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El riesgo de muerte por diabetes aumenta en los grupos desfavorecidos

Un estudio de la Universidad de Coimbra (Portugal) concluye que el riesgo de muerte asociado a diabetes es mayor entre los grupos socioeconómicos desfavorecidos en los que se detecta más desempleo y una baja escolaridad, así como una menor tendencia a practicar un estilo de vida saludable

El riesgo de muerte por diabetes aumenta en los grupos desfavorecidos
La investigadora Paula Santana/EFE

Esta es una de las conclusiones de la “Geografía de la Diabetes: Las desigualdades sociales y el riesgo de muerte”, un trabajo desarrollado por la portuguesa Paula Santana, especialista de la geografía de la Salud y del Plan Urbano Sustentable perteneciente a la Universidad de Coimbra.

En declaraciones a EFE, la investigadora, nacida en Caramulo hace 56 años, alega que los ambientes de privación socio-material crean un caldo de cultivo para la diabetes, principalmente la de tipo 2, que se contrae normalmente en edad adulta.

Este contexto es tendente a crear “comportamientos menos saludables”, como el sedentarismo, y propicia además una mayor ingesta de calorías y la práctica de dietas pobres en granos integrales.

Para la especialista, la privación socio-material unida a un deficiente acceso a los cuidados de salud o a una inaccesibilidad a establecimientos con productos alimentarios frescos potencian aún más el riesgo de muerte por diabetes.

Diabetes y territorio portugués

El estudio de Santana jerarquiza puntos en el territorio portugués de acuerdo con el riesgo de muerte asociado a la diabetes.

Entre 2006 y 2010, las zonas “sensibles” eran las de mayor envejecimiento poblacional y espacio rural, como las regiones del Alentejo, Beira Interior Sul, Oeste, Médio Tejo y Lezíria.

“La mortalidad por diabetes presenta un modelo geográfico marcado por la asimetría litoral-interior”, expuso la investigadora en alusión a la diferencia socio-económica entre las áreas costeras más desarrolladas, como Lisboa y Oporto, y las zonas interiores.

Según datos oficiales, Portugal es el segundo país europeo con más diabetes -en 2010 un 12,4 por ciento de los portugueses de entre 20 y 79 años tenían la enfermedad (un millón de los habitantes del país)- y esta dolencia representó el 4 % de las muertes entre 2006 y el 2010, con mayor incidencia entre las mujeres.

Diabetes y obesidad

Aparte del consumo de tabaco, la obesidad y el exceso de peso pueden contribuir al desarrollo de la diabetes, según esta investigadora.

“De acuerdo con el Eurobarómetro, en 2009, el 55 % de la población portuguesa afirmó no practicar ninguna actividad física”, recordó Santana, quien resaltó que entre 1961 y 2009, Portugal aumentó en el 46 % la ingestión de calorías, hasta las 3.617 Kcal/per cápita/día.

Así, no es de extrañar que en 2006 uno de cada dos portugueses tuviera exceso de peso u obesidad -un 53,4 % y un 16,5 % de la población residente, respectivamente- con tasas de crecimiento por sexo que ronda el 50 %.

Para la investigadora, es esencial que el esfuerzo realizado en políticas de educación enfocadas en la salud continúe.

Cómo evitar la diabetes

“En individuos genéticamente vulnerables o con alto riesgo, la combinación de pérdida de peso moderada, aumento de la actividad física y recomendaciones alimentares/dietéticas pueden llevar a una reducción del 60 % en la incidencia de diabetes (tipo 2)”, arguyó.

Santana, que se felicitó por los progresos logrados en la dotaciones de espacios deportivos, abundó en las intervenciones que, con un “fuerte componente” de educación en comportamientos y estilo de vida saludables “pueden atenuar el impacto de las desigualdades sociales en el desarrollo de la diabetes”.

Gastar “mejor” en la prevención para gastar “menos en el tratamiento” es el desafío al que se enfrentan los países que combaten la incidencia de esta creciente enfermedad.

La diabetes, caracteriza por un aumento de la cantidad de glucosa en la sangre, está considerada una patología que causa un aumento muy importante del riesgo de padecer y morir de una enfermedad cardiovascular.

Detectable con un análisis de sangre que mide la cantidad de glucosa en la sangre (glucemia), puede provocar daños en la retina, en los riñones, en el sistema nervioso y en la piel.

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