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En la mente de los criminales

“Cada asesino es único”. Así se expresa el responsable de la Sección de Análisis del Comportamiento Delictivo (SACD) de la Guardia Civil, José Luis González, responsable de un equipo de psicólogos criminalistas que ha intervenido en más de 600 casos, desde asesinatos a catástrofes

En la mente de los criminales
EFE/Javier Cebolleda

Un 30 por ciento del trabajo de este equipo tiene que ver con la realización de los denominados “perfiles criminales”;  en estos casos, el psicólogo lleva a cabo una labor fundamental para la investigación.

José Luis González explica que “los malos” no solo dejan indicios físicos en la escena del delito, sino también mentales o psicológicos que pueden ofrecer pistas sobre el autor, sobre el tipo de persona que es, y así ayudar a identificarle.

El jefe de la SACD resalta que el criminal deja rastros de su personalidad en detalles como la hora en la que ha ejecutado la acción, el orden o desorden de la escena del crimen, el arma utilizado o el tipo de víctima elegida.

En esta labor de interpretación del lugar donde se comete el crimen, el grupo de González también facilita formación a los investigadores de la Policía Judicial de la Guardia Civil, que tienen en su haber la resolución del 98 por ciento de los casos en los que han tenido que participar.

Pioneros con pocos medios

Los medios de los que dispone el SACD son todavía escasos para una labor que la Guardia Civil puso en marcha en 1995, convirtiéndose así en la pionera entre las fuerzas de seguridad en aplicar la psicología en la investigación criminal, ya que la Policía Nacional la ha creado hace apenas dos años.

El accidente ferroviario de Chinchilla (Albacete), el aéreo de Spanair en Madrid, el incendio de Guadalajara o, más recientemente el triple homicidio de Degaña (Asturias) son algunos casos en los que ha participado el equipo, integrado por seis psicólogos, tal y como recuerda González en conversación con Efe.

Los miembros del equipo viajan constantemente por toda España para ayudar en la investigación, aunque ya se está pensando en formar a otros psicólogos de la Guardia Civil que, asesorados por los de la sección central, realicen su trabajo en el propio territorio donde estén destinados.

Que nadie se confunda. Un psicólogo criminalista no es un psicólogo ni asistencial ni forense, sino alguien que analiza la conducta de los implicados contribuyendo así a la resolución policial de los casos criminales, aunque este cometido no es el único.

¿Cómo trabaja el grupo?

En torno al 60 por ciento del trabajo que realiza la unidad son entrevistas e interrogatorios a testigos y víctimas de un suceso, especialmente de aquellos que presentan una mayor vulnerabilidad, como niños de corta edad, personas con trastornos mentales, discapacitados, víctimas traumatizadas o jóvenes que han sufrido abusos sexuales.

Se requiere una habilidad y formación especial para conseguir que esas víctimas o testigos colaboren, ya que en muchas ocasiones el shock que les ha provocado presenciar el suceso puede dificultar la obtención de un testimonio fundamental para la investigación.

Algunos casos han sorprendido a los propios psicólogos, como la “entereza” de los niños de 6 y 11 años que se encontraban en la casa cuando el exmarido de una concejala mató al padre de ésta, su hermano y su actual pareja. Los psicólogos tuvieron que entrevistar a los pequeños -hijos del agresor- al día siguiente del crimen.

Casos difíciles y muy sensibles en los que también se ven implicados extranjeros y, para ello, señala González, la sección tiene que echar mano de intérpretes a los que previamente se les prepara para que puedan afrontar el caso con normalidad.

También intervienen en casos de catástrofes y secuestros

Alrededor del 7 por ciento del trabajo de la SACD lo absorbe su intervención en catástrofes. Su labor, subraya González, no es sólo auxiliar a las víctimas, sino tomar declaración a los supervivientes, lógicamente impactados, o trabajar con las familia para facilitar las identificaciones, por ejemplo.

No se producen muchos casos en España de secuestradores o atrincherados en los que sea necesaria la negociación con el autor, pero en las pocas ocasiones que ocurre un hecho de estas características, los psicólogos criminalistas acuden al lugar par ayudar al negociador.

Y es que son ellos los que contribuyen a “perfilar” al atrincherado y, así, orientar para que el negociador consiga tranquilizar al autor y hacerle desistir de su acción.

Estos expertos de la Guardia Civil se adentran en la mente del criminal, o de la víctima, para descubrir su personalidad.

La pregunta es inevitable: ¿Hay un perfil de asesino en España? La respuesta de González es rápida: “Cada asesino es único”.

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