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El 73% del aumento de la esperanza de vida se debe a los nuevos tratamientos

Entre 2000 y 2009, los países desarrollados ganaron 1,74 años de esperanza de vida, de los que el 73% puede atribuirse a los nuevos tratamientos fruto de la innovación farmacéutica, según el informe “El valor del medicamento desde una perspectiva social”, elaborado por la Fundación Weber con el apoyo de Farmaindustria

El 73% del aumento de la esperanza de vida se debe a los nuevos tratamientos
De izquierda a derecha, el director general de Farmaindustria, Humberto Arnés, la directora general de Cartera Básica de Servicios del Sistema Nacional de Salud, Encarnación Cruz, y presidente de la Fundación Weber y autor del informe, Álvaro Hidalgo. /Imagen cedida

Otro estudio citado por Farmaindustria pone de relieve que en España, un incremento de 1 dólar en el gasto per cápita en medicamentos en un año se traduciría en una ganancia en la esperanza de vida a los 60 años de 1,28 días en hombres y 1,58 días en mujeres.

Los medicamentos innovadores han logrado mejoras relevantes en los niveles de salud de la población, permitiendo no solo alargar la esperanza de vida y la supervivencia, sino la calidad de vida.

El documento incluye casos concretos en los que los avances farmacológicos han supuesto considerables mejoras. Es el caso del VIH/sida, donde los antirretrovirales han logrado convertir esta enfermedad, antes aguda y fatal, en una patología crónica, evitándose 13 millones de muertes a nivel mundial entre 2010 y 2015.

En la actualidad, la esperanza de vida de los pacientes se asemeja a la de la población general, y los afectados cada vez disfrutan de una mejor calidad de vida.

En cuanto al cáncer, su mayor conocimiento y los avances en el tratamiento y el diagnóstico han logrado que esta enfermedad ya no sea, irremediablemente, una sentencia de muerte. Las tasas de supervivencia y curación comenzaron a mejorar en los años 90. Un 73% de la mejora de la supervivencia por cáncer es atribuible a nuevos tratamientos, una mejora que previsiblemente seguirá creciendo.

Otras patologías como la hepatitis C han vivido una revolución mayor: la curación de cerca del 100% de los casos en una enfermedad que, hasta hace poco, era crónica y estaba asociada a una elevada morbilidad y mortalidad.

En el área de las enfermedades raras también se han producido importantes avances. Aunque aún queda mucho camino por recorrer, en las últimas décadas la innovación farmacéutica ha logrado introducir en el mercado  opciones terapéuticas para dolencias graves que carecían de tratamiento específico, como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), la atrofia muscular espinal o la distrofia muscular de Duchenne.

Se estima que por cada nuevos medicamentos huérfano aprobado se han evitado 211 muertes anuales a corto plazo y casi 500 en el largo plazo.

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Imagen cedida

Contribuyendo a la sostenibilidad del sistema

En concreto, los estudios recogidos en el informe demuestran que la introducción de novedades terapéuticas y las mejoras en la adherencia a los tratamientos suponen un mejor estado de salud que tiene a su vez un impacto muy relevante en la reducción de costes sanitarios y no sanitarios.

En este sentido, el informe pone de relieve, a partir de estudios en Estados Unidos, que la introducción de nuevos medicamentos supone un ahorro neto de costes sanitarios de entre 2,4 y 8,3 veces el gasto far­macéutico incurrido, siendo este “efecto compensación” más pronunciado a largo que a corto plazo.

El caso de España

En España, el informe determina que el aumento del gasto farmacéutico en hospital producido entre 1999 y 2005 generó una reducción mayor en el resto de áreas de gasto del centro, lo que derivó en un ahorro neto de costes. Se estima que por cada 10% de incremento del gasto farmacéutico hospitalario per cápita en pacientes externos, el gasto farmacéutico del centro aumentó 2,5 euros per cápita, mientras que el resto de partidas de gasto se redujeron en 3,6 euros, generándose por tanto un ahorro neto de 1,1 euros per cápita en el gasto hos­pitalario total.

Los ahorros, patología a patología

En la depresión y la enfermedad cardiovascular, el consumo de fármacos innovadores puede llegar a ahorrar en hospitaliza­ciones entre 1,7 y 3,7 veces más, respectivamente, que la cantidad invertida en esos grupos de fármacos. En el caso del cáncer, otro estudio referido a Estados Unidos determinó que los tratamientos producidos entre 1989 y 2005 evitaron 1,55 millones de días de hospitalización en 2013, logrando una reducción de costes de 4.800 millones de dólares solo en aquel año.

Otro ejemplo paradigmático es el del VIH/Sida. La introducción de terapias antirretrovirales de alta eficacia (HAART) generó en España un ahorro sanitario neto de 19.000 dólares por paciente en el periodo 1996-2007, cifra que se eleva a casi 50.000 dólares por paciente si se tiene en cuenta el coste social asociado a las bajas laborales que se evitan con los nuevos fármacos.

La importancia de la adherencia

Los nuevos medicamentos también generan valor y ahorran costes a través de una mayor adherencia al tratamiento. El retorno de la inversión por paciente con adherencia mejorada es de 7,1 veces el gasto realizado en diabetes, de 5,1 en hipercolesterolemia y de 4 en el caso de la hipertensión.

La innovación farmacéutica también aporta valor a la sociedad a través de las pérdidas laborales que evita, al mejorar el estado de salud y la calidad de vida de los pacientes. Se estima que el stock de nue­vos medicamentos en Estados Unidos ha supuesto una ganancia media de productividad laboral anual de entre 2 y 8 veces su coste. En concreto, los medicamentos aprobados entre 1983 y 1996 habrían evitado una pérdida de pro­ductividad laboral de más de 43.000 millones de dólares anuales solo en Estados Unidos.

Las vacunas son consideradas una de las intervenciones de salud pública más coste-efectivas, con unos beneficios que normalmente superan con creces a sus costes. Por cada dólar invertido en vacunación infantil contra la difteria-tétanos-tosferina se ahorran a largo plazo 27 dólares, de los cuales 9 corresponden a costes sanitarios directos para el sistema.

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