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foliculitis, “de granito a granote”

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El doctor Eduardo López Bran, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Clínico Universitario San Carlos y director de la Clínica Imema de Madrid, no explica la foliculitis, un problema “banal” a nivel dermatológico, pero “de enorme importancia estética para muchas personas”, puesto que se manifiesta con irritación y granos más o menos voluminosos en cualquier zona de la piel, excepto en los labios, ciertas partes genitales, la planta de los pies o la palma de las manos.

La foliculitis no es otra cosa que una inflamación cutánea originada por una infección de hongos o bacterias (normalmente esfilococos), microorganismos que atacan la parte superficial del folículo pilosebáceo o sus partes más profundas; y aparecen fundamentalmente en el cuero cabelludo, la cara, el torso y las ingles, zona más húmeda y sucia (genital y perianal).

El sistema anatómico del folículo piloso (tenemos alrededor de cinco millones) se inserta en los tres niveles de la piel, epidermis, dermis y tejido subcutáneo o hipodermis. Cada uno de ellos se compone de tallo y raíz, con su bulbo, matriz y papila. Las glándulas sebáceas, cinco o seis por cabello, se encargan de segregar el sebo, lubricador y protector antimicrobiano.

Granos, granitos y granotes, siempre molestando

El primer síntoma de una foliculitis consistirá en el enrojecimiento alrededor del orificio folicular. Si se permite que la rojez evolucione, sin aplicar un tratamiento adecuado, puede dar lugar a la aparición de granos de pus que llegarán a envolver, incluso, la parte externa del folículo piloso.

“La foliculitis superficial, granitos con cierto contenido purulento -pus- y dolor muy leve, se resolverá en la mayoría de los casos de forma espontánea en poco tiempo y sin dejar cicatriz alguna. La foliculitis profunda generará un cúmulo mucho mayor de pus en el interior del grano, que molestará y dolerá, a su vez, durante más tiempo, lo cual puede ocasionar heridas y cicatrices“, señala el doctor López Bran.

Las personas que padecen alguna enfermedad sistémica, alteraciones endocrino metabólicas, estrés o ansiedad tienen factores predisponentes que favorecen la aparición de algún tipo de foliculitis.

Los traumatismos por roces en la piel (una maratón o la práctica sexual desenfrenada), la maceración (mantener la piel en condiciones de humedad constante), los vendajes oclusivos, las cremas con corticoides, la depilación corporal (con maquinillas, cuchillas ceras, etc.) o el afeitado varonil también ocasionan foliculitis secundarias.

“Un gran número de casos devienen después de tratar de cortar o arrancar los pelos de la piel: el vello más curvo se infecta porque se clava en la zona de piel rasurada o depilada. En ocasiones se pueden formar quistes, abscesos voluminosos llenos de pus”, apunta el dermatólogo.

Cuanto más rizado es un pelo y más gruesa es la piel, más posibilidades tenemos de padecer una foliculitis; por lo que es muy conveniente usar métodos poco agresivos y contemplar ciertas medidas de prevención: aplicar cremas exfoliantes para eliminar capas de piel seca, emplear antibióticos tópicos antes y después del rasurado o usar cuchillas siempre nuevas.

El doctor Eduardo López Bran
“Los dermatólogos y dermatólogas tenemos soluciones para la foliculitis, sencillas y efectivas en la mayoría de los casos -dice el doctor Eduardo López Bran-. Siempre padeceremos los efectos perversos de los granos, por lo que debemos actuar de forma precoz pidiendo una cita al especialista; analizaremos el origen del problema para tratarlo cuanto antes. A nadie le gustan las cicatrices, más o menos profundas, del pasado”. Fotografía de D. Talles
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