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Enfermeras voluntarias y solidarias, a pesar de la crisis

“Quería sentirme útil”, dice Estefanía Scott, una de las más de 200 sanitarias españolas que han participado en el Programa de Voluntariado de Enfermeras para el Mundo que este año cumplirá su decimoquinta edición, una iniciativa que ellas mismas se costean pese a estar en tiempos de crisis

Enfermeras voluntarias y solidarias, a pesar de la crisis
EFE/IVÁN MEJÍA

Mediante este plan de la ONG de la Organización Colegial de Enfermería, cada año estas mujeres valientes se van de voluntarias a proyectos de desarrollo que están en marcha en países de América Latina y África, sin miedo a posibles conflictos o a enfermedades contagiosas.

En esta nueva edición, podrán viajar a Bolivia, Ecuador y Marruecos con el objetivo de ofrecer sus conocimientos sanitarios en los países más desfavorecidos.

El caso personal de Estefanía, una enfermera en Ecuador

El año pasado, Estefanía, que actualmente trabaja en un laboratorio, realizó su viaje solidario a Ecuador y, aunque iba a estar en principio un mes, se quedó cinco y volvió muy satisfecha. “Si lo pruebas una vez, te engancha”, afirma en declaraciones a Efe.

Explica que cuando fue a este país trabajó con la Fundación Santa Marta, para ayudar a las mujeres más pobres del campo a “sobrevivir” sin tener que depender de sus maridos y también daba cursos a niños. “Siempre había algo que hacer”, comenta.

La enfermera relata que es el voluntario el que corre con los gastos y no cobra nada, aunque a veces los socios locales del país pagan la manutención.

Narra que ella trabajaba en España el verano pasado como enfermera a tiempo parcial y cobraba “una miseria”, por lo que se tuvo que buscar otro trabajo como camarera.

“Estaba frustrada, porque después de tener una carrera te ves trabajando de camarera… Pues prefiero invertir dinero y hacer algo que me haga feliz”, indica Estefanía, razón por la cual decidió emplear un dinero que había ahorrado para irse de voluntaria a Ecuador. “Quería sentirme útil”, subraya con satisfacción.

Noelia Blanco, una voluntaria en Bolivia

“Era una cosa que me apetecía vivir”, manifiesta a Efe la enfermera Noelia Blanco, quien participó en el programa y viajó a La Paz (Bolivia) el año pasado, donde llevó a cabo tareas sobre educación para la salud, como ofrecer charlas sobre higiene o primeros auxilios.

Blanco indica que antes de comenzar la experiencia le dijeron que iba a ir a un país muy conflictivo, aunque no tenía miedo, ni tampoco de contraer enfermedades “porque vas vacunada”.

Preguntada por si se atrevería a ir de voluntaria a uno de los países africanos más afectados por el virus del Ébola, confiesa que se “lo pensaría mucho”, porque “se supone que es una enfermedad súper contagiosa”.

Esta enfermera recuerda que irse de voluntaria casi dos meses le “costó sacrificio” porque tuvo que dejar de trabajar y pagarse allí sus gastos, pero insiste en que le apetecía mucho vivirlo.

Un portavoz de la ONG señala a Efe que estas plazas tienen “muchísima demanda”, más de la que se oferta, pese al “esfuerzo” económico “importante” que supone para las enfermeras.

La difícil situación de una profesión infravalorada

Manifestación del Sindicato de Enfermería (SATSE) en Valladolid. Efesalud.com
Manifestación del Sindicato de Enfermería (SATSE) en Valladolid. EFE/ELIAS MORATE

En cuanto a la situación de los enfermeros en España, el director del Observatorio Enfermero del Consejo General de Enfermería, José Luis Cobos, explica a Efe que “es muy mala” y eso que tienen “una de las mejores preparaciones a nivel mundial” y “una alta cualificación”(cuatro años de carrera y dos de residencia para especialidades).

“Por eso es que otros países reclaman enfermeras españolas, porque saben de nuestra buena preparación”, apostilla.

Cobos señala que desde hace aproximadamente tres años unas 20.000 enfermeras han perdido su puesto de trabajo, aunque “en el último año parece que el ritmo de bajada es menor”.

Indica que en España, una enfermera que trabaja para la sanidad privada cobra unos 1.100 euros y en la pública unos 1.500 euros, aunque luego tienen complementos.

A pesar de que no puede dar una cifra exacta de cuánto se ha podido reducir el salario de estas profesionales desde que empezó la crisis económica porque “cada comunidad autónoma paga de una forma”, sí ha afirmado que en términos generales “ha habido una pérdida de poder adquisitivo”.

Además, Cobos ha subrayado que este colectivo está mucho más afectado que el de los facultativos: “Por cada médico que ha perdido su puesto de trabajo, ocho enfermeras lo han perdido”.

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