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Epiluminiscencia digital para diagnosticar precozmente el cáncer de piel

“La microscopia de epiluminiscencia o dermatoscopia digital es un técnica sencilla que ayuda a la dermatología experta a diferenciar lunares o nevus benignos de otros malignos, normalmente melanocíticos, la expresión del cáncer de piel más habitual”, señala el Dr. Eduardo López Bran, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid

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Su principal ventaja es que consigue localizar, fotografiar y archivar digitalmente todas las lesiones pigmentadas de la epidermis de nuestro cuerpo y, por lo tanto, permite realizar un control preciso, sistemático y periódico de todos los lunares o nevus atípicos que se manifiestan en la cara externa de la piel.

La epiluminiscencia digital se basa en la utilización de microscopía de luz polarizada, lo que evita la refracción de los rayos de luz sobre la superficie de la piel y posibilita el análisis de estructuras que, con nuestro ojo desnudo, sin tecnología digital, no se podrían apreciar.

“Podemos conseguir mucha más información de las lesiones pigmentadas o lunares de las que veríamos a simple vista o con el dermatoscopio manual”, destaca la Dra. Lucía Campos Muñoz, especialista del Servicio y profesora en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de la capital española.

¿Y cuándo debemos acudir a la consulta de dermatología para que analicen nuestras manchas o lesiones en la piel?… Siempre que se cumplan los parámetros de la regla “abcd” de los lunares:

  • Con la letra A, comprobaremos su simetría. Los bordes de un lunar sano deben coincidir si trazamos una línea por su mitad y lo plegamos de forma imaginaria hacia ambos lados. El melanoma es asimétrico.
  • Con la letra B, nos fijaremos en su perímetro. Los lunares sanos deben estar bien delimitados y ser nítidos en su visualización. El melanoma es difuso.
  • Con la letra C, observaremos su color. Los lunares sanos muestran un solo color. El melanoma muestra varias tonalidades.
  • Con la letra D, mediremos su diámetro. El tamaño del lunar sano no debe superar el calibre de la típica goma de borrar incrustada en un lapicero, alrededor de 6 milímetros. El melanoma crece y crece.

La inspección debe ser meticulosa, a ser posible con luz natural suficiente, delante de un espejo grande y ayudados de otro pequeño para poder escudriñar hasta el último recodo de la piel, incluso el cuero cabelludo, ya que los cánceres cutáneos se localizan en todas partes.

Además, tendremos en cuenta otros factores de alarma, como el picor, la supuración o el sangrado. Hasta un 80% de los melanomas se localizan en fases tempranas, algo decisivo en la baja mortalidad de la enfermedad después de cinco años de tratamiento.

Aún así, la biopsia de un trozo de tejido del lunar sería el procedimiento anatomopatológico definitivo para diagnosticar la existencia de un melanoma o cualquier tipo de cáncer cutáneo, como los carcinomas basocelulares y espinocelulares.

Imagen obtenida por epiluminiscencia de un melanoma cutáneo

La clave melanómica de la epiluminiscencia

Los melanomas, o los carcinomas basocelulares y espinocelulares, se curan al 100% si se descubren rápidamente. No hay que darles tiempo a que sus células cancerosas se diseminen por otras zonas corporales. El pronóstico puede ser fatal.

“Hoy en día -dice la Dra. Lucía Campos-, el diagnóstico precoz del melanoma es fundamental, ya que se trata de un tumor maligno bastante agresivo que, además, afecta cada vez más a una población joven y de mediana edad, con mayor incidencia en las mujeres”.

El melanoma suele dar la cara con lunares raros y deformes años después de que la piel humana haya recibido radiación solar intensa: la piel tiene memoria y si no la protegemos durante la infancia y la adolescencia el cáncer se reflejará 20 ó 30 años después, aunque el pico más alto de incidencia está en torno a los cincuenta.

Según informa la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), en la última década los casos de melanoma han aumentado hasta un 50%, situándose por encima de los 287.000 casos anuales en todo el mundo (alrededor de 6.000 en España). La OMS estima que en 2035 la incidencia alcanzará la cifra de 388.262 casos, con 98.288 muertes.

¿Y qué valor demuestra la epilumiscencia en la práctica clínica diaria?

“La dermatoscopia digital ha supuesto un avance importantísimo para l@s pacientes que tienen lunares atípicos, dado que a nuestra consulta llegan pacientes con nevus muy complejos, los cuales, a veces, dan ganas de extirparlos inmediatamente debido a su estructura anómala”, apunta la doctora Campos.

“En estos pacientes -continúa-, es esencial tener archivadas imágenes dermatoscópicas de una situación basal a una fecha concreta y poder compararlas con las imágenes subsiguientes. Podemos saber si dicho lunar ha evolucionado de forma microscópica o no, lo cual nos permite conocer al instante si dicha lesión es maligna o simplemente muestra una estabilidad que facilita dejarla tal cual”.

A su vez, la epiluminiscencia digital reduce sustancialmente el número de cirugías sobre estos pacientes con lunares o nevus muy atípicos, evitando. cirugías innecesarias.

Cabe recordar que el tratamiento de un tumor melanocítico diagnosticado dependerá de la fase en la que se encuentre: si es superficial (1 milímetro) muchas veces es suficiente con una resección; si mide entre 1 y 4 milímetros, la cirugía también podría resolverlo.

El problema se encuentra cuando el melanoma está en estadios avanzados, ya que habría que acudir a la inmunoterapia, técnica que estimula las defensas del organismo y cronifica el melanoma.

¿En qué casos se recomienda usar esta prueba diagnóstica?

“El dermatoscopio manual ya se utiliza de forma amplia en las consultas de dermatología a nivel general. Si hablamos de dermatoscopia digital, es conveniente usarla en pacientes de alto riesgo de melanoma y con lesiones pigmentadas atípicas: nos interesa de especial manera comprobar la evolución de dichas lesiones o posibles cambios en nevus atípicos. Sería inviable emplearla para analizar lunares normales”, subraya para finalizar la doctora Lucía Campos, dermatóloga.

El Dr. Eduardo López Bran entrevista a la Dra. Lucía Campos Muñoz.
“Por estos motivos, y ante cualquier cambio en el aspecto de sus lunares, acudan a su dermatólog@, que si lo considera preciso empleará este método de diagnóstico digital, la microscopía epiluminiscente… Y no lo olviden, como la piel tiene memoria, debemos usar cremas de protección ultravioleta A y B, de factores muy altos (15 a 50) o de ultraprotección (+50), para escudarnos de la radiación solar, retrasar la vejez de nuestra piel y prevenir, entre otros tumores cutáneos, el melanoma”, recalca el Dr. Eduardo López Bran, jefe del Servicio de Dermatología del madrileño Hospital Clínico Universitario San Carlos. Fotografía de Carlos González.
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