las contrarias, tiene un 70% posibilidades de reincorporarse a una vida laboral normal”, afirma el especialista.

Desgraciadamente, no hay unidades de ictus en todas las provincias.

Existen 46 unidades y harían falta 80 para poder llegar a toda la población. Creemos que son insuficientes, las autoridades sanitarias no han creído conveniente que hubiera que incrementarlas y estamos luchando para que por lo menos no nos quiten las que tenemos”, demanda el doctor Masjuan.

Madrid y Barcelona son las ciudades mejor dotadas. “También hay buenas unidades en Murcia, Navarra y Asturias. Galicia tiene una unidad perfecta pero sólo en Santiago. Andalucía sólo tiene dos unidades para ocho millones de personas, una en Sevilla y otra en Málaga. Mallorca, por ejemplo, han montado un sistema que a través de internet y teleconferencia los neurólogos pueden llegar a todas las islas”.

La implementación de nuevas unidades de ictus, con un tratamiento a tiempo, no sólo solucionaría un drama personal sino también económico.

“Cada ictus cuesta al estado 10.000 euros por paciente sólo durante los 10 días de hospitalización. El paciente que queda dependiente nos cuesta 60.000”, apunta Masjuan.

La Asociación Española de Neurología ha revelado ya sus premios anuales. El Premio Ictus Social 2012 ha recaído sobre la periodista María Escario, por su fuerza y afán de superación ante la enfermedad. El Premio Ictus Institucional 2012 es para la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) por su rigurosidad en la labor de difusión de la enfermedad.

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