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Hidratos de carbono: con qué patologías hay que ser escrupulosos

Hay una serie de enfermedades que si se padecen es necesario vigilar, específicamente, los hidratos de carbono. Es el caso del favismo, la alergia al trigo, la sensibilidad al gluten, la celiaquía o la diabetes

Hidratos de carbono: con qué patologías hay que ser escrupulosos
Campos de trigo/EFE/EPA

¿Todos podemos comer de todo? Existen condiciones fisiopatológicas y momentos del ciclo vital en los que debemos adaptar nuestra alimentación, en este caso los hidratos de carbono, para evitar problemas digestivos, problemas metabólicos o problemas inmunológicos, que pongan en riesgo nuestra salud. 

Hay varios trastornos o enfermedades que requieren de situaciones nutricionales especiales, como el favismo, la alergia al trigo, la celiaquía o la diabetes, señala Laura González, responsable de Nutrición y Salud de Nestlé, en “El Bisturí”.

Favismo

Es una alteración genética que produce el déficit de una enzima presente en los glóbulos rojos. Una enzima que es la glucosa 6 fosfato deshidrogenasa. Da lugar a una anemia severa por destrucción de los glóbulos rojos.

El cuadro clínico puede variar de una persona a otra pero por lo general son los síntomas de una anemia que incluyen palidez, debilidad, fiebre, mareos, taquicardias incluso ictericia. No hay tratamiento para esta enfermedad y lo que se recomienda al paciente es no consumir alimentos relacionados con el desarrollo de la sintomatología, reducir o no consumir habas, por ejemplo y también algunos medicamentos.

Por lo general el paciente tiene cuidado con su alimentación puede llevar a cabo una vida normal.

Alergia al trigo

A veces se confunde con la celiaquía. Mientras en la celiaquía la reacción anormal del sistema inmunitario se debe a la presencia de gluten, la alergia al trigo se da cuando se producen anticuerpos en presencia de las proteínas del trigo. Tales como la albúmina o el gluten.

La alergia al trigo puede ser consecuencia del consumo del cereal o sus derivados como harinas, pastas o sémolas, o alimentos que lo contengan. Incluso la inhalación de harina de trigo puede causar esta reacción alérgica. Las personas con esta alergia también suelen tenerla a la cebada o el centeno.

Los síntomas son urticaria, inflamación de las vías respiratorias y este tipo de reacciones. En los casos graves se puede producir un shock anafiláctico que puede poner en riesgo la vida de la persona.

El tratamiento básicamente es la dieta de la exclusión total del trigo, pero dado que forma parte de una gran cantidad de alimentos de la dieta, tanto frescos como procesados, se requiere de un ajuste dietético estricto para evitar una malnutrición.

Sensibilidad al gluten

Se caracteriza por síntomas intestinales parecidos al cuadro clínico de la enfermedad celíaca, pero también presenta unos no digestivos como dolor de cabeza, erupción cutánea o confusión mental. No se conoce con exactitud las sustancias responsables de esta reacción. Podría ser el gluten así como una sustancia que esté contenida en el trigo.

No hay una reacción inmunológica clara y el diagnóstico requiere descartar la enfermedad celíaca, la alergia al trigo y otros desórdenes que pudieran estar asociados a su sintomatología.

Hidratos de carbono
Detalle de varios productos sin gluten. EFE/Inés Morencia

El tratamiento pasa por la supresión temporal del gluten hasta la reducción de la inflamación intestinal, la reducción de ingesta de medicamentos así como la ingesta de hidratos de carbono fermentables a través del seguimiento de una dieta que llamamos Fodmap.

Es importante destacar que el seguimiento de una dieta sin gluten en personas que no tienen ningún diagnóstico relacionado no ofrece ninguna ventaja para la salud. Más bien al contrario.

Los cambios requeridos en la dieta pueden poner en riesgo la cobertura de la energía y por lo tanto aumentar el riesgo de malnutrición. Es importante siempre ponerse en manos de un profesional de la salud.

Enfermedad celíaca o hipersensibilidad alérgica al gluten

El 1 % de la población mundial padece esta enfermedad, aunque la mayoría aún no lo sabe. La celiaquía es una alteración autoinmune, y se dan en individuos genéticamente predispuestos a padecerla. Les causa una atrofia de las vellosidades del intestino delgado, por lo tanto los nutrientes se absorben peor con síntomas de alto alcance.

El gluten está presente en el trigo, la cebada, el centeno, en la avena, en la espelta… Normalmente el diagnóstico de la celiaquía lo hace el especialista de digestivo. Implica análisis de sangre, a veces biopsia del intestino.

Los principales síntomas son digestivos, pero también puede haber síntomas como cansancio, irritabilidad, anemia, retraso del crecimiento, o incluso infertilidad. El único tratamiento es el seguimiento estricto de una dieta libre de gluten durante toda la vida.

Diabetes

Es una enfermedad en la que los niveles de glucosa en sangre pueden estar muy altos debido a que la insulina no se produce debidamente o no funciona bien para que la glucosa entre en las células y sea utilizada como fuente de energía. Esta falta de insulina hace que la glucosa se quede en sangre. En la alimentación toma mucha importancia el tipo, cantidad y reparto de los hidratos de carbono en la dieta diaria.

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