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El CSIC recomienda no consumir alimentos caducados por riesgo para la salud

Los alimentos no se deben consumir una vez superada la fecha de caducidad. “Puede haber microbios patógenos que desencadenen una enfermedad”, advierte Alfonso Carrascosa, experto en seguridad alimentaria del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

alimentos caducados
EFE/David Fernández

Este científico recalca que la fecha de caducidad de los alimentos es aquella “a partir de la cual un alimento no es apto para el consumo”  y  señala que existen alimentos que no llevan esa fecha porque no caducan.

Entre los productos que no caducan, hay algunos que facilitan una fecha de consumo preferente, el límite para que el alimento conserve  en óptimas condiciones sus características organolépticas (sabor, aroma, textura). “Superada esa fecha no hay riesgo para la salud, tan sólo puede estar menos sabroso”, apunta el experto.

El debate sobre la caducidad de los alimentos está en la calle después de que el ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, en diferentes declaraciones a medios de comunicación haya afirmado que ha consumido yogures pasados unos días de fecha sin que haya repercutido en salud.

También ha comentado Arias Cañete que  el Gobierno se está planteando ampliar la vida útil de algunos alimentos y revisar las normas de calidad en cuanto al etiquetado de los productos dentro de una estrategia para frenar el desperdicio de alimentos (unas 3 millones de toneladas al año en España).

El representante del CSIC explica que, cuando la industria alimentaria pone en el mercado un producto con una fecha de caducidad determinada, realiza un gasto económico en el procesado. “Podría hacerlo más barato si no tuviera esa fecha de caducidad que alcanzar” apunta, pero el fabricante se ajusta a las normas, y “luego no vale decir que no pasa nada si se consume pasado de fecha”.

Carrascosa considera que los científicos son los que deben experimentar y constatar la prolongación de una fecha de caducidad de un alimento. “Pero no como consecuencia de las declaraciones de un ministro, sino porque la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, que tiene un comité científico, se ponga a estudiar alimento por alimento y llegue a la conclusión de si es procedente o no aumentar su vida en base a argumentos cientificos. Y si no los hay nos reúnen a los expertos científicos de seguridad alimentaria, del CSIC, del Instituto Carlos III de Salud… para abrir un debate y nosotros nos encargaremos de asesorar a quien tiene la capacidad de decisión,  los ministerios de Sanidad y de Agricultura”.

El científico considera que se trata de un “buen momento” para que las autoridades revisen la normativa actual relativa a las fechas de caducidad pero siempre “con criterios científicos”, lo que “va a llevar un tiempo”. “Seguro en fechas de caducidad  es igual a científico”, asevera.

En su opinión, “la evolución de la industria alimentaria en un país como España es digna de elogio” ya que cada vez las tecnologías que se aplican para aumentar la vida útil de los alimentos “son más respetuosas con el propio alimento (no altera su composición) y con el medio ambiente”.

El desperdicio de alimentos

En la Unión Europea se desperdician cada año 90 millones de toneladas de alimentos, tres millones en España. Unas cifras que, en plena crisis económica, hacen plantear al Gobierno incidir en la educación sobre el consumo y revisar las normas de calidad de la producción.

Alfonso Carrascosa considera que “el despilfarro no se produce por las fechas de caducidad. Cuando se dice que se tiran toneladas de alimento a la basura yo solo quiero recordar que reciclamos la basura, lo orgánico termina teniendo un destino , no para uso humano, sino para estiércol, humus, alimentación animal…”

Un despilfarro, añade, “producto más de esta burbuja de riqueza en la que vivimos, aunque ahora estemos pasándolo mal, de este lujo desmedido, de esta falta de sobriedad en la vida que nos induce a tirar alimentos. Tirar alimentos a la basura no va a reducir el número de personas que se mueren de hambre, indica, sino “tener conciencia de que los bienes son de destino universal” . Es una cuestión de conciencia y educación.

Y advierte de los peligros que para la salud que acarrea consumir los productos desechados por los centros de alimentación y que algunas personas recogen de los contenedores de basura. “La obligación de los establecimientos es tirar los alimentos y hay que aconsejarles que vayan a puntos de recogida donde no se los dan con la fecha de caducidad superada. Se puede producir un problema sanitario que se va a sumar a la pobreza”.

 

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