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Higiene para el biberón de Julia

La tetina o pezón de goma; la botella de plástico que contiene la leche; el chupete; el vaso con tapa y boquilla para no derramar el zumo o el agua; los mordedores de tela y látex para calmar la dentición; las cucharas o tenedores de plástico para el puré o los trocitos de carne; los juguetes… hasta las llaves del coche de mamá. ¿Es necesaria su esterilización diaria?

Una de las dudas que asalta la tranquilidad de los padres se concentra en la higiene del biberón y la tetina después de alimentar al  bebé o cuando el chupete se cae al suelo, sobre todo si su retoño tiene menos de tres meses, edad que define la madurez de su sistema inmunológico.

Para la pediatra y especialista en medicina de la adolescencia del Hospital Universitario La Paz de Madrid, María Angustias Salmerón Ruiz, “lo más importante, en estos casos, es el aseo escrupuloso de las manos antes de la preparación del biberón y durante la limpieza de los utensilios, que se debe realizar, siempre, después de la toma”.

Aún así, nada impide hervirlos durante cinco minutos al día en una olla corriente o proceder a su esterilización una vez por semana de forma preventiva.

Su hija Julia es una niña sana y alegre. Le gusta curiosear todo lo que le rodea y le llama la atención cualquier novedad que descubre con sus cinco sentidos… pero todavía necesita dosis nutritivas de leche maternal y artificial, cuando no el chupete para echarse una siesta provechosa o dormir plácidamente por la noche.

Esterilización

Hasta hace muy poco tiempo se aconsejaba esterilizar los biberones después de su uso hasta los tres meses de vida del bebé, pero esta cuestión ha variado de forma sustancial. La experiencia pediátrica ha demostrado que no es necesario.

“El periodo que transcurre desde que se esteriliza un biberón hasta que el bebé lo usa de nuevo representa un peligro que no se suele tener en cuenta, ya que es habitual que los padres guarden o reserven el biberón esterilizado, sin la seguridad de su escurrido absoluto, hasta la siguiente toma”.

Además, “hay que considerar que el pecho de la mujer no se puede esterilizar y, por tanto, los bebés toman leche maternal de una zona que pudiera estar contaminada en ese instante”, complementa.

Y añade, “esterilizar los biberones genera una falsa sensación de seguridad y despreocupación. Lo importante es mantener una higiene adecuada de las manos a la hora de coger al bebé cuando es pequeñito y, por supuesto, a la hora de manipular los alimentos, como la leche en polvo”.

La especialista en adolescencia, María Salmerón, vídeobloguea sobre la higiene de los biberones-efe
Las manos, esenciales en la higiene y la salud. EFE / GRB

Aseo de manos igual a “total tranquilidad

Se puede usar un jabón normal de cuarto baño, incluso lavavajillas, y dedicar unos cuantos segundos de reloj a frotarse bien y a repasar todas las uñas, los pliegues o las zonas más ocultas de los dedos.

Luego se aclaran las dos manos con agua fresca, a lo sumo algo templada, para no dejar rastro de gérmenes o jabones; ya que el agua caliente contiene más microbios.

A continuación, nos secamos con una toalla limpia para conseguir la mayor asepsia posible.

El biberón de Julia, limpito

Después de alimentar al bebé con biberón, o con cuchara flexible, es fundamental la higiene pormenorizada de cada utensilio. Es mejor a mano que en el lavaplatos.

“Son muy útiles los limpiabiberones: tienen un diseño alargado, con cerdas, que encaja muy bien en el interior del frasco de plástico o cristal. Pequeños o grandes, llegan a cualquier rincón, sobre todo a la rosca de la embocadura o a las hendiduras de entrantes y salientes del diseño del frasco, donde más se acumulan los restos del preparado maternal”.

El biberón se aclara con agua y se deja secar al aire sobre un paño sin usar. No se debe quitar la humedad con trapos de cocina o servilletas de tela o de papel.

Para la pediatra, y madre, “esterilizar, lo que se dice esterilizar a diario, no es imprescindible. Sería suficiente con cinco minutos de hervido en un recipiente de calentar agua o cualquier olla para cocinar. Lo importante es que el agua cubra todas las partes de los biberones y los chupetes”.

Un chupete de color azul y con la tetina de látex.
¿Cuántas veces al día se cae un chupete al suelo?

¿Y se deben esterilizar después de adquirirlos en la farmacia o en el súper?… Para María Salmerón, “siempre antes del primer uso”. ¿Y después?… “una vez a la semana, especialmente cuando el bebé tiene tres meses de vida”.

Aunque para Julia, cuando tenía diez meses y ahora que ha cumplido los catorce, sus manos de investigadora y las manos experimentadas de su madre requieren de una higiene prioritaria para luchar contra las infecciones.

 

La doctora Salmerón publica un blog: “Mi mamá ya no es pediatra”

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