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ESMO 2019: Cómo medir los beneficios de un medicamento oncológico

La Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO, por sus siglas en inglés), ha presentado este viernes en la inauguración de su congreso anual que se celebra en Barcelona una herramienta para promover una información clara y basada en la evidencia sobre los beneficios reales que aporta cada medicamento contra el cáncer.

ESMO 2019: Cómo medir los beneficios de un medicamento oncológico
Congreso anual de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), que se celebra hasta el próximo 1 de octubre en la Fira Gran Vía de L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona). EFE/Marta Pérez

Más de 29.000 oncólogos de todo el mundo participan desde este viernes en este congreso ESMO 2019 donde se presentan los últimos descubrimientos en la lucha contra el cáncer que pueden cambiar los tratamientos y mejorar la atención a los pacientes.

El congreso, que se celebra hasta el 1 de octubre en la Fira Gran Vía de l’Hospitalet de Llobregat (Barcelona), reúne a expertos en cáncer de 138 países y es un foro donde se presentan 2.218 estudios sobre el cáncer, el número más alto de investigaciones desde que se celebra.

“Traduciendo la ciencia a una mejor atención de los pacientes de cáncer” ha sido el lema de la conferencia inaugural del congreso, que ha contado con la presencia del presidente de la ESMO, Josep Tabernerno, acompañado de los vicepresidentes científicos de la Sociedad Jean-Yves Blay y Anton Berns y la encargada de prensa de ESMO, Pilar Garrido.

ESMO 2019
Congreso anual de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), que se celebra hasta el próximo 1 de octubre en la Fira Gran Vía de L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona)

Tabernero ha presentado la ESMO-Magnitude of Clinical Benefit Scale (Escala de Magnitud de Beneficio Clínico), una herramienta desarrollada por la sociedad europea para promover una información clara y basada en la evidencia sobre los beneficios reales que aporta cada medicamento contra el cáncer.

Esta escala pretende “ayudar a los profesionales, a los defensores de los pacientes pero también a los sistemas nacionales de salud para entender y priorizar la eficiencia de los fármacos”.

La herramienta evalúa elementos como la calidad de vida, la toxicidad del medicamento, la supervivencia general o la supervivencia a largo plazo para crear una clasificación sobre la efectividad de cada fármaco.

En este sentido, dos estudios que se han presentado en este ESMO 2019 abordan esta cuestión y sus conclusiones señalan que a menudo estos tratamientos tienen escaso valor añadido con respecto a otros tratamientos más antiguos y baratos.

En uno de estos estudios, realizado en Francia, los autores observaron que casi la mitad de los nuevos fármacos aprobados entre 2004 y 2017 para el tratamiento de tumores sólidos ofrecían pocos beneficios añadidos en la Escala de Magnitud de Beneficio Clínico de ESMO y casi dos tercios puntuaban bajo en otra escala similar desarrollada por las autoridades reguladoras francesas.

De media, los nuevos compuestos tenían un coste 2.525 euros superior a sus equivalentes para el mismo tipo de cáncer.

En el segundo de los análisis, se realizó una comparativa similar entre los precios en Europa y los de EE.UU., con un perfil aún menos favorable en el caso de los precios estadounidenses.

Medicamentos de bajo costo

Otra de las labores de la ESMO es combatir la escasez de fármacos esenciales de bajo costo, que según Tabernero es “un problema real muy importante” que no solo afecta a la oncología sino a toda la medicina en general y que ha estado “escondido” durante mucho tiempo.

Algunos de los motivos de la escasez señalado son: retrasos en la producción de los fármacos, problemas con las materias primas, aumento de la demanda, problemas de fabricación o pérdida de sitios de fabricación.

Para combatirlo, el ESMO ha hecho varios llamamientos y propuestas a las instituciones europeas, los reguladores y el resto de partes interesadas para que tomen parte en el asunto y eviten este fenómeno, que según ha afirmado Tabernero, sucede en todos los países sea cual sea su PIB o su desarrollo.

En esta edición de ESMO 2019, la oncología española presenta un 10 % de los más de 2.200 estudios aceptados en el congreso.

“De nuevo podemos presumir de una significante representación en un foro europeo de esta magnitud, lo que hace de nuestro país un actor estratégico en el entorno europeo”, ha señalado la presidenta de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), Ruth Vera.

En total, se han aceptado para su presentación en el congreso 2.218 estudios, 93 de ellos considerados de alto impacto.

De todos ellos, 215 tienen como investigador principal o primer firmante un especialista español y 16 de estos son estudios de alto impacto.

Este 10 % de representación española supone doblar el 5 % logrado el año 2017, cuando el congreso se celebró en Madrid.

Radioterapia y cáncer de próstata

Dos estudios presentados en ESMO van a contribuir a perfilar mejor el papel de la radioterapia en cáncer de próstata.

El primero, el estudio RADICALS-RT (3), con casi 1.400 pacientes del Reino Unido, Dinamarca, Irlanda y Canadá, operados de cáncer de próstata y que eran aleatorizados a recibir radioterapia preventiva inmediatamente tras la cirugía o esperar a aplicarla únicamente en caso de una recaída de su tumor.

Tras un seguimiento medio de cinco años los resultados señalan que la supervivencia libre de progresión bioquímica era del 85% en el grupo que fue radiado tras la cirugía y un 88% en aquellos del grupo de observación siendo estas diferencias no estadísticamente significativas.

Esto significa que a partir de ahora el estándar de tratamiento podrá ser la observación tras la cirugía prostática, evitando a muchos pacientes algunos de los efectos secundarios de la radioterapia y haciendo un mejor uso de los recursos disponibles; y reservar esta modalidad de tratamiento en el caso de que se observe una recaída del tumor.

Estas conclusiones se han visto ratificadas por un segundo trabajo, el estudio ARTISTIC con 2.151 pacientes incluidos en tres ensayos clínicos testando la misma hipótesis, concluyeron que no existían diferencias entre la radioterapia inmediata o el mismo tratamiento administrado de forma diferida.

Esto viene a confirmar que la radioterapia posoperatoria podría evitarse o demorarse en algunos varones con cáncer de próstata sin empeorar su pronóstico.

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