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Hepatitis C: el gran reto son los pacientes ocultos

La hepatitis C es, junto con el alcohol, la primera causa de cirrosis y carcinoma hepatocelular. La aprobación en 2015 de un Plan Nacional para financiar los nuevos fármacos desde el Sistema Nacional de Salud supuso un antes y un después para los afectados, pero todavía quedan retos por alcanzar. EFEsalud habla con un médico y un paciente para analizar el panorama actual de esta enfermedad

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Hepatitis C: el gran reto son los pacientes ocultos
Una joven se somete a una extracción de sangre en una prueba de control de la Hepatitis C. EFE/ Laura Millan Lombraña

La hepatitis C es una enfermedad del hígado causada por un virus que lleva este mismo nombre, conocido por las siglas VHC. En la mayoría de los casos esta infección se cronifica, el hígado se inflama y puede producirse fibrosis, que es una acumulación de tejido cicatrizal como resultado de la inflamación del hígado y la muerte de las células.

La continuación de esta fibrosis hepática es la cirrosis, que produce un mayor endurecimiento del hígado. En los casos más graves también existe riesgo de que aparezca un carcinoma de hígado.

En el mundo hay entre 130 y 150 millones de personas con infección crónica por este virus y en torno a 700.000 personas mueren cada año por enfermedades hepáticas relacionadas con la hepatitis C, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En España, según un informe realizado conjuntamente por la Asociación Española para el Estudio del Hígado y tres sociedades de Medicina de Familia, se estima que desde 2012 se han producido 4.789 muertes anuales, es decir, 13 fallecidos por día, lo que sitúa al VHC como la primera causa de mortalidad infecciosa.

Las tres vías principales de contagio están vinculadas a la sangre:

  • Antes de que se descubriera el virus de la hepatitis C, una vía importante de transmisión eran las transfusiones de sangre de donantes infectados por el virus.
  • El segundo grupo de riesgo lo forman los usuarios de drogas de uso parenteral al compartir jeringuillas o material auxiliar para las inyecciones.
  • La tercera vía es la sexual mediante prácticas de riesgo sin preservativo o con rotura del mismo, con especial atención a los hombres que tienen sexo con hombres.

El diagnóstico de la hepatitis C, un duro golpe

Aunque la mayoría de los pacientes que tienen infección crónica sin enfermedad hepática avanzada no tienen síntomas, lo cierto es que no siempre es así.

“A veces la infección aguda puede cursar con síntomas, pero no es frecuente. La infección crónica puede producir astenia (sensación de cansancio) en algunos pacientes aunque no haya todavía lesión hepática, y a veces puede tener algunas manifestaciones extrahepáticas”, explica Agustín Albillos, experto de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), quien ha pasado por los micrófonos de “El Bisturí”.

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EFE

El diagnóstico se da cuando en un análisis de sangre rutinario el médico objetiva los niveles de transaminasas (enzimas hepáticas), y si hay un aumento es preciso hacer las pruebas de laboratorio pertinentes para descartar que se trate de una hepatitis crónica por VHP.

“Ahora hay tratamientos muy eficaces y seguros para combatir esta infección, estamos llegando a otra situación en la cual buscamos activamente la infección en los grupos de riesgo aunque no tengan transaminasas altas”, señala Albillos, jefe del Servicio de Gastroenterología y Hepatología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.

“El gran reto es encontrar a los pacientes ocultos porque el afectado no sabe que tiene hepatitis C, no conoce la enfermedad y eso hace que puedan transmitir la infección por ignorancia”, expone Jesús Fargas Prieto, afectado y presidente de la Asociación Nacional para la Defensa y Ayuda de afectados por Hepatitis C (ANDAAHC).

Fargas recuerda cómo fue el momento en el que recibió el diagnóstico en el año 1996: “Tras una explicación previa del hepatógo, te das cuenta de la gravedad de la enfermedad, que es contagiosa, asintomática y con una vida muy larga: la fase aguda, la crónica y luego la cirrosis”, afirma en “El Bisturí”.

A partir de ese momento, sostiene, “el impacto es duro, no solamente como paciente, sino en el entorno familiar, social y laboral, y sientes una especie de estigmatización sobre ello”.

En este sentido, las asociaciones de pacientes ejercen un papel muy importante al acompañar a otras personas y visibilizar y poner la enfermedad en la agenda política y social.

“La sociedad entiende que es una enfermedad grave y la percibe así”, valora Jesús Fargas.

Plan Estratégico nacional : financiación de los nuevos fármacos

El Plan Estratégico para el abordaje de la Hepatitis C en el Sistema Nacional de Salud se puso en marcha en abril de 2015 para financiar los nuevos fármacos contra esta enfermedad y facilitar el  acceso a ellos a todos los pacientes que tengan prescripción médica.

Anteriormente, los tratamientos estaban basados en interferón, una proteína producida por el propio sistema inmunitario para luchar contra agentes patógenos, como los virus o las células cancerígenas.

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Afectados por la hepatitis C concentrados frente al Tribunal Supremo el 13 de febrero de 2015 para pedir que los nuevos tratamientos contra esta enfermedad se suministren a “todos” los enfermos. EFE/Paco Campos

Estos medicamentos debían administrarse durante largos periodos de tiempo, a veces uno o dos años, tenían muchos efectos adversos y eran poco eficaces.

En la actualidad se emplean antivirales de acción directa o terapias libres de interferón que combinan varios agentes.

“En los mejores tiempos de los tratamientos con interferón podríamos lograr una curación de un 50% de los individuos, ahora tratamos la infección con unos medicamentos tan eficaces que logran curar a un 95% de los pacientes. Además, se administran durante un periodo medio de 12 semanas, a veces el medicamento solo tiene un comprimido y prácticamente carece de efectos adversos”, afirma Agustín Albillos.

En cuanto a la enfermedad hepática, las lesiones en el hígado permanecen a pesar de que la infección se haya eliminado, de ahí la importancia del tratamiento precoz.

Tal y como indica el doctor Albillos, el precio de los nuevos fármacos es tan elevado que dificulta su utilización masiva dentro del Sistema Nacional de Salud.

“Cuando el gobierno planifica este Plan Estratégico estima qué población hay que tratar, negocia con las compañías farmacéuticas una bajada de precio y de este modo se pueden utilizar masivamente los fármacos antivirales para eliminar la infección. Se establece un sistema para priorizar a los pacientes y tratar primero a aquellos que, además de infección crónica por VHP, tienen una enfermedad hepática avanzada, y esto nos ha colocado por delante de muchos países de nuestro entorno en el tratamiento de la hepatitis C”, valora este médico.

Para el presidente de ANDAAHC, la máxima que tienen todos los pacientes es la curación y existe un arsenal terapéutico que elimina la viremia y, por lo tanto, ya estamos en la fase de curar a todos los diagnosticados de la hepatitis C.

A su juicio, los recortes del Gobierno en sanidad sin duda han influido negativamente, pero aprecia este Plan Estratégico, ya que supone un punto de inflexión en el abordaje de la enfermedad.

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