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Endometriosis en versión magistral

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La doctora Carmen Sala Salmerón, especialista en calidad de vida de la mujer, ginecóloga, obstetra y experta en suelo pélvico de la Clínica Gine-3 de la ciudad Condal, nos ofrece su opinión profesional más aguda para poner en evidencia periodística a la endometriosis, una enfermedad “primero silenciosa y luego desesperante” que afecta a unos 170 millones de mujeres de todo el mundo.

Dentro de la matriz tenemos un tejido que se llama endometrio, destinado a recibir al embrión de siete días procedente de las trompas de Falopio. Este blastocito, un futuro bebé, se tiene que implantar en las paredes del útero y convertirse en feto, algo que conseguirá en ocho semanas la mayor parte de las veces.

“Cuando esta pared endometrial no acoge al embrión se descama, se desprende; dando lugar a la regla, el periodo o la menstruación -indica-. La endometriosis se diagnostica cuando este tejido se desarrolla en otros órganos internos de la mujer, donde no debiera formarse”.

Son células libres que se implantan fuera del útero: en los ovarios, en las trompas de Falopio, en el peritoneo, en el tabique rectovaginal, en intestino, en la vejiga… incluso en el pulmón o en lugares muy distantes como el cerebro, aunque estas localizaciones tienen una casuística muy anecdótica.

¿La endometriosis es una enfermedad?

A día de hoy, padecen la enfermedad de la endometriosis, con o sin síntomas, crónica, alrededor de 170 millones de mujeres de todos los países, mayoritariamente en su etapa reproductiva; más o menos el 10% de la población femenina mundial. En España, la sufren cerca de dos millones.

Las jóvenes de entre 25 y 35 años forman la horquilla de mayor incidencia, con picos altos si son de raza blanca y con cierto poder adquisitivo. “No es una enfermedad genética, pero sí tiene algo de origen familiar”, apunta la ginecóloga; quien destaca que son habituales los casos de hermanas con edometriosis, madres e hijas o tías y sobrinas.

endometriosis
Tejidos endometriales patológicos señalados con puntos de color verde.

La teoría más aceptada es la de la menstruación retrógrada: parte del flujo menstrual drena al interior de la pelvis a través de las trompas de Falopio. Algunas mujeres no eliminan bien este tejido y se adhiere a sus ovarios u otros órganos, apareciendo las lesiones.

“Los médicos decimos que un diagnóstico de endometriosis tiene que conllevar necesariamente algún tipo de síntoma, ya sea causado por un daño tisular -tejidos del organismo-, por una alteración fisiológica, como un quiste, o por una endometriosis profunda o peritoneal -daño en el tejido que recubre el abdomen por dentro-“, destaca la médica.

“Cuando es asintomática -continúa-, o solo produce dolores muy leves, no la consideramos enfermedad. Hacemos un seguimiento periódico en consulta ginecológica. Si disminuyen las defensas del peritoneo o es secundaria a problemas inmunológicos sí la consideramos sintomática y, por tanto, enfermedad”.

Este proceso biológico ocasiona sangrado interno, la descomposición del tejido adherido y la inflamación de los órganos afectados, lo que engendra fuertes dolores, problemas intestinales y, lo más cruel, infertilidad. Hasta un 20%-25% de casos de esterilidad de la mujer puede estar debida a la endometriosis. Una de cada tres tiene dificultades para quedarse embarazada.

¿Y qué nos hace a las ginecólogas buscar una endometriosis?

Tengo mucho dolor durante la regla” es la frase y el denominador común de las mujeres que hace saltar las alarmas endometriales en las consultas ginecológicas, dice la doctora Carmen Sala.

“El 90% de las mujeres con endometriosis sufren, además, dismenorrea intensa -dolor en la zona pélvica que suele durar 24 horas-; o lo pasan fatal durante las relaciones sexuales con penetración, ya que el tabique que separa el recto y la vagina acumula tejido endometrial ectópico y al chocar provoca un dolor acentuado”, subraya.

El dolor provocado por la endometriosis, también al miccionar o hacer de vientre, va aparejado a la disminución de la calidad de vida de las mujeres, pero también al deterioro de las relaciones familiares, laborales -absentismo-, sociales y no en pocos casos el menoscabo en las relaciones de pareja.

“El coito pasa a ser un suplicio en las relaciones sexuales”, reitera.

Una endometriosis no solo causa daños físicos a otros órganos cercanos al útero, sino que afecta a la calidad del propio tejido de implantación embrionario o a la mismísima calidad de los ovocitos (disminución y peor calidad); hechos biológicos que aumentan la esterilidad de las mujeres y, a la vez, su empeño en ser madres.

La endometriosis está entre las tres causas principales de infertilidad femenina.

“Las pacientes con endometriosis practican el peregrinaje. Llegan a la consulta con un grueso historial médico bajo el brazo. Saben muy bien que sufren esta enfermedad y cuáles son sus consecuencias. Suelen ser mujeres multioperadas, que llevan una vida mutilada por el dolor crónico, pero no se rinden… luchan hasta donde haga falta”, atestigua.

A pesar de los avances médicos, la endometriosis no tiene cura. Se emplean fármacos antiinflamatorios no esteroideos, básicamente el ibuprofeno, para calmar el dolor, y hormonas -gestágenos- encaminadas a atrofiar el tejido endometrial ectópico.

“La cirugía, sobre todo por vía laparoscópica, mínimamente invasiva, para eliminar los tejido dañinos, debe evitar cualquier tipo de agresión innecesaria”, resalta Carmen Sala.

También existe un grupo de mujeres de mas de 50 años de edad, con menopausia, a las que se les diagnostica un quiste de origen endometrial. “Necesitan una intervención quirúrgica, puesto que el 25% de los cánceres de ovario en mujeres postmenopáusicas tienen su origen en la endometriosis”, añade.

La doctora Carmen Sala Salmerón en su despacho.
La doctora Carmen Sala Salmerón lo único que desea para las mujeres que sufren endometriosis es “un equipo ginecológico que les haga caso y confíe en ellas, que practique todas las pruebas necesarias y, sobre todo, que juntos sobrelleven esta carga sin fecha de caducidad y… (respira hondo) tan desesperante”.

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