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Fuster: “Habría que cambiar el sistema de educación de los médicos jóvenes”

El cardiólogo Valentín Fuster considera que habría que cambiar “todo el sistema de educación de los médicos jóvenes”, porque aunque sean “importantes” los ordenadores y los sistemas automatizados “no pueden sustituir al elemento humano de interacción entre médico y paciente”.

Fuster: “Habría que cambiar el sistema de educación de los médicos jóvenes”
El cardiólogo Valentín Fuster, director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), en la entrevista con EFE en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander. EFE/Esteban Cobo

Valentín Fuster (Barcelona, 1943), director general del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), en una entrevista con Efe, ha considerado que en la actualidad vivimos en una “sociedad tecnificada” en la que, “desgraciadamente”, la relación entre médico y paciente se ha transformado en una “relación entre máquinas y máquinas”.

“Habría que ir hacia la medicina anterior, la medicina de familia”, opina este investigador clínico basándose en que, en las enfermedades cardiovasculares, “la mitad de lo que relatan los pacientes es emocional”, por lo que subraya la necesidad de que los cardiólogos “presten atención” a sus pacientes hablando con ellos.

Promover la salud, prevenir la enfermedad

Fuster, Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica, explica que en la investigación sobre las enfermedades cardiovasculares se ha producido un “cambio radical”, al pasar de una investigación dirigida a conocer cómo se produce la enfermedad y qué terapias aplicar, a otra que “entra a conocer qué mecanismos tiene el organismo para mantener la salud y cómo mantenerla”.

Y ha subrayado que este giro tiene “implicaciones importantes”, la primera de ellas de tipo económico, porque “promover la salud es mucho más económico que tratar la enfermedad”. La otra “connotación” valorada por Fuster es que la “calidad de vida que todos queremos tener, se tiene con salud, no con enfermedad”.

Fuster prefiere hablar de “promover” la salud a “prevenir” la enfermedad, porque, según explica, este último término “tiene una connotación negativa”, mientras que el primero habla de “algo bueno”. “Promover y prevenir no son incompatibles, pero el mensaje es distinto”, sostiene.

Hábitos saludables

En la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, de la que es doctor Honoris Causa y en la que esta semana ha impartido un curso sobre la transferencia de los resultados de la investigación básica para que lleguen al paciente, Fuster ha opinado que el “mensaje” de que son necesarios hábitos saludables para tratar de evitar las enfermedades cardiovasculares sí cala en la sociedad, pero “principalmente en los niños y en la gente joven”.

“Los adultos tenemos grandes problemas para cambiar la forma de vida y no escuchamos lo suficiente”, ha señalado Fuster, haciendo hincapié en que son los niños los que “escuchan y son capaces de cambiar sus hábitos e incluso los de sus padres”.

Fuster habla de seis factores de riesgo en las enfermedades cardiovasculares, la obesidad, la presión arterial alta, el colesterol, la diabetes, la falta de ejercicio físico y el tabaquismo.

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EFE/Alejandro Ernesto

“Está todo muy relacionado y hay que ayudar al individuo, porque tiene que cambiar todo”, explica Fuster, subrayando que está en manos del propio paciente la decisión de modificar sus hábitos y “es él quien decide”.

Para Fuster las enfermedades cardiovasculares son una “enfermedad de la conducta”, de ahí que insista en que la “ventana de la oportunidad” está en los niños de entre 3 y 6 años, pues es en esa franja de edad cuando se forma la conducta.

Por otra parte, Fuster ha reconocido que la crisis económica ha hecho daño a los profesionales y a los pacientes. “Crisis ha habido siempre, lo importante es la actitud”, considera el cardiólogo, para quien es preciso “no ensimismarnos” y esforzarse para salir adelante.

“Creo que hay más pacientes ahora que vienen más angustiados”, aprecia Fuster y añade que, al haber “más ansiedad”, es preciso animar a los pacientes hacia el optimismo, ya que es “más sano” que el pesimismo, porque mientras el primero es una “rueda que va para arriba”, el segundo es una “rueda que va para abajo”.

Fuster considera que lo “fundamental” es tener la sensación de que “vas a vencer”. Y añade que también en lo físico es mejor ser optimista porque “así es más fácil que hagas ejercicio”, mientras que “si eres pesimista es posible que te quedes en casa viendo la televisión”.

En cuanto a los recortes en investigación, cree que “la falta de inversión ha sido un problema y lo sigue siendo”, aunque tiene la esperanza de que la crisis pase y “se pueda tener la infraestructura económica que se necesita”. “Hay que luchar para sacar dinero de un sitio u otro”, acepta Fuster.

Finalmente, Fuster no cree que los recortes hayan llevado a que se pierda una generación, aunque hayan puesto las cosas difíciles a los jóvenes.

El director general del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) ha destacado que ve en este centro una “generación optimista, positiva, que va hacia delante y que compite”.

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