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Hipertensión arterial: primera causa de morbimortalidad mundial

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La hipertensión arterial era el quinto factor de riesgo como causa de morbimortalidad global en 1990, pero desde entonces ha superado consecutivamente al tabaco, a la contaminación del aire, al neonato con bajo peso al nacer y a la malnutrición infantil; desde 2014 hasta la actualidad es el factor de riesgo número uno como causa de morbimortalidad en el mundo y ocasiona alrededor de 10,4 millones de muertes cada año.

El doctor Juan B. Soriano Ortiz, médico epidemiólogo del Instituto de Investigación del Hospital de La Princesa (IISP) y profesor asociado de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, CONECTA con efesalud.com para señalar que “más de uno de cada cinco adultos tiene la tensión arterial elevada, un trastorno que causa aproximadamente la mitad de todas las defunciones por cardiopatía y accidente cerebrovascular”.

¿Qué es y a quién afecta la hipertensión arterial?

La hipertensión (HTA), también conocida como tensión arterial alta o elevada, es un trastorno en el que los vasos sanguíneos tienen una tensión persistentemente alta (fuerza que ejerce el riego sanguíneo contra sus paredes), lo que puede dañarlos. Cuanto más alta es la tensión más esfuerzo tiene que realizar el corazón para bombear la sangre.

En la mayoría de los casos la HTA es de origen desconocido: se denomina hipertensión idiopática o esencial y se ceba en personas con sobrepeso, obesidad o diabetes.

La tensión arterial en adultos es de 120 mm Hg cuando el corazón late con normalidad (tensión sistólica o contracción del músculo cardíaco) y de 80 mm Hg cuando el corazón se relaja (tensión diastólica). Cuando la tensión sistólica es igual o superior a 140 mm Hg y/o la tensión diastólica es igual o superior a 90 mm Hg, la tensión arterial se considera alta o elevada.

Tanto el diagnóstico, la modificación de hábitos de vida insanos y el tratamiento generalizado de las personas afectadas con medicamentos de bajo costo (diuréticos, beta-bloqueantes, inhibidores ECA, bloqueadores del canal del Calcio) han favorecido, en muchos de los países con arenta per cápita, la reducción significativa de la proporción de personas que muestran una tensión arterial elevada, así como de la tensión arterial media en toda la población; lo que ha contribuido, a su vez, a reducir la mortalidad por enfermedades del corazón.

Por ejemplo, y según la OMS, el 31% de los adultos en la región de las américas padecía tensión arterial elevada en 1980 en comparación con el 18% de la actualidad.

En Europa, la prevalencia de la hipertensión se sitúa, según las estimaciones más prudentes, en más del 25 por ciento de la población, lo que situaría la cifra en más de 185 millones de personas.

En España, casi un 43% de la población adulta es hipertensa. Se estima, por tanto, que hay 14 millones de personas con HTA, lo que representa aproximadamente el 50% de los mayores de 55 años:

  • 4 millones no saben que son hipertensas, pues aún no han sido diagnosticadas.
  • Más de 9 millones no la tienen controlada.

De forma paradójica, los países que tienen la prevalencia más elevada de tensión arterial elevada son los de ingresos económicos más bajos. En la región de África de la OMS se estima que en muchos países se supera el 30% de los adultos con hipertensión, y esa proporción va en aumento.

En los países en desarrollo, muchas personas con hipertensión no saben que la padecen ni tienen acceso a los tratamientos que podrían controlar su tensión arterial y reducir significativamente su riesgo de muerte y discapacidad por cardiopatía o accidente cerebrovascular.

Un paciente con HTA aumenta el riesgo de sufrir enfermedad en las arterias coronarias, ateroesclerosis, angina, infarto, problemas cerebrovasculares, ictus, derrames cerebrales y, a partir de una edad avanzada -70 u 80 años-, fibrilación auricular, una arritmia muy prevalente.

Controlar la hipertensión arterial es una prioridad mundial

La mayoría de las personas con hipertensión no muestran síntomas que evidencien la enfermedad; pero, en ocasiones, la HTA causa dolor de cabeza, dificultad respiratoria, vértigos, dolor torácico, palpitaciones del corazón y hemorragias nasales.

Los cambios en el estilo de vida personal pueden disminuir o eliminar la necesidad de tomar medicamentos para controlar la presión arterial:

  • Siga una dieta saludable, con el foco puesto en las frutas y vegetales, y, sobre todo, reduce el sodio -sal- en la dieta.
  • Mantén un peso saludable.
  • Haz ejercicio. Realiza 30 minutos de actividad moderada la mayoría de los días de la semana. Está bien dividir la actividad en tres sesiones de 10 minutos por día.
  • Limita la cantidad de alcohol que bebes.
  • No fumes.
  • Controla el estrés.
Dr. Joan Soriano-efe
“Insisto, antes de considerar un tratamiento con fármacos, incluso usar las actuales polipíldoras con tres o más medicamentos (atorvastatina para controlar el colesterol, ácido acetilsalicílico como antiagregante plaquetar y ramipril u otro inhibidor de la ECA como anti hipertensivo), considere seriamente modificar sus hábitos y hacer una vida más sana. Piense en usted, en los suyos, en los demás y en el planeta Tierra. Modere la sal en la cocina y evite el salero en la mesa. La buena información a tiempo es fundamental. La prevención es vida”, concluye el doctor y epidemiólogo Joan B. Soriano antes de arrojar simbólicamente un salero a la papelera.

Intervención del Dr. Soriano en idioma inglés

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