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En manos de un quiropráctico

La quiropráctica es una técnica que se ocupa del diagnóstico, tratamiento y prevención de los trastornos del sistema neuromusculoesquéletico y concede especial importancia a las técnicas manuales, según la OMS. Un experto en esta disciplina explica en qué consiste

En manos de un quiropráctico
EFE/Cabalar

Al igual que ocurre con otras disciplinas complementarias a la medicina tradicional, la quiropráctica no está reconocida en nuestro país. Sin embargo sí es una profesión sanitaria vigente en gran cantidad de países, entre ellos Italia, Francia, Portugal, Inglaterra, Finlandia o Estados Unidos.

Carlos Gevers Montoro es presidente de la Asociación Española de Quiropráctica (AEQ) y explica el objeto de estudio de esta técnica, así como la situación en la que se encuentra en España.

Esta asociación existe con el fin de regular la profesión. Ahora mismo hay en nuestro país dos formaciones de quiropráctica, que son de carácter universitario: la del Real Centro Universitario de El Escorial, que está adscrito a la Complutense de Madrid; y el Barcelona College of Chiropractic, vinculado a la Pompeu Fabra, señala Gevers.

“A veces cuesta un poco definirla al no haber aquí un marco normativo. Lo que sí es cierto es que la OMS estableció unas directrices en 2005. Da unas normas para países donde no hay regulación para seguir las pistas de la profesión quiropráctica a nivel internacional”, añade.

Según la Organización Mundial de la Salud, “la quiropráctica es una profesión sanitaria que se ocupa del diagnóstico, el tratamiento y la prevención de los trastornos del sistema neuromusculoesquelético y de los efectos de dichos trastornos sobre la salud en general. Concede una particular importancia a las técnicas manuales, como la manipulación o el ajuste de las articulaciones y se centra especialmente en las subluxaciones”.

¿Qué es?

En los lugares en los que ya se ha abierto un hueco, tiene un carácter de profesión independiente que se encarga de relacionar la función de la columna vertebral con el sistema nervioso.

Es una práctica que se especializa en la columna vertebral.

Lo que un quiropráctico hace es buscar subluxaciones, conocidas comúnmente como pinzamientos de la columna y que se dan cuando las vértebras se desplazan o se bloquean en posiciones específicas. Cuando esto sucede, la función de los nervios que parten de la columna puede verse alterada.

En manos de un quiropráctico

Al darse estos cambios en nuestro organismo, pueden aparecer síndromes dolorosos, como la lumbalgia o la cervicalgia. “Si en la columna tenemos un hueso desplazado y este afecta a un nervio, no solo nos molesta en la espalda, sino que puede extenderse a otras zonas del cuerpo, como las piernas. Si nos pasase en el cuello, por ejemplo, se extendería hacia los brazos”, explica el experto.

A partir de la quinta cervical, los nervios de la columna se dirigen a las extremidades superiores y pueden llegar a causar hormigueos en las manos, falta de fuerza o calambres. Y si ocurre en las cervicales más altas, aparecen dolores de cabeza y mareos. De hecho, en este caso puede provocar dolor de estómago.

El especialista en quiropráctica trata una lesión conocida como complejo de subluxación vertebral. Esta técnica actúa cuando la columna no funciona bien y, a través de eso, mejora la función global del organismo.

“Muchas enfermedades se manifiestan de forma diferente en un paciente u otro, y nosotros no nos enfocamos tanto en qué enfermedad tiene, sino en cómo está tu columna y si hay un nervio pinzado”, añade el quiropráctico.

Es una técnica en la que hay un trabajo preventivo importante. “Vienen muchos pacientes y nos traen a sus hijos para ver simplemente cómo está su columna. A nosotros acuden personas que no tienen problemas de espalda, pero que quieren hacerse una revisión o mantener una buena mecánica de la columna”, subraya Carlos Gevers.

“Nosotros no podemos intervenir en la dislocación de una vértebra, ya que es una cuestión de traumatología. Pero cuando hay leves desplazamientos o bloqueos en la movilidad vertebral que producen una disfunción en el nervio asociado a esa vértebra, entramos en acción los quiroprácticos”, asegura.

Su origen

Aunque la manipulación vertebral se remonta a los tiempos de Hipócrates y los médicos de la antigua Grecia, se atribuye a David Daniel Palmer la institución de la quiropráctica en el año 1895. Fue a partir de entonces cuando se creó la primera escuela de formación de quiroprácticos en la ciudad de Davenport (Estados Unidos).

Surgió como una forma natural de cuidar el cuerpo. “Es verdad que se trabaja sobre la columna vertebral, pero el objetivo del quiropráctico no es recuperar o rehabilitar la lesión, sino corregir los problemas mecánicos donde no hay lesiones para incidir de manera positiva en la función de los nervios”, apunta el presidente de la Asociación Española de Quiropráctica.

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