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Especialistas en digestivo avalan la seguridad de los “protectores gástricos”

Los beneficios de los inhibidores de la bomba de protones (protectores gástricos), tanto a corto como medio plazo, superan los posibles riesgos o efectos secundarios, siempre que los prescriba un facultativo y la indicación clínica, la dosis y la duración del tratamiento sean adecuados

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Especialistas en digestivo avalan la seguridad de los “protectores gástricos”
EFE/MATIULLAH ACHAKZAI

Así se recoge en el documento “Posicionamiento sobre efectos adversos de los IBP”, realizado por la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) donde los especialistas en digestivo avalan la seguridad de los protectores gástricos en respuesta a las dudas y la alarma surgidas sobre esta clase de medicamentos, entre los que se incluyen nombres comerciales tan conocidos como omeprazol.

Se trata de uno de los grupos de fármacos más recetados y con mayores niveles de facturación en el Sistema Nacional de Salud, ha señalado esta sociedad científica en un comunicado.

Su consumo ha aumentado “de forma considerable” en los últimos años: de las 21,8 dosis diarias por cada mil habitantes en el año 2000 se pasó a 96,57 en 2008.

El doctor Antonio Ma. De Lacy, del Hospital Clínico de Barcelona, da explicaciones de la intervención quirúrgica pionera en España para tratar el denominado reflujo gastrointestinal, una serie de patologías derivadas del mal funcionamiento de la conexión entre el esófago y el estómago.
EFE/Albert Olivé

Entre el año 2000 y el 2008 la prescripción de estos medicamentos aumentó un 200 % y de 2004 a 2010 su consumo se incrementó un 227 %, aunque según la SEPD, el coste para las arcas públicas solo aumentó un 21,3 % gracias al impacto a los genéricos.

Desde 2010 y a raíz de algunos artículos publicados en revistas científicas que relacionaban estos fármacos con la demencia o el infarto, se ha generado “una importante alarma social” y se ha pasado de una situación “en que todo el mundo” tomaba IBP y de automedicación a una circunstancia inversa: pacientes correctamente tratados que quieren abandonar el tratamiento.

Los IBP se utilizan en enfermedades relacionadas con la secreción de ácido clorhídrico del estómago como úlcera, reflujo o infección por helicobacter pylori.

Sin embargo, se considera que entre el 54 y el 69 % de las prescripciones son inadecuadas, debido a su consideración como un simple “protector gástrico” sin prácticamente efectos adversos.

Desde la SEPD se subraya la necesidad de utilizarlos solo cuando estén indicados, por el tiempo necesario, la dosis mínima eficaz y con prescripción facultativa.

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