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El líder de la manada

A veces queremos que nuestros hijos recojan su dormitorio, o leonera, que dejen de jugar con los vídeojuegos o que se relacionen con otros chicos y chicas de su edad, pero ellos normalmente tienen otro punto de vista y pretenden hacer lo que les da la real gana, comportamiento desafiante íntimamente ligado con las diferentes etapas del crecimiento y con su proceso de integración en el mundo que les rodea, donde la competencia por sobresalir les lleva irremediablemente a colmar la paciencia ilimitada de los padres

Elmo y los perros

-¿Qué has hecho esta tarde? -le pregunto a Elmo.
-He estado en la plaza del Dos de Mayo, jugando con unos perros.
-¿Toda la tarde?
-Sí -responde, distraído.
-Vaya, parece que te gustan más los perros que las personas -digo, algo molesta.
-Sí -afirma con total rotundidad.
-¿Y tus amigos?
-Mis amigos no querían jugar con los perros.
-Podías jugar con tus amigos y con los perros.
Elmo se vuelve hacia mí y, como si me explicara por décima vez un problema de lógica sencillísimo, me dice:
-¿Estás loca? No podía jugar a la vez con mis amigos y con los perros.
-Me refiero a que podías jugar un rato con tus amigos y un rato con los perros -digo, sin dejarme arredrar.
-Es que prefiero jugar con los perros que con mis amigos. -Ahora es él el que está molesto.
-Pero ¿por qué?
Se queda pensando y luego afirma muy serio:
-A los perros les tiras una pelota y te la traen. Los amigos, no.
-Ah, muy bien. O sea que prefieres a los perros porque hacen lo que tú mandas.
Elmo asiente y concluye:
-Los amigos quieren hacer siempre lo que les da la gana.
-¿Y tú?
-Yo también.
-¿Entonces?
-Por eso juego con los perros.
Me quedo mirándole con los ojos en llamas, pero no se me ocurre nada que decir, así que me alejo con el rabo entre las piernas.

Elmo y los perros” es un relato breve de la escritora Isabel Cañelles (Editorial Relee).

Ocho perros policía posan para los periodistas sentados sobre sus patas traseras.
Un equipo de perros policía de la Escuela Central de Nepal. EFE/Narendra Sherestha

Elmo and the dogs

“What were you doing this afternoon?” I ask Elmo.
“I was in the Dos de Mayo square, playing with some dogs.”
“All afternoon?”
“Yeah,” he answers, distractedly.
“Well, you seem to prefer dogs to people,” I say, rather annoyed.
“Yes,” he declares emphatically.
“And your friends?”
“My friends didn’t want to play with the dogs.”
“You could play with your friends and the dogs.”
Elmo turns towards me and says, as if he were explaining an ultra-simple problem of logic for the umpteenth time, “Are you crazy? I couldn’t play with my friends and the dogs at the same time.”
“I mean you could play with your friends for a while and then with the dogs,” I say, undeterred.
“It’s just that I prefer playing with the dogs more than my friends.” Now he’s the one who’s a bit annoyed.
“But why?”
He thinks for a while and then says gravely, “When you throw a ball?to a dog, it brings it back. Friends don’t.”
“Ah, that’s it. So you prefer dogs because they do what you want.”
Elmo nods and concludes, “Friend always want to do whatever they feel like.”
“And you?”
“Me too.”
“So?”
“So that’s why I play with dogs.”
I stare at him with fiery eyes but I can’t think of anything to say, so I slink off with my tail between my legs.

Traducción: Fionnuala Ni Eigeartaigh.

Isabel Cañelles, escritora, con sus dos hijos, Elmo y Ari, personajes de un libro de relatos-efe
Isabel Cañelles con Elmo y Ari, sus dos comediantes.

TODOS LOS RELATOS: “El día a día de Elmo y Ari”

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