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Gerente del Complejo Hospitalario de Navarra: Sin las vacunas la quinta ola hubiera sido brutal

El gerente del Complejo Hospitalario de Navarra, Alfredo Martínez Larrea, afirma que sin las vacunas contra la covid, el impacto de la quinta ola del coronavirus hubiera sido brutal

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Imagen de la entrada del Complejo Hospitalario de Navarra/Foto cedida

Alfredo Martínez ha hecho estas declaraciones al programa de radio “El Bisturí” que, a lo largo de 2021, de la mano de su coordinadora y conductora, Henar Fernández, recorre los hospitales de las provincias españolas para conocer como han vivido y viven la pandemia, y entrevistar a sus responsables sanitarios.

¿Cómo comenzó la pandemia en Navarra?

En enero de 2020 empezamos a tener noticias de la situación en China. Lo veíamos con incredulidad y mucha distancia, pero a partir de febrero, con el primer caso y ya de manera muy rápida, se convirtió en una auténtica pesadilla, que hoy todavía no hemos acabado de integrar y resolver.

Los modelos matemáticos de predicción indicaban que llegaba una ola que nos iba a desbordar totalmente, y nos preparamos en equipamiento de material, desde mascarillas a equipos de ventilación mecánica; también preparamos a los profesionales, para reorganizar los equipos y espacios del hospital.

Y fue importante la constitución de una red integrada de atención hospitalaria con todos los hospitales generales funcionado en la comunidad.

¿Cómo se abordó el tratamiento de las patologías no covid?

Blindamos determinados espacios para garantizar la atención a pacientes especialmente vulnerables, pacientes con cirugías urgentes como oncología, con circuitos seguros y profesionales dedicados a esta atención para mantener la mayor calidad posible.

Han creado un registro para pacientes con covid persistente.

Sabemos que después de las olas agudas, va a quedar un colectivo de  pacientes con secuelas por la covid, secuelas cuya intensidad y duración desconocemos.

Van a necesitar una atención adecuada y proporcional a la intensidad de las secuelas. El objetivo del estudio y del registro es identificar estos pacientes y clasificar las características de sus secuelas para diseñar la atención más adecuada en función de sus necesidades.

¿Qué hemos aprendido de la pandemia?, ¿qué conclusiones podemos sacar?

Teníamos un sistema sanitario muy potente, pero muy rígido y anclado en organizaciones propias del siglo pasado.

Hemos aprendido que el sistema sanitario del siglo XXI tiene que ser mucho más flexible, con capacidad de adaptación rápida a las necesidades y demandas tanto de la población como de las enfermedades; se tiene que basar en equipos multidisciplinares, con modelos colaborativos, y en  equipos multiestamentales, donde participen médicos, enfermería, dietistas, psicólogos, fisioterapeutas, para ofrecer una atención integral.

También hemos aprendido que cada centro o nivel asistencial por sí solo no puede responder a las necesidades globales de la población; tenemos que trabajar en alianzas entre los hospitales y de estos con la atención primaria.

Otras enseñanza es que los límites entre lo público y lo privado se han tenido que difuminar para conseguir el único objetivo, que es atender las necesidades de los pacientes.

Y otro aspecto es que el modelo de gestión económica y de profesionales con el que trabajábamos no era el adecuado paras dar una respuestas y hemos tenido que utilizar normativa de emergencia para responder, una normativa que ha dado mejores respuestas que la que había antes.

Siendo conscientes de que todavía nos queda batalla por librar contra la covid, y cuando la covid termine, tendremos que seguir atendiendo una necesidad muy grande de patologías no covid, y todo este cambio de modelo asistencial, de gestión económica y de profesionales tendría que mantenerse de forma reglada y continuada.

¿Qué ha supuesto la vacunación?

Gracias a las vacunas, la sociedad no ha sido consciente de la magnitud de esta quinta ola.

El número de contagios en rapidez de propagación y amenaza para la salud ha sido tan brutal como fue la primera. El único factor que ha evitado que nos encontráramos como en los meses de marzo y abril de 2020 ha sido la vacunación.

Cualquier interpretación que intente retorcer los datos para cuestionar la eficacia de la vacuna por el número de ingresos y hospitalizaciones de la quinta ola, es no ser consciente de que, sin la vacuna, los hospitales se hubieran visto totalmente desbordados de nuevo con planes de contingencia como los de la primera ola.

 

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Una enfermera de la UCI del Complejo Hospitalario de Navarra atiende a un paciente. EFE/ Jesús Diges
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