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El deseo femenino y la sexualidad en la enfermedad

El Proyecto DESEA, que pretende protocolizar el tratamiento del deseo femenino, y la vida sexual de las personas enfermas o con necesidades físicas especiales fueron dos de los temas que generaron más interés en el III Congreso Mundial de Sexología Médica, celebrado el pasado fin de semana en Málaga

congreso de sexología
Al III Congreso Mundial de Sexología asistieron participantes de 18 países. Foto facilitada por el gabinete de prensa.

Francisco Cabello, presidente del evento y director del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología (IASP), asegura a EFEsalud que esta cumbre mundial, a la que asistieron más de 700 personas, resultó un éxito, ya que contó con la participación de las sociedades científicas más influyentes de este ámbito y con la exposición de ideas novedosas.

“Una de las conferencias que más se llenó fue la de las terapias combinadas para tratar las disfunciones sexuales, que están resultando ser mucho más eficaces que la medicación sola o la terapia sexual sola, algo que ya sabíamos a nivel clínico, pero que necesitaba estudios que lo demostraran”, resalta.

Hacia un protocolo

Francisco Cabello, presidente del congreso.

Otra de las mesas más concurridas fue la de la presentación del Proyecto DESEA, una iniciativa para tratar las disfunciones en las mujeres y que comienza a extenderse a los hombres, tal y como explica el sexólogo Francisco Cabello.

“Este proyecto consiste en generar un protocolo de tratamiento del deseo sexual hipoactivo de la mujer y que se basa en tres escalones diagnósticos. Lo primero sería delimitar si la mujer tiene una falta de deseo per se, porque no se encuentra bien a nivel personal o porque su pareja no es la adecuada”, afirma.

Al mismo tiempo, este trabajo mide varios aspectos de la sexualidad, porque en muchos casos el problema no sólo radica en la falta de ganas, sino en la aversión absoluta hacia todo lo relacionado con el sexo.

Cabello explica las tres herramientas del proyecto DESEA:

  1. El cuestionario DESEA: “Mide el nivel de deseo personal y si hay una aversión o rechazo sexual”.
  2. El cuestionario DESINPA: “Evalúa la interacción que surge en las parejas”.
  3. La escala de ASCO: “Valora la intensidad de la aversión hacia la sexualidad”.

Las puntuaciones en cada una de estas pruebas, según el especialista, determinarán la estrategia terapéutica más adecuada.

El proyecto DESEA, en el que colaboran varios países europeos y latinoamericanos, ha tenido gran acogida, pero aún está en fase de aprobación y todavía requiere el aval de 11.000 profesionales.

La sexualidad en casos especiales

Además de las disfunciones y las terapias combinadas, la vida sexual en las personas con necesidades físicas especiales fue otro de los grandes ejes temáticos que se desarrolló en varias ponencias.

“Ha generado mucha expectativa el tema en las personas mayores; se han presentado estudios que prueban que las mujeres con más de 70 años consideran que una buena sexualidad en ese momento es muy importante para el bienestar”, precisa Francisco Cabello.

Agrega que las mujeres que participaron en estas investigaciones consideran que esa “buena sexualidad” se consigue con un promedio de una a tres relaciones cada semana.

En este encuentro también se analizó cómo viven el sexo los pacientes en situación de discapacidad, con enfermedades raras, crónicas y frente al cáncer.

“En el cáncer y la enfermedad crónica se presentaron trabajos que concluyen que una buena vida sexual retarda el avance de los síntomas y optimiza la salud a nivel general”, señala.

Más educación, investigación y atención

Además de establecer protocolos a través de consensos entre los profesionales de la sexología y de normalizar las terapias combinadas, Cabello considera que estas jornadas han sido fundamentales para hacer una llamada de atención con relación a la educación sexual en España.

“Es necesario instaurar este tema en las escuelas con el fin de prevenir muchos problemas, creo que habría muchas menos disfunciones sexuales si tuviéramos acceso a esta información desde los colegios”, opina.

El acto de clausura del evento.

Otras tareas pendientes en el país son la producción de más conocimientos y la normalización en el sistema sanitario porque “aunque el panorama ha mejorado, se investiga menos que en otros países y el acceso a la sexología es más tardío: aún no existe la atención a la salud sexual en la sanidad pública por expertos”.

Por eso, según Cabello, son necesarios estos eventos que posibilitan el intercambio de opiniones e ideas y “animan a seguir trabajando en la misma línea para igualar nuestro nivel al que tienen otros países”, concluye.

La cuarta versión de esta cumbre, que lidera la Asociación Mundial de Sexología Médica (WAMS), será en Miami, en noviembre de 2015.

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