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herpes genital, un polizón vírico en tu cama para toda la vida

“El virus del herpes tipo 2 se transmite por vía genital, anal y oral, puesto que tiene predilección por las mucosas; y es muy común en nuestras sociedades, tanto que se queda de por vida en nuestro organismo; una verdadera amenaza, también, para las mujeres embarazadas”, subraya la doctora, médica y cirujana, Carmen González Enguita, jefa del Servicio de Urología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid

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El herpes es una infección producida por dos tipos de virus: herpes simple tipo 1 (VHS-1), que genera herpes labial, y herpes simple tipo 2 (VHS-2), que causa herpes genital, infección de transmisión sexual (ITS).

El tipo VHS-1 suele transmitirse por el contacto boca a boca a través de las calenturas o pupas labiales. El VHS-2 se contagia por medio del contacto genital en las relaciones sexuales. El sexo oral, además, puede desembocar en que el VHS-1 termine siendo un herpes genital.

Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 3.700 millones de personas menores de 50 años padecen herpes simple VHS-1, un 67% de la población; mientras que el VHS-2 mantiene su infección en el 13% de la población, cerca de 491 millones de personas entre 15 y 49 años de edad. En países como EE.UU. de Norteamérica una de cada seis personas sufre herpes genital.

La prevalencia estimada de la infección por VHS-2 en 2016 era más elevada en África (44% en mujeres y 25% en hombres), seguida de las Américas (24% en mujeres y 12% en hombres). También se ha demostrado que la prevalencia aumenta con la edad, pese a que el mayor número de infecciones ocurre en adolescentes.

Pese a estas cifras, ambos tipos de herpes, labial y genital, se mantienen asintomáticos en la mayoría de los casos. Cuando aparecen los síntomas, vesículas y úlceras, los virus son especialmente contagiosos.

zona genital externa con un brote de herpes genital
Detalle de una de las fotografías cedidas por la Dra. María del Carmen Fariñas Sabaris, dermatóloga del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.

Herpes genital, un virus que nos acompaña toda la vida

El periodo de incubación del herpes genital varía entre 4 y 7 días y suele evolucionar por brotes. El primer brote acostumbra a pasar desapercibido o no identificarse correctamente. Con la repetición de brotes, el paciente termina por evidenciar con sorpresa y preocupación lo que se hallaba oculto tanto a la mirada como al tacto.

En el herpes genital se pueden identificar diferentes fases de la enfermedad infecciosa: síntomas prodrómicos antes de la aparición de las lesiones cutáneas, como malestar general, fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares o lumbo-sacros, sensación de quemazón o cosquilleo en el pene y en la zona vulvar y vaginal.

“Aparecerán, también, zonas enrojecidas y vesículas en cualquier zona de los genitales, con preferencia en pene, escroto y ano en el hombre y vagina, genitales externos y cuello uterino en la mujer”, explica la doctora González Enguita.

“Las ampollitas blancas -vesículas- evolucionan rompiéndose y dejando pequeñas úlceras en la zona afectada que se curarán en el curso de una o dos semanas. Una pequeña cicatriz blanquecina puede permanecer durante dos o tres meses”, añade.

Ese herpes, ya aplacado, se puede reactivar en situaciones en las que el sistema inmunitario esté deprimido:

“Por un estrés agudo, ya sea familiar, laboral o social; por exposición a la radiación solar prolongada en playa o montaña; por cambios hormonales, máxime durante la menstruación; por relaciones sexuales intensas o muy apasionadas, sobre todo en los encuentros con una nueva pareja”, relaciona.

“También, episodios de fiebre, gripe, catarro, gastroenteritis y, en general, cualquier cuadro que provoque una caída de las defensas. Además, por enfermedades que cursan con inmunosupresión como la infección por VIH“, completa

Pene con una gran infección de herpes genitalDiagnóstico del herpes genital, un confundidor 

“Al herpes genital se le conoce como el gran simulador -dice-. Con frecuencia se confunde con otros procesos infecciosos que pueden producir úlceras en el pene o en la zona vulvar”.

En la mayoría de las ocasiones el diagnóstico es clínico. Se tendrán en cuenta el historial médico del paciente y la periodicidad de los brotes, su duración e intensidad, así como los detalles de las posibles causas.

Se explorarán las lesiones y se podrán hacer analíticas de detección de anticuerpos IgG e IgM del herpes en sangre. “Es una prueba poco útil y con frecuencia no aclara nada, sobre todo en pacientes que además tienen herpes labial”, aclara.

También se puede hacer una PCR (famosa por la pandemia de la COVID-19), pero es una prueba cara y poco utilizada, ya que se utiliza cuando hay dudas en el diagnóstico.

La biopsia solo se emplea como diagnóstico diferencial de lesiones premalignas como la eritroplasia de Queyrat (cáncer de piel en el pene).

En cualquiera de los casos, una rápida y efectiva respuesta a los antivirales suele confirmar el diagnóstico de herpes genital.

Si la infección ocurriera durante la gestación, es poco frecuente que la madre contagie al feto a través de la placenta. Lo habitual es a través del canal del parto. Sería una infección grave para el bebé y muchas veces mortal.

“Es muy importante la detección precoz en caso de embarazo. El diagnostico se realiza o bien por el aspecto de las lesiones herpéticas en la región genital o bien por la búsqueda de anticuerpos en sangre. Es fundamental analizar tanto posibles episodios previos de herpes como lesiones en la pareja”, destaca.

¿Cómo se trata el herpes genital?

“No existe un tratamiento que cure la enfermedad de forma definitiva. Los medicamentos antivirales (Aciclovir) muestran eficacia para reducir el riesgo de transmisión, contener los brotes y que sean menos asintomáticos y duren un menor tiempo. De momento, no existen vacunas”, expone la uróloga.

En cuanto a las mujeres gestantes, cabe iniciar tratamientos antivirales que no afecten al desarrollo fetal.

“Si el virus está presente en la madre, con lesiones activas, con un alto riesgo de infección (40%-50%), será la cesárea vía indicada para evitar el contagio durante el parto”, apunta.

La doctora Carmen González Enguita busca respuestas en su ordenador portátil appleEl consejo de la doctora Carmen González Enguita

“Evite siempre tener relaciones sexuales de riesgo sin protección con método de barrera -preservativo-, ya que, aunque no sea eficaz al 100% porque solo se protege la zona cubierta, impide la transmisión de otras ITS, además de esquivar embarazos no deseados”, señala.

“Recuerde que el herpes genital, como sucede con el herpes labial, pasará desapercibido muchas veces y posiblemente no tendrá síntomas si se contagia”, recalca.

“No tenga relaciones sexuales durante un brote de herpes y valore la relación sexual con diferentes parejas, más aún si son ocasionales o después de una noche de diversión. El riesgo de contraer un herpes u otra infección de transmisión sexual aumenta considerablemente con la suma de parejas sexuales desconocidas”, continúa.

Y sean adherentes a los tratamientos indicados por su especialista o médico de cabecera. Tomen el antiviral prescrito ante la primera sensación o síntoma de herpes, así evitaremos los brotes y estos serán asintomáticos. El medicamento se debe tomar al completo, según la indicación, y no se puede suspender antes de tiempo, una decisión que conducirá, sin duda, a un rebrote inmediato”, concluye.

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