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Fútbol, mucha pasión con un poco de racionalidad

¿Es sólo fútbol? Eso es lo que la razón nos dice. No es tan fácil. Cuatro equipos se juegan el descenso. Miles de aficionados deberán cuidar su bienestar. Todos ellos, junto al periodista de EFEsalud que les escribe, aficionado del Deportivo de la Coruña, tendremos que buscar el equilibrio entre expectativas y resultados para controlar los nervios

Fútbol, mucha pasión con un poco de racionalidad
Composición con la imagen de las cuatro aficiones que se juegan el descenso de categoría en Liga BBVA. EFE

Ahora, cuando todavía no se sabe el desenlace es más fácil sentarse, pensar en los resultados posibles, y estar preparado para todos ellos.

Un ejercicio que tendrán que hacer los aficionados de cuatro equipos de fútbol: Granada, Eibar, Almería y Deportivo de la Coruña. Un cuarteto de aficiones, cuatro ciudades muy distintas pero unidas por un mismo sentimiento.

 “El tipo puede cambiar de casa, de novia, de religión…pero hay una cosa que no puede cambiar…no puede cambiar de pasión”, recoge la película El secreto de sus ojos en uno de sus diálogos.

No se puede elegir “no voy a sentir”. Sí se puede graduar el rango de esa sensación si antes se piensa en lo que puede ocurrir, y cómo actuar. Hay dos finales posibles: quedarse en primera división o descender a segunda. No hay más.

La pregunta ahora es ¿cómo me sentiré si mi equipo desciende de categoría? ¿Y si el año que viene sigo en Primera?

Pensar en positivo

Pocos equipos han nacido en la élite del fútbol. Todos los que se enfrentan a esta situación ya la han vivido antes y, sin embargo, ahora están en primera división. Pensar en positivo es apoyarse en la experiencia para saber que descender no es el final.

Si el peor desenlace ocurre, el abatimiento y quizás la rabia aparecerán. Pero la experiencia nos dice que son los protagonistas sólo de la primera fase tras la derrota. Después llega la reflexión y un nuevo objetivo: volver a primera división.

El centrocampista sueco del Deportivo de La Coruña, Christian Wilhelmsson marca un gol en el estadio Municipal Riazor de La Coruña. Efesalud.com
EFE/Cabalar

“Todo dolor es severo o leve. Si es leve, se soporta con facilidad. Si es severo, será sin duda breve”, afirmaba  Marco Tulio Cicerón.

Los momentos de antes los domina la incertidumbre. El periodo de después la pena o la alegría. Ambas pasajeras. Por tanto, el tiempo en el que la salud del aficionado debe estar por encima del deporte es el momento mismo del partido.

Noventa minutos para…

Toda la preparación emocional tiene su recompensa antes y después del encuentro. Sin embargo, durante el partido, se podría decir aquello de “es más fácil decirlo que hacerlo”. Por tanto, es a lo largo del mismo cuando quizás allá que recordar que, al menos por oírlo de nosotros mismos, el fútbol es un deporte que no va a cambiar nuestras vidas.

El lunes por la mañana habrá que levantarse. Ir a trabajar. Aguantar algunas bromas y realizar las tareas del día.

El delantero Iván Sánchez "Riki" celebra con sus compañeros un gol marcado en el estadio de Riazor. Efesalud.com
EFE/Cabalar

Tanta racionalidad en momentos de tensión es difícil, pero de ello depende nuestra salud. La experiencia y el pensar detenidamente deben de servir para vivir el fútbol con pasión y no con dolor.

Si ello no es posible, quizás se pueda fragmentar el tiempo para no terminar exhaustos. Ver el partido con amigos o en un ambiente relajado puede desviar la atención durante un par de segundos: una frase de apoyo del que está al lado o pedir al camarero otra tapa. Un simple gesto que puede convertir 45 minutos de tensión en tres periodos de 15 minutos con nervios.

Quedan pocos días. Muchas frases de ánimo y dos resultados posibles. El fútbol es un deporte muy bonito para todos aquellos que lo sentimos. Suena el pitido del árbitro… ¡Vive el partido con salud!

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