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Hilos japoneses, un entramado de belleza

Los hilos de oro como método de lifting tuvieron su boom hace unos años, pero su aplicación dolorosa y el que fueran permanentes los hicieron impopulares en poco tiempo. Hoy, la estética oriental ofrece una técnica similar pero realizada con materiales reabsorbibles y de rápida aplicación

Hilos japoneses, un entramado de belleza
Foto cedida por la Clínica Sierra

A nuestra piel le encanta recordarnos el paso del tiempo y conforme avanzan los años, es más difícil mantenerla en su lugar sin ayuda de los expertos. Para ello, hilos japoneses son la nueva opción que ofrece la medicina estética para reafirmar las zonas más complicadas del cuerpo.

El doctor José Serres, presidente de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad, nos explica en qué consiste esta técnica que se ha extendido en Europa después de haber sido desarrollada en Corea y Japón.

¿Por qué tan popular?

El experto asegura que los hilos japoneses tienen tres ventajas sobre otras técnicas similares: se aplican de manera rápida, no dejan marcas al finalizar el procedimiento y el material que se introduce es reabsorbible, por lo que en seis meses desaparece del organismo sin causar problemas.

“Son hilos de polidioxanona, material utilizado en cirugía cardíaca desde hace más de 30 años. Es una sustancia de máxima seguridad y sabemos que no se tienen problemas ni a corto ni a largo plazo”, señala el médico.

De acuerdo con él, la aplicación no implica más de media hora, dependiendo de la zona en la que se van a aplicar los hilos, los cuales pueden ir en el rostro, cuello, escote, parte interna de brazos y piernas o hasta en abdomen y glúteos.

Tejiendo la belleza

La técnica consiste en introducir unas pequeñas agujas huecas en el tejido que se desea reafirmar. Al interior de las agujas va el hilo con el que se irá formando una especie de red en el interior sosteniendo la piel.

“Vamos haciendo como si fuera una cuadrícula, un entramado. Unos hilos los colocamos en dirección hacia arriba, logrando una suspensión del tejido facial combatiendo el efecto de la gravedad. Luego, a 90 grados de este vector, colocamos una nueva tanda de hilos para que se generen fuerzas de tensión que estimule el colágeno, el cual mejora la flacidez de los tejidos”, detalla el especialista.

Todo esto se realiza después de haber colocado anestesia en la zona 45 minutos antes de la intervención o, en algunos casos, colocando una mascarilla de óxido nitroso que relaja a la paciente lo suficiente para introducir las agujas sin causar dolor.

¿Y los hilos de oro?

El doctor Serres recuerda el boom que tuvieron los hilos de oro hace 20 o 25 años pero, él mismo cuenta que hoy en día es una técnica que ya no se usa debido a sus desventajas.

“Iban insertados con otro hilo llamado de catgut, que era el que producía la reacción inflamatoria. Además, tenían el inconveniente de que eran permanentes y eso es un problema pues, a medida que vamos envejeciendo, nuestras facciones cambian, los tejidos se van moviendo y se van reposicionando de forma distinta. Pierden su efecto y se quedan ahí dentro”, asegura.

Al final, recalca el experto, las ventajas de los hilos japoneses sobre otras técnicas los convirtieron en los protagonistas del reciente Congreso de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad.

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