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Helados: ideales para el verano, pero sin excesos

El verano y las altas temperaturas invitan al paladar a disfrutar de un dulce y refrescante capricho. Los helados sacian, hidratan, son nutritivos, pero no es aconsejable excederse en su consumo. Dos expertas nos ofrecen datos e información sobre este producto, tan conectado con el alivio del calor

Helados: ideales para el verano, pero sin excesos
Fotografía de Andrea Torrecillas

Desde los más tradicionales como los de chocolate o nata, a los más sofisticados como de pistachos y chicle, los helados son perfectos para combatir el calor y favorecer la hidratación y el proceso digestivo.

Blanca Lozano, dietista y nutricionista de Frigo (Unilever) Vanessa León, nutricionista de la Asociación de Dietistas-Nutricionistas de Madrid, explican a EFEsalud las propiedades nutritivas de estos dulces veraniegos.

Los helados surgieron como un intento más del hombre por conservar los alimentos. Chinos y árabes se disputan haber “inventado” el helado, los primeros en forma de bebidas enfriadas con nieve, y los árabes congelando zumos de frutas rodeando la vasija de hielo triturado, explica Vanessa León.

Valor nutricional de los helados

Están compuestos de leche, nata, azúcar, grasas vegetales, grasas animales, frutos secos, galletas… aunque desde el punto de vista nutricional podríamos clasificarlos en:

  • Helados de base de leche o de yogurt: se caracterizan por ser su ingrediente la materia láctea y son fuente de proteínas.

Aproximadamente contienen entre 200-250 Kcal, “no exceden en ningún caso las 300 Kcal”, explica Lozano. Llevan grasas animales y grasas vegetales que le aportan la cremosidad propia de este dulce.

Los que están especialmente indicados para niños, tienen todos menos de 110 Kcal e incluso pueden llegar a tener 30 Kcal. Se caracterizan por su aporte de calcio, aunque “no se recomienda su consumo todos los días; si se introduce puntualmente acompañado de una pieza de fruta, sería una merienda completa”, apunta.

Imagen de un helado de vainilla
Fotografía facilitada por Patricia Muñoz
  • Helados de base de agua: como son los polos, sorbetes y granizados, caracterizados por ser el agua su componente básico.

Los helados de base acuosa, más conocidos como “polos”, apenas contienen micronutrientes. Son una rica fuente de hidratación y adecuados para aquellos que padezcan intolerancia a la lactosa.

“Gracias a la tecnología alimentaria esta siendo posible mejorar las recetas añadiendo más leche y fruta y disminuyendo el aporte de grasas y azúcares. Sin embargo, en las heladerías artesanales al prescindir de esta tecnología tienen que calcular a ojo la cantidad de grasas y azúcares para darle la cremosidad propia de estos dulces”, afirma Blanca Lozano.

  • Helados mantecados: según explica Vanessa León, estos tienen mayor aporte calórico porque llevan huevo en su elaboración. Aunque tengan más calorías ofrecen un aporte mayor de proteínas que el resto, también tienen vitaminas hiposolubles que van disueltas en agua como por ejemplo la vitamina A o la vitamina E.

Beneficios de los helados y los polos

-Son una alternativa ocasional para el postre o la merienda de los niños que no les gusta la leche y es un aliado para el crecimiento, según las especialistas.

-Contribuyen a una buena hidratación siendo aptos para todo tipo de consumidores independientemente de la edad y el tipo de dieta. “Especialmente los polos están indicados para las personas mayores con problemas de osteoporosis”, asevera Vanessa León.

-El valor nutricional depende de los componentes del mismo. Aunque según la especialista el helado perfecto “sería aquel que estuviera elaborado de leche y fruta“, señala Blanca Lozano.

-Suponen un aporte de proteínas, azúcares, grasas, vitaminas y sales minerales, explican.

-El tiempo que empleamos en comernos un helado convierte a este dulce en un producto saciante. “La saciedad es la sensación de sentirnos llenos pero que tarda aproximadamente 20 minutos en llegar”, apunta León.

Las especialistas recomiendan un consumo ocasional. Lo ideal es tomar uno o dos a la semana.

Helados aptos para restricciones dietéticas

Según Vanessa León existen helados de todo tipo adaptados a las necesidades dietéticas de cada persona:

  • Imagen de una joven comiéndose un helado en Roma
    Fotografía facilitada por Paloma Olivares

    Helados aptos para diabéticos: sustituyen el azúcar por edulcorantes.

  • Helados bajos en calorías: su base es agua, aunque aunque también los hay elaborados de leche desnatada, edulcorantes y fructosa.
  • Helados para aquellos que son intolerantes a la lactosa: la leche animal se sustituye por leche de soja.
  • Helados para celíacosen principio no tienen porque llevar gluten aunque en algunos casos, se utilizan almidones modificados que podrían ser de trigo, por ello es recomendable ojear la etiqueta del producto.

Precaución con el consumo excesivo

El consumo excesivo puede acarrear problemas en la salud ya que “los helados también están compuesto por grasas saturadas y colesterol, apunta Vanessa León.

Además, otro riesgo es que “están compuestos por azúcar simple que se metaboliza muy rápidamente con lo cual, libera de forma inmediata insulina para meter esa glucosa dentro de las células por lo que a la larga puede generar problemas de obesidad o problemas cardiovasculares”, añade.

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